Fotografía

¿Dónde está lo real?

Fotografía ¿Dónde está lo real?

 

La imagen tiene su significado etimológico que proviene del latín “imago”; significa retrato y este a su vez viene del verbo “imitan” que significa imitar, de la cual se despliegan palabras como: imaginar, imaginación, imaginario, imaginativo, etc. Para Roland Barthes la definición de imagen es aquello de lo que (yo espectador) estoy excluido. Por lo tanto podría definirse como: algo externo al espectador, representa algo y es formado por elementos heterogéneos, un dibujo, pintura, fotografía o una escultura están considerados como imágenes aunque dependan de un soporte distinto, el resultado visual es una imagen.

 


 

La experiencia que deja la contemplación de una imagen va más allá de la historia de su creación. El primer contacto es a través de los sentidos y aquí la percepción juega un papel importante, ya que al ser razonada por el individuo tiene un carácter subjetivo y se convierte en un reflejo de nosotros mismos “…este proceso se produce de manera inconsciente, casi automático, ya que no decidimos ver, oír o experimentar una sensación, aunque sí podemos elegir deliberadamente nuestra atención hacia estímulos específicos”. Aunque pareciera que no hay nada nuevo con respecto a las imágenes, nuestra experiencia sugiere un reconocimiento determinado, por lo tanto, la manera de percibirla tiene que ver con un conjunto de características tales como: gusto, ideología, grupo social y contexto, así su interpretación final será a partir de los conocimientos del receptor, pero ante algo que no conozca o que no le sea familiar, la información que reciba pasará inadvertida y lo pronto la olvidará.

 

 

Antes de Descartes el hombre era el centro del pensamiento, por ello la gran pregunta filosófica era ¿porqué existo? o ¿todo lo que veo es real? El sujeto siempre iba a estar condicionado por la naturaleza o para algunos por Dios, es decir el conocimiento que se generaba era en función a la existencia del hombre. Descartes rompe este pensamiento con su “cogito, ergo sum” - “pienso luego existo” en el cual el hombre goza de un nuevo homocentrismo (Dios ya no era el centro de todo, ahora era el hombre), donde la explicación del Universo y de las cosas eran a través del sujeto pensante.

 

 

Posteriormente, a partir de las teorías heliocéntricas de Coopérnico, Kant es el primero en abordar los procesos cognitivos en el arte a través de un contenido estético por medio de los juicios, o sea, ¿cómo nosotros pensamos? y ¿cómo se genera el pensamiento a través del conocimiento? El sujeto ubicado en el centro está rodeado por objetos y estos sólo existen si al hombre le interesa pensarlos bajo una premisa de moldes mentales o un concepto de formas; lo deseable en Kant es que el sujeto sintetice el objeto y lo cambie ya que el hombre condiciona las cosas en función a sus necesidades.

 

 

Hoy la imagen se entiende por su relación inmediata a la vida cotidiana y ya no es necesaria su relación histórica; Keith Moxey retoma estas teorías para decir que una fotografía publicitaria, de diseño o de arte, al partir de los mismos preceptos, tienen la misma importancia, la moda de la cultura visual es una moda en función del mercantilismo guiado por el capitalismo, la virtud de la cultura visual es que se pueden introducir ciertos fenómenos y que la definición no sea única y absoluta. A partir de los años 50 “todo es posible”, estamos en tiempos de “todo es relativo” y al mismo tiempo existe la nostalgia por una significación única, íntegra y real.

 

 

Todo lo anterior es importante porque tal vez nos puede llevar a entender una de las razones de por qué ahora la codificación de la imagen es tan confusa y relativa, somos escépticos porque ante tantas posibilidades todo pudiera ser cierto, hemos sido educados para dudar de todo porque entre otras cosas, se ha tenido la mala experiencia de la manipulación.


Siguiendo a Kant y retomándolo en Moxey, lo real está entre lo que se ve con relación a lo que se conoce dotando a la materia de una significación. Dicho esto, la imagen tendría que leerse con cierta certeza y hacer un esfuerzo por distinguir entre lo que es y parece creando una única significación recordando que la verdad, después de todo está en nosotros.

 


Referencias: