El fotógrafo que combatió al olvido retratando la muerte de su abuela

miércoles, 4 de enero de 2017 17:07

|Geovanni M



“El miedo de no ser sino un cuerpo vacío
que alguien, yo mismo o cualquier otro, puede ocupar
y la angustia de verse fuera de sí viviendo
y la duda de ser o no ser realidad…”
Xavier Villaurrutia 


Nadie está a salvo. Los hombres, las mujeres, los ojos de esos hombres y esas mujeres, los paisajes y los objetos vistos por los ojos de esos hombres y esas mujeres. Incluso las nubes y la luz vistos en esos paisajes y esos objetos que atraviesan los ojos de esos hombres y esas mujeres danzando al compás del tibio metrónomo que es el corazón; lo juro, no están  salvo.
Nadie está a salvo, la muerte y el olvido persiguen nuestro cuerpo sin hipocresías.

Tan mortal como la más terrible de las enfermedades, andar de los relojes trae consigo el desvanecimiento del cuerpo. La piel que palidece, el quebradizo cabello, la postura de un cuerpo que pierde su jovialidad como las flores sus pétalos, poco a poco, día tras día, sumido en la prisa y el arrollador bullicio de la vida que no cesa. Ese vivir detenido en los retratos porque es el único antídoto contra la velocidad de la existencia, una p-a-u-s-a.

Yael Martínez toma la cámara y ajusta el lente. Su abuela contrae las líneas de su rostro y pretende una sonrisa que no llega a ser. De pronto, un destello en sus ojos detiene el gesto e interrumpe la escena. "¿Qué estoy haciendo?", se pregunta en silencio, mientras Yael dispara la cápsula que mantendrá a su abuela, suspendida para siempre en el instante en que el alzheimer asomó a sus ojos. Él tampoco sonríe; hace un una mirada olvidó cómo hacerlo.

yael martinez velazquez fotografia

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Yael Martínez Velázquez nació en 1984. Cursó el seminario de Fotografía Contemporánea en el Centro de la Imagen, en Oaxaca y participó en diferentes talleres de fotografía en esa misma entidad. "El olvido" es el primero proyecto que realizó y en él captura la enfermedad de su abuela Carmen, de 64 años, una lucha contra el alzhéimer que fue devorándola poco a poco, hasta convertirla en un puñado de fragmentos esparcidos por la memoria de sus familiares y la lente de su nieto, Yael.

yael martinez uno

"Todos los viernes de mi infancia íbamos a dormir a casa de mi abuela, mi hermana Miriam y yo. Ella dormía con mi tía y yo con mi abuela Carmen, aún recuerdo el aroma peculiar de la cama de mi abuela. Solíamos quedarnos dormidos contando historias o cantando. Éstas eran las últimas memorias que siempre venían a mi cabeza en el último proceso de la enfermedad de mi abuela..."

yael martines dos

yael martinez tres

yael martinez cuatro

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Los retratos de Martínez reflejan la crudeza de un mundo en el que el olvido es el único protagonista. Se apropia del alfabeto que posibilita la pronunciación de las cosas y con él de los sustantivos, adverbios y todo el entramado de habitaciones por las que transita en el pensamiento cuando se mira en el mundo. Este padecimiento se traga los nombres primero, después los rostros y así prosigue hasta acabar consigo mismo. El silencio es olvido.

yael martinez seis

yael martinez siete

El trabajo de Martínez lo hizo acreedor a la beca de Jóvenes Creadores del Fonca en las emisiones 2011 y 2013. Así como la beca del Programa de Formación Fotoensayo (2010) y la beca del PECDAG en 2008 y 2014. Sus fotografías forman parte de las colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de Aguascalientes, la Fonoteca Nacional del INAH y colecciones particulares.

yael martinez ocho

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"Sentía que en sus últimos meses de vida mi abuela trataba de crear un mundo de recuerdo que le permitiera anclarse al nuestro. Muy pocas veces me reconoció en ese tiempo. (...) Aunque había algunos instantes que eran destellos fugaces de lucidez en que sus memorias eran frescas y se ligaba y conectaba nuevamente a nosotros..."

yael martinez once

yael martinez doce

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Los retratos conservan también los objetos que formaron parte de su abuela. Ese andamiaje de sillones, habitaciones, cofres y ventanas que jamás recuperarán la esencia que un día los colmó de vida. Esa existencia en donde los dedos, los pies, las palabras y el mirar alguna vez reposaron. Instantes todos de una lucha perdida desde el comienzo; la enfermedad como un maldito agujero negro arrastrándolo todo, todo, todo... a ningún sitio.

yael martinez catorce

yael martinez dieciseis

yael martinez diecisiete

María del Carmen Mejía falleció a los 64 años. No obstante, aún palpita en los retratos de Yael la mirada de la mujer que lo arropaba cuando era pequeño. "Esta serie es una representación del desarrollo de la enfermedad de mi abuela materna, (...) en el que la preocupación de la muerte me llevó a desarrollar este documento que es una forma de asimilar, confrontar y discernir el final del proceso natural de la vida..."

yael martinez quince 

María del Carmen murió y su alzhéimer murió con ella; pero cuando los murmullos se encienden en las noches donde no está más, la televisión apagada recuerda sus ojos, siempre encendidos.

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Así como Yael, no olvides conocer la historia del hombre que fotografió los recuerdos de su padre. Una mirada distinta a los estragos ocasionados por los padecimientos más tristes, como el cáncer de un hombre contenido en distintas imágenes. 


Si deseas conocer más sobre el trabajo de Yael, visita esta página.





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