15 fotografías de famosos que son idénticos a sus padres

Que te parezcas a tus padres no es una sorpresa, pero sí una casualidad. Descubre por qué.



«Te pareces tanto a tu padre» o «Estás igualita a tu mamá cuando tenía la misma edad» son dos de las frases más chocantes que cualquier miembro de tu familia puede decirte durante la Navidad, un cumpleaños u otro tipo de evento en casa. ¿En serio, tías del mundo? ¿Les parece extraordinario que seamos tan iguales a quienes nos procrearon? ¿De verdad, abuelos de la Tierra? ¿Es extraño que compartamos rasgos y gestos similares con los humanos que nos dieron vida? Está bien. Seremos condescendientes y sonreíremos con bondad.


No obstante, les recordaremos que la herencia genética consiste en la transmisión del material genético de generación en generación a través de los gametos –espermatozoides u óvulos–, y que la mitad de dicho material lo recibimos de nuestro padre y la otra mitad de nuestra madre, claro está. Sobra decir, entonces, que todos esos genes contienen información para una determinada característica o función que nos identifica.


Es así como podemos dejar de asombrarnos, por ejemplo, con la similitud excesiva entre ciertos famosos con sus hijos, pero sí emocionarnos ante lo que podemos entender como “herederos de bellezas peculiares”.


Tales personajes pueden ser:


Kim Basinger y su hija, Ireland Baldwin



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Paul McCartney y James McCartney



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Los hijos de Jennifer Lopez, Emma y Max Anthony



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Tom y Colin Hanks



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Kirk y Michael Douglas



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Elvis Presley y Lisa Marie Presley



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Reese Witherspoon y Ava Philippe



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Kate Hudson y su madre, la seventies sex symbol Goldie Hawn



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Jude Law y Ley Rafferty



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Mary Lee Pfeiffer, madre de Tom Cruise



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Irmelin, la madre de Leonardo DiCaprio



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Orlando Bloom y su pequeño Flynn



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Los genetistas aseguran que, tomando esto en consideración, el parecido que tenemos con nuestros padres –a veces más con uno que con el otro– es vil producto del azar. Para cada rasgo físico tenemos 4 formas posibles de heredarlo, dos de cada progenitor, y no hay otro causante más que la suerte para que, en ese barajeo de nuestra genética, en esa conjunción con otros factores como la alimentación y las enfermedades, nos parezcamos mucho a nuestros padres o a alguno de ellos en específico.



Referencias: