En las fotografías de Cristina García Rodero, el lado salvaje de la religión es el principal protagonista. Descubre aquí los rituales secretos que ha capturado alrededor del mundo.

Texto escrito por: Federico Alegría


"El español es un pueblo que pasa de la risa a la tragedia fácilmente."


La fotografía de Cristina García Rodero es una ventana a mundos alejados de nuestra realidad, de los que tenemos una vaga noción pero de los que sabemos muy poco.


García Rodero nació en 1949 e hizo su primera fotografía a los 11 años. Quizá uno de sus hitos de mayor peso es que en 2005 pasó a ser el único miembro español de la agencia Magnum, fundada en 1947 como una de las primeras cooperativas del mundo de la fotografía por los reporteros de guerra Henri Cartier-Bresson, George Rodger y Rita Vandivert, entre otros.


Su primer interés fueron las fotografías como las que podía observar en las revistas de moda francesa; sin embargo, el primer trabajo oficial que obtuvo como fotógrafa a los 17 años fue muy diferente a lo que ella sentía atracción: un reportaje sobre el "Día del Voto", una fiesta popular en la que, al final, empezó a sentirse totalmente cómoda con su arte, las celebraciones y los pueblos.



Fue hasta su traslado a Madrid, cuando llegó a la Escuela de Bellas Artes, en el que empezó a tomarse la fotografía en serio. Posterior a estos estudios tuvo la oportunidad de trabajar como becaria en Florencia, específicamente como reportera de calle. A pesar de sus estudios en Bellas Artes, fue desarrollándose como fotógrafa gracias a su disciplina autodidacta. 


"Las celebraciones que más me interesan son las rituales, porque los ritos es donde se manifiesta de una forma más rica y profunda el espíritu del pueblo." Dice ella en uno de sus libros, y es evidente esta visión al apreciar el alto grado de imágenes que retratan las costumbres religiosas, muy populares en los pueblos españoles.



Algunas de sus publicaciones son Rituales en Haití, Maria Lionza: La Diosa de los ojos de agua y España Oculta, quizá su obra más icónica. Cada una de estas antologías contiene la mirada única de Cristina García Rodero, a pesar de estar mostrando culturas y sociedades que poseen sus propias reglas específicas que sin bien informales -y sin tener que estar escritas- las definen.


Se considera que el trabajo fotográfico de García Rodero es una mezcla bastante homogénea de antropología y visión artística. De pueblo en pueblo, durante más de 20 años, el trabajo de Cristina se ha venido refinando cada vez más; al grado de valerle el Premio World Press en varias ocasiones: el primer lugar en la categoría Artes y Entretenimiento en 1993, el tercer premio en Vida Diaria en 1997 y de nuevo el tercer lugar en Artes y Entretenimiento en el año 2008.



A pesar de su gran fascinación por su patria, ella ha logrado adentrarse, sin perder su mirada peculiar, en varios países europeos occidentales y orientales, así como América Latina, África y Estados Unidos. Al ver su trabajo fuera de España, podemos concluir que García Rodero es muy capaz de adentrarse y entender el corazón de las sociedades hasta el grado de retratarlas como alguien interno y nunca alejado de su realidad.










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