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32 fotografías de Arnold Veber que muestran la decadencia de un club nocturno en Rusia

19 de julio de 2018

Diana Garrido

Los clubes nocturnos en Rusia esconden a su juventud, misma que vive sin un poco de libertad y se rige bajo las reglas de una sociedad racista y violenta.


Ir a un rave puede ser el objetivo de casi cualquier puberto del mundo. A cierta edad, escuchamos a los amigos mayores o descubrimos navegando en Internet que vivir la experiencia redonda de asistir a una de estas fiestas resulta impactante, mágico y revelador. Además, todo chico cool debe ir al menos una vez a una fiesta de perdición, sólo así dirá que conoce realmente el mundo... o eso creemos.






Sí, es una gran experiencia, hay buena música y es divertido sentirse libre bailando en la pista sin que nadie interfiera, que nadie se burle y que, por el contrario, todos se unan en un mismo sentimiento: la diversión. Estos lugares se crearon para que todos esos chicos y chicas aburridos de la rutina se despejaran un poco de las cargas emocionales, familiares y amorosas; para gritar al unísono en contra de todos aquellos que —en su opinión— les hacen la vida imposible. En la mayoría de países resultan en un pretexto para convivir con los amigos, beber unos tragos y consumir algunas drogas. Sin embargo, en Rusia, estos tugurios son un auténtico escaparate para los jóvenes quienes viven bajo un régimen muy estricto.






Arnold Veber, fotógrafo, se dio cuenta de que sus amigos —al igual que él— tenían cierto descontento con la vida política y social de su país. Así que se sentó a escuchar a cada uno de ellos, hasta que percató de que algunos visitaban estos sitios constantemente. Por ello, oculto detrás de su cámara fotográfica, comenzó a frecuentar los clubes nocturnos y descubrió mucho más de lo que se imaginaba.






No sólo había jóvenes que bailaban hasta el amanecer o que consumían sustancias ilícitas siendo menores de edad; sino que se gestaba una verdadera rebelión que incluía estatutos, confesiones, sentimientos y una severa pesadez emocional que iban a arrojar en aquellos lugares, a veces sin siquiera darse cuenta de ello. Y claro, todo se gestaba de manera clandestina.






No halló ilegalidad en el hecho de ser menores o de que en dichos espacios se vendieran drogas y alcohol sin problema, sino en que las libertades para la población joven en Rusia son realmente muy pobres. Desde 1999, Vladimir Putin se ha hecho cargo de gobernar el país, lo cual significó un cambió abrupto en la vida diaria de los ciudadanos: existe una generación que en la actualidad cuenta con 18 años y cuya vida entera ha sido regida bajo el mandato de Putin. Ellos no conciben la vida sin restricciones. Por esto mismo, les resulta completamente normal ser presas del sistema, pero al mismo tiempo tienen una inmensa curiosidad por conocer el mundo sin abusos a las libertades civiles, sin opresión social, sin racismo, sin ataques a la comunidad LGBT y sin nada que les obligue a permanecer en una jaula.






Es por ello que se reúnen de manera ilícita para intentar vivir. Veber tuvo la misma curiosidad por escucharlos, verlos y conocerlos. Así que comenzó a asistir a los raves de manera constante, de tres a cuatro veces por semana y descubrió que además de ser un espacio para ejercer la libre expresión, muchos de los asistentes habían encontrado una familia en los demás, pero todo se basaba en la monotonía: asistían las mismas personas, bailaban las mismas canciones y se movían de la misma forma. El fotógrafo pasaba desapercibido en su labor de observador, incluso había quien posaba para su cámara sin saber qué ocurría realmente.






Para él como narrador, se trata de un ciclo sin fin en el que no existe la clandestinidad, tampoco un verdadero escondite y mucho menos una forma de protesta real. Sólo hay un escape inventado para sentirse protegidos y claro, evidenciar su "nula" libertad. De este modo, presentó la serie "Last Night I'm Done" a través de un video en el que intercala texto y material audiovisual para dar una idea mucho más clara de la situación.


«Rusia tiene un fuerte gobierno centralizado que controla todo y tiene el monopolio de la conciencia humana».
—Arnold Veber






Pero a pesar de ello, las fotos de los raves rusos podrían ser —sin problema— de cualquier lugar del mundo y los asistentes lucen como cualquier otro grupo de amigos que se reúnen en Estados Unidos, Francia o Inglaterra. Eso es, probablemente, lo más sobresaliente del movimiento. Es decir, demuestra que el pensamiento joven es muy similar en todo el mundo, lo que es un indicativo de que la situación mundial se encuentra en un mismo estado de desesperación. La diferencia es que en Rusia es mucho más evidente y crítico el régimen y a diferencia de otras naciones, no pueden hacer mucho al respecto.






Para el fotógrafo, estos jóvenes son la clara prueba de que el amor y la paciencia son faltantes en la sociedad rusa, por lo que es obvio que al preguntarles qué anhelan o qué esperan de la vida, no sepan exactamente como responder y se sientan a ver como la vida los trata. Para ellos es normal y aunque por ahora reclaman y protestan en silencio, en unos años se tendrán que unir a la sociedad convencional, esa misma en la que fueron educados y de la que trataron de huir sin mucho éxito.


Conoce más del trabajo de Arnold Veber en su página web.


TAGS: Fotoperiodismo fotografía documental fotografía en blanco y negro
REFERENCIAS: Dazed Youtube Direct Look

Diana Garrido


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