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Leyendas que definieron la identidad mexicana en fotografías de Baldomero Robles

Fotografía Leyendas que definieron la identidad mexicana en fotografías de Baldomero Robles

Baldomero Robles retrata leyendas, recuerdos y sueños, todo sin perder el toque de realidad que necesitamos para sobrevivir.



La historia de un país se mantiene viva gracias a las leyendas que lo forjan y claro, que van pasando de boca en boca, de oído en oído y de corazón en corazón. Pero sin duda, son los mitos e historias personales las que trascienden en la vida. Nadie habla de su abuelo sin recordar el tic en su mano derecha, de la tía sin su parpadeo incesante o de mamá sin recordar el cálido abrazo después de un baño tibio.


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Los recuerdos nos forman como personas y nos insertan en el imaginario de quienes nos rodean; sin embargo, esforzarse en dejar una imagen específica resulta una pérdida de tiempo. Las personas nos recuerdan por lo que somos, por la manera en que conectamos con ellos y cómo nos movemos en el mundo, pero en especial nos forman los detalles simples y sencillos que no tomamos en cuenta, por ejemplo el movimiento que hacemos cuando nos ponemos nerviosos, las palabras que no dejamos de decir y las manías al comer. Por eso la infancia es, justamente, uno de los recuerdos más bellos que podemos tener.


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En esa etapa no medimos del todo lo que nos rodea y nos fijamos en las pequeñas cosas de las que nadie se percata realmente. Esto lo tiene muy claro Baldomero Robles, fotógrafo mexicano cuya única finalidad en la vida es ser libre a través del arte. Por esto mismo, miró a su pasado y se adentró en las entrañas de su infancia que le parecían más bien un sueño lejano, bello y de suma importancia en su formación como adulto, por lo que —literalmente— regresó a aquellos años en los que sólo podía pensar en jugar y en divertirse en casa de sus abuelos para fotografiar cada una de las anécdotas que vivían oníricamente en él.


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Así creó el proyecto Loö Litz Beë, un concepto en zapoteco que en nuestro idioma quiere decir 'La casa del viento'. Así, Robles regresó a su comunidad en Oaxaca y en compañía de sus abuelos recordó cada una de las cosas que lo hacían feliz de niño como jugar, ver a su familia feliz y claro, las leyendas que los abuelos le contaban. Por ello, decidió retratar todo lo que le platicaban; de esta forma retomó leyendas como la de los nahuales y fantasmas que, supuestamente, merodeaban los hogares por las noches, esto servía para que los niños no se acostaran tan tarde.


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Así como estas leyendas fueron parte de su vida de niño, lo son ahora. Es por ello, que el hecho de volver a casa de los abuelos se convirtió en un acto mucho más íntimo de lo que parecía. Por esto mismo, Loö Litz Beë se desarrolla desde su experiencia y recuerdos en casa de los abuelitos mezclando símbolos religiosos, surreales y atípicos, mismos que en su niñez veía como algo cotidiano. Es sumergirse en su inconsciente y en sus recuerdos para terminar de formar sus memorias combinando sueños, imaginación y tradición.


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También es romper con lo real para volverlo ficticio mostrando luces, juegos y sueños. En sus fotos podemos ver una verdadera explicación de la vida y del amor, así como de una familia feliz que vive sus tradiciones y las deja libres, les permite ser mostradas al mundo y con ello, sólo externa su propio pensar, su sentir y la idea de darle al mundo lo que mejor sabe hacer: arte a través de una cámara retratando los mejores momentos de una vida difícil —como la de cualquier mexicano—, pero bella y llena de momentos increíbles como la infancia retratados en fotos que exhiben una gran calidad de ellos. Además de presentar un gran manejo de la luz y detalles religiosos en convergencia con los seres queridos y un amor infinito por la familia y la vida, se proclaman como el elemento primordial en su arte.


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Sigue el trabajo de Baldomero Robles en su página web y envuélvete en su vida, en sus sueños y permite que los tuyos también salgan. Regresa a tu infancia y a aquellos años de diversión e imaginación, pero mantente siempre de pie, con la mirada fija en el mundo real, porque al final, es lo único que tenemos.



Referencias: