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© Cultura Colectiva

La mujer que puso una cámara entre sus piernas para fotografiar a sus amantes

20 de febrero de 2018

Eduardo Limón

Fotografías íntimas que jamás hubiéramos imaginado posibles. Fotografías desde la verdadera perspectiva femenina.



Si la historia del mundo se contara desde una vagina, la humanidad sería otra. Si los labios mayores tuvieran la oportunidad de hablar, los relatos del cuerpo estarían menos sesgados. Si en lugar de un clítoris las mujeres tuvieran un ojo en la entrepierna, las perspectivas del actuar en sociedad cuidarían mejor sus límites y prioridades. Si tan sólo no se hubiera hecho del pene una suerte de falo magnavox que dicta, profundiza y comparte una narrativa monolítica no tendríamos hoy una mirada coartada sobre lo que significan palabras como intimidad, amor, pareja, vulnerabilidad, deseo, paciencia, miedo y acoso. 



Bajo este compendio de premisas, la fotógrafa Dani Lessnau explora lo que una mirada femenina puede y debe aportar en la imagen. No entendiendo a ésta como un ejercicio retratístico de la mujer –porque de ello ya sobra–, sino como un genuino examen de género desde la experiencia misma. El interés principal de esta artista es, entonces, no la presencia femenina en tanto sujeto de las tomas; es la captura visual que dicha figura posibilita. 


El cuerpo de una mujer –entendido desde las producciones de Lessnau– hace que el mundo se presente de tal o cual forma, que éste sea percibido por la anatomía a cabalidad y no sólo mediante los ojos.  



Para su serie titulada Extimité, la artista construye pequeñas cámaras estenopeicas que coloca en su vagina y le permiten tomar retratos de sus amantes en momentos extremadamente privados. Situaciones que quedan registradas sobre papel, pero, de hecho, no serían posibles o emergentes por la simple casualidad de estar allí; son y se comparten gracias a su enfoque y peculiar perspectiva. Debido a la oportunidad que se abre entre dos piernas. 




Lessnau usa todo su cuerpo para ver la fuerza y los movimientos de un encuentro personal, íntimo y sexual. Es a partir del ser mujer que sus tomas tienen oportunidad de estar. Las características físicas de la cámara pueden ser peculiarmente accionadas por la caracterización física femenina; los retratos que se generan solamente llegan a finalidad si es que el sujeto-amante se mantiene deseoso o expectante ante la corporeidad que actúa. 



Cada fotografía que realiza Lessnau resulta de una exposición que dura entre uno y dos minutos y medio. Un tiempo largo que involucra tanto el consentimiento de los retratados como su perseverancia e involucramiento ante la perspectiva de su compañera sexual. 





La producción artística de Lessnau posiciona al cuerpo humano, y no la fotografía por sí sola, como esa obra de arte capaz de crear y dar poder. Específicamente, al cuerpo femenino, que la fotógrafa entiende como un suceso encarnado de fortalezas, vulnerabilidades, descubrimientos y miedos que en su compleja estructura creativa da pie a la mixtura de "yos" y movibilidades emocionales, a la naturaleza erótica de ser ultrasensible, al vínculo de fragilidades entre el sujeto retratado y el sujeto que retrata. 



Es decir, un gran punto de estas imágenes es que no se jerarquiza a ninguno de sus personajes. Ni al cuerpo inerme frente a la cámara, ni al cuerpo tonificado que da clic para la captura. Ambos se hallan con el sexo expuesto, sin ropas que oculten lo que son, cautelosos del movimiento ajeno.  




En las fotografías de Dani Lessnau no hay control sobre lo que se expone. Todo se da a partir de la intuición, del deseo, de la delicadeza. No hay un (único) ojo que dicte los parámetros de la toma; al contrario, hay un todo desmedido que percibe y muestra de la mejor manera que le es posible.


*

Todas las imágenes pertenecen a Dani Lessnau y puedes verlas en su sitio oficial.


Para continuar explorando diversos enfoques y problemáticas sobre el cuerpo humano en la fotografía, lee Cómo convertir el porno en arte según 17 fotografías de erotismo masculino y 20 fotografías para tirar el machismo mexicano a la basura.


TAGS: fotografía en blanco y negro fotografía de desnudo fotografía erótica
REFERENCIAS:

Eduardo Limón


Editor de Fotografía y Moda

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