Un día normal para las mujeres de Nueva Orleans y cómo eran vendidas a través de un catálogo

Jueves, 6 de julio de 2017 12:32

|Rodrigo Ayala



Hace 100 años, un hombre de edad mediana se internó en Storyville, el distrito rojo de Nueva Orleans. Cámara en mano y con la determinación de explorar la vida de los prostíbulos asentados en una de las zonas rojas famosas en la historia de los Estados Unidos, dedicó varias tardes y noches a retratar a las mujeres que eran vendidas a los clientes a través de un catálogo en el que se daba una leve descripción de cada una de ellas. A través del mismo, los hombres podían elegir a su compañera en turno dependiendo de sus gustos y preferencias.

El autor de esta histórica colección es Ernest James Bellocq, quien llevó a cabo un trabajo de tinte documental para conocer el verdadero estilo de vida de las mujeres. Storyville debió ejercer una atracción especial en él, pues se trataba de un mundo legal aparte que, al mismo tiempo, rompía con todos los cánones sociales de moralidad y buenas costumbres. Para Ernest J. Bellocq este submundo no le era ajeno: ya en el pasado había conocido los fumaderos de opio en los que también llevó a cabo series de fotografías para retratar a los extraños seres que frecuentaban dichos lugares.

A muchas de las prostitutas, Bellocq llegó a conocerlas muy bien. No en el sentido que estás pensando, sino en el plano de la conversación, pues para ganarse su confianza tuvo que ser amable con ellas y sostener largas charlas para generar un ambiente empático que les permitiera desenvolverse con naturalidad.

Bellocq sabía muy bien que lo que estaba llevando a cabo era transgresor y, hasta cierto punto, contrario a lo que la gran mayoría tomaba como permitido. La prostitución y las zonas rojas de los Estados Unidos eran vistas como sitios perturbadores en los cuales ocurría lo peor, las mujeres se vendían de forma sucia y los hombres desarrollaban lujurias indescriptibles. Por ello, el fotógrafo intentaba mantener oculto lo que hacía por las noches. Su proyecto era algo personal, no estaba destinado a darse a conocer de forma masiva. Podían ocurrir muchas cosas: desde censuras hasta ser detenido por comportamiento obsceno.

Ernest J. Bellocq era un cazador absoluto de la oscuridad que habita en las ciudades más grandes, esos sitios donde los marginados cobran vida y los considerados como desechos sociales son los grandes protagonistas. Sentía una especial atracción por la fotografía verdadera y las historias más crudas, las que no todos soportaban conocer y que les costaba mucho esfuerzo digerir. Había prostitutas de todo tipo: desde las más experimentadas y que llevaban años en el oficio hasta aquellas más jóvenes que se mostraban un tanto inexpertas. Cada una de sus historias le resultaban fascinantes y dignas de documentar.

Los años pasaron y la muerte sorprendió a Ernest Bellocq en 1949. Las fotografías, tal y como él pensaba y planeaba, jamás fueron exhibidas en libros o galerías hasta que su amigo Lee Friedlander (también fotógrafo) encontró los negativos de las mismas en el estudio de Ernest en un rincón polvoso y olvidado. A Lee Friedlander le parecieron una obra de manufactura perfecta. Un trabajo tan bellamente ejecutado y con un valor histórico tan alto no podía pasar inadvertido para la sociedad. Así fue que restauró los negativos como mejor pudo, imprimió las fotografías y las publicó en el volumen “E.J. Bellocq Storyville Portraits”.

En cada una de las sensibles imágenes logradas por Bellocq se nota el deseo de mostrar la belleza del cuerpo femenino en todo su esplendor de manera respetuosa y alejada de cualquier vulgaridad, así como enseñar lo que era el ambiente de la Nueva Orleans de aquellos años. El jazz fue el género musical que tuvo un importante papel en este distrito. Aquí varios músicos se dieron a conocer entre el público de la época por la proliferación de sitios en los que la bebida, las fiestas y la música eran los principales ingredientes.

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Conocido como el oficio más antiguo del mundo, la prostitución es una actividad en la que se desafían muchas cosas: la liberación de la sexualidad, el rol de género, la libertad femenina y la curiosidad por retratar aspectos de una realidad que a muchos incomoda. Diversos artistas han intentado dar su propia versión acerca de ella por medio de diversas técnicas que nos sumergen en un mundo polémico con el que muchos están de acuerdo y al que otros censuran.

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Si no fuera por la fotografía, prácticamente no podríamos saber cómo es el mundo en otras latitudes del planeta. Así es como te damos a conocer las 100 fotografías que demuestran la diversidad del mundoel mundo que no conoces en 34 fotografías, y 29 fotografías que te ayudarán a entender el mundo.

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Referencias

So Bad so Good
Hyperallergic

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Rodrigo Ayala

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