13 fotografías de los fantasmas que caminan a tu lado sin que te des cuenta

Viernes, 26 de enero de 2018 19:50

|Eduardo Limón

Están cerca, están aquí y tú ni siquiera te has dado cuenta.



Estamos llenos de irrealidades o cosas insostenibles. Sin oportunidad de negociación ni escapatoria. Las imposibilidades son parte nuestra y configuran en demasía lo que somos. Para Aristóteles, entelecheia es una referencia a cierto estado o tipo de existencia en el que una cosa está trabajando activamente en sí misma y en oposición al concepto de potencialidad; es decir, un trabajo activo hacia la consecución de un fin, intrínseco a la misma cosa. Y es justamente ese fin el estado en que la entidad ha realizado todas sus potencialidades y, por tanto, ha alcanzado la perfección.


¿Cuántas veces hemos construido algo tan perfecto que en realidad nunca ha estado allí?



En el devenir histórico y tras un desarrollo filosófico de este concepto, el mismo ha pasado de ser ese principio activo que impulsa y esa fundación de actividad que anima a los seres vivos, a convertirse en un sinónimo de lo ideal, de lo tan precioso y completo que sólo existe en la imaginación.


Y en ese camino entre lo que se prepara para ser y lo que de hecho jamás lo logra, de eso que se encuentra en un estadio de belleza acabada, estamos rodeados de fantasmas, de entelequias. De cosas, situaciones y especialmente personas que se quedaron en la ilusión. En lo que pudo, lo tenía todo para estar, pero no consiguió más.



Escenario general que recubre al proyecto Ghost Photographs de Angela Deane; artista que al respecto expresa cómo nos convertimos en los fantasmas de nuestro día a día. A partir de fotografías halladas, de un encuentro con una historia desconocida, la fotógrafa examina memorias, olvidos y escollos que poco a poco cubre con pintura. Ese borrar y quitar identidad, más que anular recuerdos ajenos, nos abre la posibilidad de pensar en eso que se nos quedó inconcluso, en aquellos que se quedaron sin nombre en nuestro íntimo y personal relato de vida.


Las experiencias privadas y específicas de la fotografía hallada se convierten, gracias a la fotografía de Deane, en una experiencia pública, compartida y general que nos recuerda a las entelequias que alguna vez nos acompañaron –o acompañan– y las imágenes borrosas o revocadas en que nosotros (paulatinamente) nos convertimos.


Las entelequias de esa tarde de verano en que el tiempo tuvo que detenerse.



De las vacaciones que tuvieron que generar buenos y no malos recuerdos.



De esa tarde en que tuviste que conocer al amor de tu vida, pero no fue así.



De aquella amistad que debió durar toda la vida.



De la familia que sí debió darte felicidad.



De esas tardes sin preocupación que, de hecho, nunca existieron del todo.



De los abrazos que llenan el corazón y no se quedan en viles roces de piel.



De los amores que jamás murieron.



De las promesas que nunca se rompieron.



De los días en que vivir no duele.



¿Hasta dónde llegan los recuerdos construidos, los anhelos imposibilitados, las memorias que nunca pudieron ni podrán construirse? Todo eso que se quedó sólo en el sueño. Para conocer más del trabajo de la fotógrafa visita su sitio oficial.


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REFERENCIAS:
Eduardo Limón

Eduardo Limón


Editor de Fotografía y Moda
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