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Fotografías de Hoda Afshar sobre los encuentros homosexuales que ocurren en un baño público

11 de abril de 2018

Diego Cera

Pecado, ternura e intimidad son los tres puntos principales desde los que se puede apreciar la serie 'Behold' de Hoda Afshar.



Quien diga que el lugar perfecto para que nazca la lujuria es la cama, es porque no conoce un baño de cerca. La gran herencia de los romanos al mundo entero no fueron las tácticas bélicas ni la política; entre sus grandes edificios y templos se escondía un lugar que a pesar de su modesto tamaño guardaba dentro de sí los secretos más íntimos de todo el gran imperio. Más que las grandes salas destinadas a reuniones del senado, los baños eran sin duda el escenario más importante de todos.



Los baños eran espacios ideales para cerrar tratos, hablar de cosas personales o simplemente contemplar el cuerpo de los demás, sabiendo que nunca faltarían los poderosos soldados desnudos que, después de una batalla, sólo querían quitar la sangre —propia o ajena— que cubría una buena parte de sus cuerpos dándoles un tono cobrizo que los convertía automáticamente en hombres fuertes y seguros de sí mismos, personajes cuya sola presencia despertaba el deseo y la sensualidad en un cuarto lleno de vapor al que las mujeres no tenían acceso y aun así todo era posible.



Con la llegada del cristianismo, los baños como espacios perfectos para la diplomacia se convirtieron en agujeros de perdición y lujuria a los que sólo acudían aquellos que se habían negado a recibir a Cristo en sus vidas. A partir de entonces los baños públicos fueron sinónimo de pecado y de un aura extraña que se mueve entre lo erótico y lo oculto. De hecho, vale la pena preguntarse qué tanto han cambiado estos lugares, ¿de verdad el pecado es tan desenfrenado ahí dentro o sólo es un mito que tiene siglos tapándonos los ojos?



Para la fotógrafa Hoda Afshar cualquier escenario queda al descubierto sólo cuando nos enfrentamos a él, es por ello que se internó en uno de estos baños para encontrarse no con el sexo per sé, sino con la camaradería y la sensibilidad de un encuentro íntimo entre varias personas que llevaban tiempo esperándose y por fin han logrado concretar ese encuentro y ese cariño que incluso existe con los ojos cerrados y la ropa interior puesta.



Los hombres ahí dentro son niños pequeños que juegan a descubrirse, se acarician, se bañan y observan sus cuerpos que esta vez no quedan manchados de sangre o sudor sino del tiempo y hastío del exterior. Todo el mundo espera algo de ellos, aunque ni siquiera ellos mismos saben lo que pueden ofrecer hacia el exterior; pero en el encierro no necesitan dar nada, pues todo fluye y se extiende hacia todos los polos posibles como un regalo único que vale la pena ser apreciado y aprovechado al máximo, pues sólo reluce una vez y enseguida se apaga por la insistencia del mundo en mantenerlo oculto.



Pecado, ternura e intimidad son los tres puntos principales desde los que se puede apreciar la serie Behold de Afshar; sin embargo, en la realidad que va más allá de las fotografías, estos puntos se multiplican y toman diferentes caminos que sin duda servirán como muestra para que, con un poco de esperanza, las generaciones futuras hagan lo posible por reivindicar la desnudez y los espacios que, al igual que los baños, nos ofrecen el mundo entero.




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Éste y otros trabajos de Hoda Afshar los puedes visitar en su sitio web.


TAGS: fotografía de desnudo homosexuales serie fotográfica
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Diego Cera


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