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Fotografías de Justin Bieber y Selena Gomez que demuestran que el amor puede destruirte

19 de mayo de 2018

Diana Garrido

Ella era la estrella de Disney, él se coronaba como el rey de YouTube. Ambos tenían todo para triunfar y lo hicieron... menos en el amor.



¿Quién pensaría que una simple llamada telefónica en el lejano 2009 sería el detonador de uno de los romances más intermitentes, intensos y caóticos de nuestra generación?



Como si se tratara de un plan macabro del destino, una tarde soleada típica de Los Ángeles, dos pequeñas y escuálidas manos se estrecharon para no soltarse jamás (o mejor dicho, para tomarse y soltarse una y otra vez). Justin Bieber y Selena Gómez se reunían para una posible colaboración musical, misma que derivó en un cariño fraternal que con los años se ha convertido en un amor tortuoso, lleno de baches, de días rosas y oscuras pesadillas. Un romance de película que lo único que nos ha enseñado es que el amor puede destruir.


Con 17 años, Gómez figuraba en el mundo del pop como una chica prometedora, mientras que Justin, de 15, ya era un ídolo teen que llenaba recintos, convocaba cientos de niñas afuera de los hoteles e imponía estilo con su look característico. Todo parecía indicar que la naciente amistad entre los dos era un gran acierto para sus carreras.



Durante un año, Selena vio en Justin a un pequeño hermano con el que salía a los bolos, a comer helados y a pasear a las mascotas; no obstante, cada acción los acercaba más y más hasta que llegó lo impensable: rumores de un supuesto romance entre las dos estrellitas. Así, tras un año de citas y teorías por parte de las beliebers y las selenators (fanbases de cada uno) Selena y Justin confirmaban que estaban juntos en la alfombra roja de la after party de los premios Oscar de Vanity Fair.



Ante la inesperada noticia, las fans del cantante no estaban conformes. Ninguna believer quería ver al chico con Selena puesto que ella era mayor, tenía un pasado amoroso con Nick Jonas y su carrera musical no era tan fructífera como la de Bieber. ¿Qué clase de mujer era? Paradójicamente, estas reacciones serían el augurio de la relación ya que a partir de ese momento, su romance sería el más comentado, el más fotografiado y el más exigente de todos.


Ante los primeros ataques, Selena se mostró vulnerable llorando incluso frente a las cámaras —acción que repetiría hasta la fecha, por cierto— mientras que Justin era acorralado entre la espada y la pared: por un lado estaban sus fans y su carrera y por otro, su vida amorosa.



Sin embargo, el cantante intentó encontrar un punto medio y sin pensarlo, demostró su amor por Selena en medio de los Billboard Music Awards en 2011.



Fue entonces que las lágrimas de Selena desaparecieron —momentáneamente— para dar paso a una relación pública llena de besos, vacaciones en Hawaii, fotos, sonrisas, abrazos y escándalos...


Luego de que él rentara Staples Center de Los Ángeles para que su chica y él pudieran ver Titanic, se desató un rumor que involucraba al cantante. Una mujer californiana de nombre Mariah Yeater aseguraba que Justin era el padre de su bebé. Esto no sólo perjudicaba a la groupie por haber sostenido —supuestamente— relaciones sexuales con un menor, sino que hizo tambalear la nueva y bella relación de Bieber con Selena. Ante esta situación, ella se mostró compresiva y contrario a lo que el mundo pensaba, Jelena, como denominaron a la pareja, se hizo mucho más fuerte.



Finalmente el primer gran escándalo de la pareja era desmentido por la propia acusadora convirtiendo a la pareja en un ideal casi inalcanzable. Ella sonreía feliz ante cada oportunidad, él la llenaba de detalles y sorpresas. Incluso se presentaban juntos en programas, alfombras rojas, eventos de caridad y fiestas. Eran la pareja de la década... o no.



Llegó entonces la primera ruptura en 2012. Luego de rumores de compromiso, Jelena desaparecía del mapa sin dar más explicación que sus apretadas agendas. Sin embargo, amigos cercanos a la extinta pareja confirmaban que la causa del quiebre fueron las constantes infidelidades de Bieber quien, al estilo rockstar coleccionaba groupies alrededor del mudo; de igual forma, Selena sentía que desperdiciaba su juventud con un chiquillo inmaduro.



Ella no sonreía igual. Él se tatuó y tomó una actitud de chico rebelde.



Selena y Justin no estaban bien, era evidente. Por lo mismo, decidieron volver y para finales de 2013, los rumores de una reconciliación acapararon el Internet y los medios impresos.


Jelena había vuelto.



Sin embargo, ninguno estaba bien y mucho menos juntos.


Su relación se tornó en un infierno cuando Selena, cual mujer enamorada, le pedía exclusividad, mientras que Bieber se involucró en excesos, abusando del alcohol, drogas y actitudes nefastas hacia fans, autoridades y toda persona que se le pusiera enfrente. Así, los dos tocaron fondo y en pleno 2014, Justin fue detenido por conducir a exceso de velocidad aparentemente bajo los efectos de sustancias ilícitas, mientras que Selena fue vista en un centro de rehabilitación.



Entre cancelaciones de giras, fotógrafos siguiéndolos insistentemente, rumores, amenazas y desenfreno total, Jelena desaparecía una vez más. Fue entonces que Gómez decidió soltarse el cabello y divertirse. El dolor que Bieber le provocaba era bastante intenso como para seguir con el sufrimiento. Sus amigas fueron pieza clave para superarlo, entre ellas estaban las hermanas Jenner con quienes asistió al festival Coachella despertando algunas dudas.


Ese mismo día, Bieber hizo un show sorpresa en el festival y Kendall, sorpresivamente, lo sabía.



Selena sospechaba que la mayor de las hermanas Jenner tenía interés por Bieber. Lo cual la lastimaba y de nueva cuenta, se dejó ver triste decaída y angustiada, mientras que Justin se divertía —o al menos eso intentaba— con Miranda Kerr, la exnovia de Orlando Bloom, actor con el que, irónicamente, comenzó a salir Selena.




Luego del incidente, volvieron.


Sí, de nueva cuenta.


Aunque no por mucho tiempo, pues se le vio al cantante salir de fiesta con Kendall Jenner y si has puesto atención al relato, adivinarás quien fue la más perjudicada en todo esto. Selena Gómez.



Sufría.



El amor mata y ambos lo demostraban en cada oportunidad. Justin se tatuó en rostro de Selena en el brazo mientras que ella se quebraba en cada una de sus presentaciones. El amor estaba ahí, pero los dos sabían que el desenfreno, la inestabilidad emocional y el cansado estruendo al ser estrella eran impedimentos para estar juntos de nueva cuenta.



Así, Selena empezó a salir con el DJ Zedd y Justin con Hailey Baldwin, pero era evidente que se extrañaban y que no podían estar separados. En esta ocasión, fue Bieber quien se notaba decaído y enojado con la vida.



Más aún cuando Selena decidió salir de nueva cuenta con alguien y sorpresivamente, lucía tan sonriente como hace tanto no se veía: The Weeknd era la razón. El exnovio de Bella Haddid y Selena se dejaron ver por primera vez en la alfombra roja del Met Gala de 2017 mostrando su mejor rostro. Sim embargo, la felicidad disminuyó cuando ambos posaban frente a lasa cámaras cada vez con menos ímpetu.



La sonrisa de los dos se desvanecía en cada foto, en cada oportunidad. ¿Por qué? ¿Acaso Selena no es feliz con nadie, si no es Justin? ¿The Weeknd lo sabía? Tal vez. Lo cierto es que el cantante y ella no estaban felices juntos. Tal vez ella necesitaba a que la ayudase a sobrellevar los problemas y evidentemente, no era TW, pero tampoco Bieber.


Selena Gómez no sonreía más para las fotos, hasta que su mejor amiga le donó un riñón y subió una foto del proceso. Es la única imagen sin Justin en la que se le ve realmente feliz, al menos sonriendo genuinamente.



Esta foto fue, quizás, el motivo por el que Selena y Bieber volvieron a encontrarse en una cena en casa de ella, ya que enseguida se les vio de nueva cuenta juntos, gozando de la vida por las calles de L.A. Sin embargo, nuevamente, los rostros largos aparecían y ninguno de los dos aseguró un romance, tampoco lo negó, pero hasta el momento, se encuentran separados. Cada uno disfrutando del éxito de sus carreras y de las ventas de sus discos, de sus amigos y su familia.



Esta enorme y al parecer interminable historia, es sólo la señal de que Selena y Justin nunca terminarán. Viven en un ir y venir, en un estar y desaparecer, en un "te amo" y un "te odio". Gracias a este par, sabemos que el amor mata, destruye y controla, pero no hay forma de cambiarlo. Quizá los problemas a los que se han enfrentado son el augurio de una relación interminable pero segura. Es entonces cuando nos debemos preguntar si en verdad vale la pena tantos conflictos cuando el amor tendría que ser diversión, locura, juegos y pasión. Al parecer, JELENA vive de ello.


TAGS: Drama Amor Relaciones de pareja
REFERENCIAS: Vanitty Fair E Seventeen

Diana Garrido


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