18 fotografías de Kevin Frayer sobre el holocausto de los refugiados rohinyás

Miércoles, 23 de mayo de 2018 18:09

|Alejandro I. López
fotografias de kevin frayer

Violaciones sistemáticas, infanticidios y homicidios colectivos... los rohinyás huyen del horror de un genocidio en su país y se concentran en campos de refugiados donde las condiciones son inhumanas



La historia de los rohinyás es la de un genocidio y no es bonita. No es otra película donde el judío escapa del campo de concentración o donde el ario se viste de héroe al salvar de la cámara de gas a sus esclavos favoritos. En este guión no hay ministros británicos colgándose la medalla de poner fin a la barbarie, ni soviéticos liberando prisioneros al paso que barren con los nazis.


El presente de los rohinyás es la historia de un éxodo masivo de más de 800 mil niñas, niños, hombres y mujeres que huyen del exterminio de su pueblo como un ejercicio de limpieza étnica consentida por el gobierno de Nyanmar en el sureste de Asia, el país que fue su hogar, pero que desde hace cuatro décadas inició una guerra de baja intensidad contra ellos; un triunfo más de una ideología obtusa que utiliza la violación y la quema de niños como armas de guerra.


fotografias de kevin frayer 1


fotografias de kevin frayer 2


fotografias de kevin frayer 3




fotografias de kevin frayer 4


fotografias de kevin frayer 5


La mayoría de los rohinyás que huyen de Nyanmar anhelan llegar a la costa sur de Bangladesh en bote, donde una ciudad perdida se levanta entre el miedo y la desesperanza; los campos de refugiados de Kutupalong, Palongkali y Balukali a unos metros de la línea fronteriza entre ambos países.


Desde el aire, la vista es estremecedora: un sinfín de construcciones improvisadas con lonas y bambú cubren el verde de los montes formando enormes colonias a las afueras de Cox’s Bazar, una pequeña ciudad costera de 120 mil habitantes, hoy eclipsada en tamaño por la enorme urbe de refugiados que crece en todas direcciones y donde actualmente sobreviven poco más de 800 mil rohinyás.


fotografias de kevin frayer 6


fotografias de kevin frayer 7


A pesar de que los campos resultan un lugar aún inaccesible para la ofensiva militar de Nyanmar, la vida no es nada sencilla al interior. El suministro diario de alimentos no está garantizado y los tumultos son rutinarios con la llegada de camiones repletos de víveres.


Imposibilitados de avanzar hasta el centro de distribución, los vehículos son rodeados por una turba que levanta las manos angustiosamente en busca de pan y agua potable, que se agotan en cuestión de segundos. Acto seguido, suceden peleas producto de la desesperación por el hambre, así como aplastamientos masivos por los cuales —entre otras razones— decenas de personas son llevadas a las clínicas de Médicos Sin Fronteras y Acción contra el Hambre.


fotografias de kevin frayer 8


fotografias de kevin frayer 9


fotografias de kevin frayer 10


fotografias de kevin frayer 11


fotografias de kevin frayer 12


fotografias de kevin frayer 13


La falta de higiene es evidente y se agrava con la temporada de lluvias a pesar de lo escarpado e inaccesible del terreno. Entonces los campos de refugiados se convierten en un caldo de cultivo idóneo para el surgimiento de epidemias: según Reuters, las infecciones respiratorias están presentes en el 29 % de la población de los campos, mientras el 21 % sufre de diarrea infecciosa aguda y un 28 % es tratado por episodios de fiebre inexplicable.



Distintas ONG’s suman esfuerzos para apoyar a los rohinyás, especialmente al vulnerable 60 % de la población de los campos de refugiados, compuesto por niños que llegaron solos, huyendo de la masacre. El resto de la población también se encuentra en un estado de especial fragilidad. Según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, más del 43 % de las mujeres entrevistadas fueron violadas por militares birmanos.


fotografias de kevin frayer 14


fotografias de kevin frayer 15


fotografias de kevin frayer 16


fotografias de kevin frayer 17


fotografias de kevin frayer 18


Pero los mayores miedos surgen al caer la noche, una vez que estas ciudades perdidas se pierden en la oscuridad de la frontera con Nyanmar. La enorme mayoría de asentamientos en los refugios carecen de luz y la sensación de inseguridad instala una tensa calma que amenaza con terminar súbitamente en cualquier momento. Las casas de lona y bambú no tienen puertas, ni ventanas. Los constantes robos, además de reportes de abuso sexual, aunados al recuerdo de las experiencias traumáticas durante el genocidio rohinyá hacen que en medio de un sueño ligero y nada reparador, más de uno se pregunte entre lágrimas por qué ha librado un día más con vida.


-


Las fotografías pertenecen a Kevin Frayer, conoce más sobre su trabajo fotoperiodístico en su sitio web oficial.


*

Conoce más del tema, lee:


El genocidio del que nadie habla y está por exterminar a todo un país

El cruel genocidio de indígenas en Argentina que la historia olvidó


Alejandro I. López

Alejandro I. López


Editor de Historia y Ciencia
  COMENTARIOS