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30 fotografías de los niños esclavos en Bangladesh

7 de mayo de 2018

Alonso Martínez

Entre peligros, amenazas y la miseria viven estos niños que son "contratados" para realizar trabajos excesivos, y crear la ropa que usamos en todo el mundo.



Si has comprado ropa en una plaza comercial, lo más probable es que haya sido manufacturada por un niño de Bangladesh, cuyo salario es de un dólar al día. Menos del 10 % de lo que cuesta cualquier prenda en una tienda.




Carajo. Incluso yo estoy usando una prenda hecha en Bangladesh y aunque la industria textil asegure que se trabaja para que las condiciones laborales sean dignas en esa zona del mundo, nada nos asegura que detrás de ello no existen miles de niños trabajando por un dólar al día para ganarse el pan o ayudarle a sus familiares a sobrevivir en uno de los países más pobres del mundo.




Bangladesh, la pequeña nación que se encuentra cerca de India y Burma, es un paraíso para todas las empresas occidentales que desean manufacturar distintos productos a un bajo precio y con ganancias millonarias alrededor del mundo. Las casi nulas leyes laborales de esa nación hacen que los empleados trabajen en condiciones deplorables, sin sistemas de seguridad, alimentación o hasta limpieza, por un salario miserable.





De los millones que trabajan en esas condiciones, al menos 7 millones son niños menores de 15 años que son enviados por sus familias a las fábricas para que aporten en su hogar, o bien que son obligados a realizar trabajos para recibir alimentación o un techo dónde dormir. El salario mínimo en esa zona es el más bajo del mundo, por lo que la relación entre paga y el precio que tienen los productos que crean es completamente dispar, lo cual ha generado controversia, ya que no cuentan con seguro médico, así que básicamente están arriesgando sus vidas o su salud mientras el gobierno o sus empleadores los tratan con negligencia.




A pesar de que esta problemática ha sido abordada por distintas organizaciones, aún existen decenas de empresas norteamericanas que usan esas fábricas para crear sus productos sin importar quiénes son los que los manufacturan, y de hecho es imposible tener acceso a esos lugares ya que los encargados tienen explícitamente indicado que no deben dejar pasar a nadie, a ningún periodista, para no mostrar las condiciones ni la forma en que los niños son obligados a trabajar.



Tan sólo Gmb Akash, un fotógrafo originario de Bangladesh tuvo que recorrer distintas fábricas y convencer a uno de sus encargados para dar un vistazo y mostrarle al mundo la realidad en la que viven esos niños. De acuerdo con sus datos, un niño puede ganar hasta 10 dólares en un mes, mientras su vida va desvaneciéndose dentro de las fábricas.




El problema parte de la economía de ese país. La pobreza genera millones de niños que viven en las calles y los líderes de las fábricas lo ven como una oportunidad. Los "contratan" y les dicen que les darán asilo y comida, pero los tienen en condiciones que pueden asemejarse a la esclavitud. Se cree que muchos impiden que los niños "renuncien" y decidan buscar una nueva vida, los amenazan de distintas formas para que se queden. Akash asegura que los pequeños reciben un trato más duro para "formarse" mientras que los adolescentes parecen haber aceptado su destino y sólo se enfocan en sus trabajos.





Indirectamente somos culpables. Si compramos en las tiendas que tienen sus manufactureras en Bangladesh estamos apoyando a esa industria que recibe directamente todas las ganancias mientras niños mueren de enfermedades, por accidentes o por las deplorables condiciones entre trabajan. Estos niños no tienen momentos de diversión como sucede en otras partes del mundo. Las jornadas laborales no son tradicionales y pueden ocupar hasta tres cuartos de todo un día, lo cual significa que después de trabajar los niños duermen y sólo despiertan para regresar a producir.



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No hace falta describir las fotografías de Akash. La composición queda atrás cuando vemos una cruda realidad que ignoramos por completo y que preferimos no ver. En occidente pertenecemos al grupo responsable de que esos niños se vean forzados a trabajar. Apoyamos a las empresas que usan ese "paraíso" para aprovecharse de la mano de obra barata y generar ingresos millonarios mientras pagan miserias a sus trabajadores. La pregunta es si dejaremos de comprar ropa en plazas comerciales para quitarle fuerza a esas empresas o si seguiremos viviendo en nuestro mundo limpio, mientras ellos siguen siendo explotados.


Puedes ver más del trabajo de Akash en su sitio web.


TAGS: Historia mundial Fotoperiodismo fotografía documental
REFERENCIAS:

Alonso Martínez


Editor de Cine

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