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Crudeza e intimidad: 20 fotografías que sólo entenderán quienes han amado de verdad

Fotografía Crudeza e intimidad: 20 fotografías que sólo entenderán quienes han amado de verdad

Mientras alguien lee este artículo, alrededor de unas 650 mil personas están teniendo un orgasmo en este preciso momento.



Este dato basado en los cálculos realizados por los autores del libro The Penguin Atlas of Human Sexual Behaviour sugiere que en algún lugar de esta ciudad hay un montón de personas teniendo sexo mientras la vida pasa afuera de sus habitaciones. Para todos ellos el sexo es tan importante que incluso a medio día, cuando el sol calienta todo lo que toca y dos cuerpos haciendo fricción parecen sólo dos bolsas de carne sudorosas, es el mejor momento para demostrarse su amor más allá de las palabras.


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Decir amor y sexo en la misma frase, para muchos sigue siendo un problema realmente grande; como si uno estuviera peleado con el otro por alguna extraña razón. Los eufemismos como "hacer el amor" funcionan realmente poco, porque aunque al parecer fusionar estos dos aspectos es como suponer que son exactamente lo mismo y lo cierto es que no haya nada más erróneo que eso. Es un hecho que ambos conviven en los mismos espacios, pero existen en diferentes momentos y se manifiestan desde diferentes puntos.


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A pesar de sus ligeras diferencias, ambos comparten la intimidad de un espacio en el que dos personas se convierten en lo que siempre han deseado, pero pocas veces han podido: ellas mismas. Precisamente es la fotógrafa Natalia Mindru Photomicona quien se interesa en captar especialmente ese momento en el que la intimidad convierte cualquier espacio en un jardín armónico donde dos personas pueden abrirse ante su pareja para mostrarse tal y como son.


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Unas vez que ambos cuerpos se muestran sinceros, todas las caricias y besos robados se convierten en confesiones y secretos revelados.


El amor aparece en su forma más cruda y sincera, aquella en la que los adornos color rosa son una tontería, porque el amor tiene el color de la carne y el cabello, se siente como dos pieles tan húmedas como suaves. Sólo entonces el sexo se hace presente como un acto de infinita inocencia ante esta confesión implícita que ocurre cuando dos miradas se encuentran y comienzan a descubrirse dos personas que, aun siendo viejos conocidos, hasta ese momento no habían sido sinceros ni siquiera con ellos mismos.


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Natalia no interviene, no habla; solamente espera. Justo cuando ese momento de quiebre en el que la ternura nace de los corazones de sus "modelos", su cámara hace un breve movimiento y captura el instante de esa ruptura donde una pareja abandona inconscientemente esa perspectiva cruda del sexo y le da un enfoque más humano que aparece incluso en medio del interminable caos de la sociedad, la cual a veces nos hace pensar que la única paz y armonía que podremos tener es el monótono zumbar del refrigerador a media noche.


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Así que no importa dónde o en qué momento del día nos encontremos, en algún sitio cerca o lejos, hay un par de personas entregándose en cuerpo y alma para encontrar en los ojos del otro la sinceridad que siempre habían esperado del mundo y que ahora se condensa en un sólo individuo en forma de amor verdadero.


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Si quieres mantenerte al tanto de la serie Iubiri Urbane y de todo el trabajo de Natalia Mindru Photomicona, puedes seguirla en su sitio web.



Referencias: