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FOTOGRAFIA

12 fotografías para entender cómo se ve una mujer virgen y melancólica

Por: Carolina Romero 29 de septiembre de 2017


«Parecería como si la histeroepilepsia no existiera más que en Francia, e incluso podría decir y a veces se ha dicho que en La Salpêtrière, como si yo la hubiese forjado solo con el poder de mi voluntad. Sería algo verdaderamente maravilloso que pudiera crear enfermedades así, a mi antojo y según mi fantasía. Pero en realidad no soy nada más que un fotógrafo, registro lo que veo».


—Jean Martin Charcot

La histeria nació como un diagnóstico psiquiátrico y médico profundamente machista. La palabra proviene de ὑστέρα, el nombre griego para designar al útero. Los desequilibrios mentales y emocionales de este padecimiento eran aducidos a las mujeres. Era ahí —según los antiguos— donde se desencadenaban las reacciones físicas y psicológicas violentas y conflictivas.

 

De ello hay un registro fotográfico. Jean Martin Charcot fue el médico que documentó el espectáculo que implicaba entonces la exhibición de las mujeres diagnosticadas con este “mal”. Se las estudiaba en el Hospital Salpêtrière de París y, eventualmente, un grupo de médicos, estudiantes y otros curiosos, veían a las mujeres sufrir “ataques”.

Estas fotografías estaban condensadas en el Iconographie Photographique de La Salpêtrière. Se trata de 3 tomos de documentación fotográfica y clínica de las pacientes de este psiquiátrico. Según las fuentes: «no sólo estaban internadas de histeroepilepsia, mendigas y delincuentes». 

Paola Paredes tomó estas fotografías para redefinirlas visualmente. Hizo collages recortados a manos, los cosió, invirtió y posteriormente agregó animación. Con este trabajo, la artista colabora desde su trinchera para hacer manifiesta la violencia con la que, ilegítimamente, la medicina ha sometido a las mujeres a tratamientos inhumanos.

La propia autora define esta serie, Melancholia of Virgins:

«El término "histeria" se reconoce ahora como un diagnóstico derivado de una pseudociencia, intrínsecamente vinculada a la misoginia ya la dominación del hombre. Los síntomas eventualmente atribuidos a la "histeria" han sido comunes a lo largo de la historia. En la antigua Grecia, fueron atribuidos al movimiento uterino».

 Como vemos en los collages y gifs, todo el mundo observa, se vuelve juez y verdugo del pensamiento y sentimiento femenino. La mujer como espectáculo y como propiedad pública. Estas imágenes nos lo traducen de manera directa, inmediata. El hecho de que hayan sido convertidos en animaciones les da una vitalidad peculiar, un tanto humorística y un tanto siniestra. «La fotografía nos sirve como evidencia para presenciar el machismo», reflexiona la fotógrafa.

«En la Europa del siglo XIX, los psiquiatras buscaron un término para describir esta enfermedad y crearon entre ellos: la sofocación uterina, furia uterina, asma femenina y melancolía de las vírgenes. En última instancia, el término histeria sería elegido como el diagnóstico general para las mujeres que sufren de muchas dolencias sin raíz visible alguna».

Hubo un caso particular: Agustín, una de las pacientes a las que se le diagnosticó con histeria cuando, en realidad, había sufrido una violación cuando era niña. Lo que la joven tenía era estrés postraumático, sin embargo, fue tratada como una enferma mental y fue exhibida contra su voluntad.

«Una vez en Salpêtrière, se convirtió rápidamente en la musa de Charcot. Cada martes, Charcot dirigía talleres con público llamados Grand Rounds. Las mujeres histéricas se pusieron en exhibición para el público formado por médicos contemporáneos, estudiantes y miembros del público en general. Armado con una cámara, Charcot utilizó la fotografía como una máquina para capturar los síntomas de ataque de los pacientes para un análisis posterior. Estas imágenes serían publicadas, y usadas como "evidencia"».

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Paola Paredes Albán es una fotógrafa nacida y actualmente radicada en Quito, Ecuador. Combina la fotografía documental con imágenes basadas en recreaciones. Empezó estudiando diseño gráfico; sin embargo, el aspecto comercial de la carrera nunca le llamó la atención. Tras tomar una clase de fotografía básica, supo que ese era el camino que quería seguir por el resto de su vida, por lo que siguió preparándose profesionalmente. Para Paredes, la fotografía y el arte sirve para comunicar mensajes muy importantes y conectarse con el resto del mundo de una manera profunda y real.

 

La mayoría de sus trabajos están enfocados a problemáticas de género. Ella misma ha sido objeto de su cámara, en una serie donde retrata el momento en que le confiesa a su familia que es lesbiana. La situación en su país, Ecuador, es complicada pues como en gran parte de Latinoamérica, existe una homofobia potente y destructora. Según la fotógrafa, gran parte de ello se debe al predominio del catolicismo intolerante que impera en el continente.

Conoce más de su trabajo desde su sitio oficial. También síguela en Facebook y en Instagram para que no te pierdas ninguna novedad.

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