El absurdo pudor de las mujeres chinas en 15 fotografías de sus trajes de baño

Jueves, 1 de marzo de 2018 17:47

|Diego Cera
fotografias de philipp engelhorn

¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano con tal de encontrar la belleza?


Para la belleza y la moda no hay límites; para los prejuicios, tampoco.


La vanidad, cuando es grande, nos convierte en bestias voraces que, a como dé lugar, buscan consumir todo aquello que les asegure un poco de estatus frente a los demás; ya ni siquiera podemos llamarlos semejantes, pues esto quizá sería el error más grande de todos. A través de esta insaciable búsqueda de la perfección, el hombre ha llegado a puntos inimaginables como lo que ocurrió en China a mediados del siglo X, cuando las bailarinas de la provincia de Nankín se volvieron famosas por sus pequeños pies y diminutos zapatos arqueados.


fotografias de philipp engelhorn 1


fotografias de philipp engelhorn 2


fotografias de philipp engelhorn 3


Desde ese momento, encoger los pies de las mujeres hasta alcanzar "la forma de loto" se convirtió en un estándar de belleza que permaneció hasta entrado el siglo XIX, es decir, que por casi diez siglos las hijas mayores de cada familia tuvieron que aceptar la tortura de ver cómo sus huesos eran rotos y deformados sólo para alcanzar el punto máximo de la belleza. Tal fue el impacto de esta práctica que aún en 2016 habían ancianas con los pies encogidos; mismos que les ocasionaron serios problemas lumbares y de movilidad.


fotografias de philipp engelhorn 4


fotografias de philipp engelhorn 5


fotografias de philipp engelhorn 6


La sociedad China es tan famosa por su caprichoso apego a la belleza que incluso Disney en Mulan tuvo que dedicarle un par de escenas al martirio que implica ser —aún en nuestros días— una mujer en ese país. Incluso cuando los pies de loto fueron estrictamente prohibidos, los chinos pronto encontraron otras formas de hacer que la belleza femenina se convirtiera "en la envidia" del resto del mundo; pues al menos desde su perspectiva, sólo a través de estas marcadas diferencias una mujer no sólo puede ser hermosa, sino única entre una multitud.


fotografias de philipp engelhorn 7


fotografias de philipp engelhorn 8


fotografias de philipp engelhorn 9


Siendo un país cuya actividad económica se divide principalmente entre la tecnología y la agricultura, las clases sociales están tan bien definidas que identificar sus ideales de perfección no es un asunto complicado. Para determinarlos, simplemente se basaron en cómo luce una mujer de campo en comparación con una de ciudad, y justo así llegaron a una absurda y humillante forma de "ser hermosas": bañadores de cuerpo entero y facekinis.


fotografias de philipp engelhorn 10


fotografias de philipp engelhorn 11


fotografias de philipp engelhorn 12


El bronceado que se adquiere en las playas, mismo que para otras culturas es sinónimo de sensualidad, tiene una connotación diferente para los chinos. Ese mismo tono de piel es el que adquiere una mujer que pasa la mayor parte de su día en el campo recogiendo arroz con el agua hasta las rodillas, y es justo a causa de esta distinción tan clasista que las mujeres retratadas en las fotografías de Philipp Engelhorn aparecen forradas de pies a cabeza con telas lisas o de motivos tropicales.


fotografias de philipp engelhorn 13


fotografias de philipp engelhorn 14


fotografias de philipp engelhorn 15


De modo que estar frescas durante un viaje es algo completamente aceptable, pero broncearse nunca, sobre todo si tu sueño es figurar entre los prospectos de algún acaudalado o simplemente hacer saber al mundo que perteneces a una clase social superior a quienes no tienen un tono precisamente claro. Finalmente, parece que los tiempos de la China Imperial no han llegado a su fin, más bien se han actualizado, conservando —en incluso ampliando— sus absurdos estándares de belleza para que se vuelvan cada vez más exclusivos en una sociedad que ya de por sí es injusta en muchos sentidos.


* * *

Si quieres conocer más acerca del trabajo de Philipp Engelhorn, puedes ver su trabajo en su página web.



Diego Cera

Diego Cera


Articulista
  COMENTARIOS