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17 fotografías de Sam Gregg sobre pobreza y marginalidad en el lugar más triste de Tailandia

4 de julio de 2018

Diego Cera

Éstas sólo son estampas de un problema que existe en diferentes ciudades de Tailandia y parece comenzar a repetirse en todo el mundo.


¿Qué hacer con algo que no nos gusta?


La gente con un poco de sentido común apostaría por tratar de mejorar las cosas. Sin embargo, también están aquellos que pretenden que, con sólo cubrirse los ojos, dichas cosas simplemente van a dejar de existir como por arte de magia. En ciudades como Bangkok –las cuales reciben millones de turistas al año– es común escuchar comentarios negativos acerca de las zonas marginales, que incluso para los locales son sitios de alto riesgo a las que no hay que entrar a menos que se trate de algo realmente urgente.





No obstante, la marginalidad de Bangkok no es es igual a la de otras ciudades del mundo, pues aunque la palabra apunte a todo lo contrario; los barrios bajos en esta urbe tailandesa no se encuentran en la periferia o alejados del cosmopolitismo. Esto fue algo que el fotógrafo Sam Gregg entendió en cuanto se adentró al barrio de Klong Toey, una zona delimitada por el paso de trenes comerciales y una pobreza que incluso resulta pesada para los viajeros despistados que, después de cruzar una avenida llena de anuncios y luces neón se encuentran con cuerpos basura, casas apenas habitables y cuerpos tatuados que parecen salidos de un mal sueño.





Tras pasar un año caminando entre las vías del tren, el fotógrafo londinense pudo percatarse de la camaradería que ni la pobreza o la creciente cifra de personas infectadas de VIH a causa de la prostitución pueden romper. De una manera bastante peculiar, los habitantes de Klong Toey han aprendido a unirse para que su marginalidad no sea más una condición deplorable, sino un símbolo de pertenencia que los identifica como miembros activos de una comunidad que crece en el undergound de un sueño cosmopolita.





«Es su hogar y algo que han creado por sí mismos. Y para muchos, es más que solo un hogar, es un lugar donde pueden sentirse bienvenidos y ser ellos mismos. Muchas de estas personas han sido rechazadas de la sociedad, por lo que este es un área donde no hay prejuicios. De alguna manera, aunque las condiciones son horribles, en muchos sentidos es algo hermoso porque se han unido y creado esta sociedad para sí mismos, de lo contrario serían rechazados».

— Sam Greg





Más allá de la tristeza que crece en la miradas que inundan estas fotografías, también está la angustia y la desesperación ante la imponente mancha urbana que amenaza con tragarse a Klong Toey. Al igual que ha ocurrido con otros barrios de riesgo como las Fabelas en Brasil, el gobierno Tailandés quiere "embellecer" todas estas zonas pobres para que puedan adaptarse al paisaje urbano y de progreso que se pretende mostrar a los turistas. Sin embrago, la estrategia aplica sólo para la zona; es decir que en unos años Klong Toey podría convertirse en un gran centro comercial.





¿Y qué sucede con los habitantes? Nada. Para ellos sólo se ofrece un nuevo "hogar" más alejado de la ciudad que crece constantemente y a pasos agigantados. Se han convertido en esa parte del progreso imparcial que sólo beneficia a unos pocos, mientras que abandona a otros a su suerte en un terreno mucho más hostil que la jungla misma.





«Planean convertir el área en rascacielos y parques para 2022, lo que aunque teóricamente suena como una buena idea, es muy poco probable la probabilidad de que todos los residentes de barrios marginales sean alojados».

— Sam Greg





De esta manera, las fotografías que componen la serie Neon Dreams son ese testimonio incómodo que nadie desea escuchar, pero que es necesario afrontar para percatarse de que, al menos como sociedad, el hombre está caminando con una pierna rota; pues a su paso está olvidando a quienes más lo necesitan y entre sus planes no está solucionar este problema. De hecho, en casos como el de Klong Toey o el de las mismas Fabelas, parece que la única solución es cortar esa pierna que cojea antes que curarla para que pueda andar al mismo ritmo.



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Para ver más fotografías de Sam Greg y Neon Dreams, puedes visitar la web del artista.

TAGS: Fotoperiodismo Asia fotografía documental
REFERENCIAS: Dazed

Diego Cera


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