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12 fotografías de un hombre que retrató su tratamiento contra el cáncer

28 de julio de 2018

Rodrigo Ayala Cárdenas

El fotoperiodista Mark Richards hace un doloroso recuento fotográfico sobre su tratamiento contra el cáncer.


Un día le diagnosticaron cáncer al fotoperiodista Mark Richards, un asiduo colaborador para revistas como Time y Newsweek. Cuando el impacto de la noticia dictada por su médico se asentó en su mente pensó que ante sus ojos y su vida estaba un nuevo proyecto que le ayudaría no sólo a retratar su enfermedad, sino a entenderla.


A través de las imágenes registraría su dolor, lo documentaría de manera vívida y le mostraría al mundo cómo se comporta un hombre que tiene que lidiar con el cáncer. Así nació “Darkness at Noon: My Time in Radiation”, el seguimiento de un hombre que tiene que vérselas ante un tratamiento de quimioterapia y el infierno que eso conlleva.


Sesión de radioterapia de Mark con la máscara especial que usaba para el tratamiento


Material de contraste que le inyectaban a Mark para conocer la evolución de su cáncer


El dolor que sintió Richards por su cáncer en las glándulas salivales, que comenzó a extenderse hacia su nervio trigémino, lo describió como “del tipo que te hace querer matarte”. Richards tuvo que someterse a múltiples cirugías a causa de las cuales perdió la capacidad de probar alimentos y tragarlos por completo. Cuando tomaba su medicamento debía tener cuidado en que las píldoras no quedaran atrapadas debajo de la lengua, donde también perdió la sensibilidad.


Mark recurrió a fumar marihuana para aminorar los dolores que el cáncer le provocaba




“Darkness at Noon: My Time in Radiation” está compuesta de imágenes que transitan entre lo escalofriante y lo lamentable. El miedo que se refleja en el rostro de Mark Richards al enfrentarse a una nueva sesión de radioterapia, la incertidumbre de que el cáncer no avanzara hacia otra región de su rostro o cerebro forman una serie que estremece.


Su baja de peso fue considerable


Mark rumbo al cuarto de radioterapia llevando su máscara especial


Llama la atención la omnipresente aura verde que aparece en todas las fotografías. ¿Qué quiso decir Richards con ello? ¿Es el color que imperaba en el hospital donde recibía sus tratamientos? ¿Así es como veía el mundo durante sus tratamientos o era ése el color que le adjudicó a su enfermedad? El fotógrafo soportó 33 sesiones de quimioterapia, cinco días a la semana. Los efectos de la radiación continuaron después de completar el tratamiento.


La radioterapia quemó su cuello, zona donde muchos de sus dolores se concentraban



La cámara fotográfica, o mejor dicho su iPhone, se convirtió para él en una especie de salvavidas gracias al cual se aferraba a la existencia dentro y fuera de las salas de hospital. Horas enteras luchando contra una enfermedad le permitió que la fotografía fuera una especie de terapia alternativa: mientras los medicamentos atacaban por dentro la enfermedad e intentaban ahogarla, su lente la retiraba y expulsaba al mundo exterior. Con su obra, Richards intenta “transmitir emoción en lugar de realidad". Y la emoción que hay en cada imagen es fatal, dolorosa e intensa.



Incluso el hecho de bañarse representaba para Mark un esfuerzo agotador


Fueron muchas las ocasiones en que el cuarto donde recibió la radioterapia se convirtió en una casa, al mismo tiempo que en una especie de escondite de la muerte. Ahí, su cuerpo soportaba los rigores del tratamiento y se enfrentaba en un combate sin cuartel ante la muerte. Cada imagen que captó era una nueva manera de evolucionar como hombre, al mismo tiempo que la enfermedad iba frenando su avance.


Mark a punto de entrar a la máquina que le daba sus sesiones de radioterapia



"No soy un tipo de planificación, este fue un momento emocional e intuitivo", dijo cuando el cáncer cesó en su metástasis. "Si vuelve, lo haré de nuevo. Espero que esta sea una pequeña fase en mi vida ". Al momento en que la enfermedad remitió su serie fotográfica hizo lo mismo. 


Conoce más de la obra de Mark Richards en su sitio web.

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El infierno del cáncer es uno de los más terribles a los que se puede enfrentar un hombre o una mujer, como lo demuestran las fotografías de cómo se sobrevive al cáncer de mama en Uganda y la manera en que el cáncer de mama ataca a los hombres en 15 fotografías.


TAGS: Fotoperiodismo fotografía documental serie fotográfica
REFERENCIAS: New York Times

Rodrigo Ayala Cárdenas


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