Fotografías para desafiar las más grandes distancias

viernes, 15 de abril de 2016 6:35

|Natalia lo


Quienes hemos luchado por mantener una relación a pesar de la distancia, conocemos esa angustia indescriptible que produce pensar en esa persona a cada instante, darnos cuenta poco a poco de que todo nos recuerda a ese compañero de vida que se ha ido. Deseamos encontrarlo en cada amanecer cuando la luz entra por la ventana y en cada paseo por los parques que solíamos visitar tomados de la mano. Sólo aquellos amantes separados por océanos y caminos saben lo que es vivir preguntándose: qué hace el ser amado justo en este mismo momento, si piensa en nosotros, si también ha tenido un buen día... la distancia a veces nos hace valorar a las personas que creímos que no perderíamos nunca, nos somete a mantener los recuerdos y los detalles fugaces que no estimamos con locura hasta que se han desvanecido entre miles de kilómetros.



 Hay un elemento extraordinario en una fotografía, una impresión de latidos que puede transportarnos, al menos por breves instantes, al pasado. Son las imágenes las que consiguen conectarnos con quienes extrañamos en silencio. La prensa, por ejemplo, conoce este potencial mágico, y durante mucho tiempo los ha usado como medio para conectar a un gran número de personas con lo que ocurre al otro lado del planeta. La fotografía es un medio cálido, revelado con emociones que te hacen vibrar a pesar de su valor estático; sin embargo, pocas son las imágenes que logran exitosamente transmitir ese efecto de unir sensibilidades, una foto es un portal en el cual, cada ser humano retratado se vuelve parte de nuestro mundo, se hace presente y lleno de vida a pesar de no conocer ni su nombre, ni el lugar donde ha sido capturado ese momento de impacto. 


La fotografía, al igual que la vida, se alimenta del instante decisivo en el que todo ocurre, el tiempo se detiene en las miradas y sonrisas de sus protagonistas que vencen la fragilidad del paso de las horas y los años. La empatía es la pieza clave para construir un mundo distinto, más emocional que reconozca los lazos que existen entre fotografías y corazones, que sea capaz de reconocerse en el otro por las cosas comunes que compartimos, como la amistad y las pasiones.


En la lejanía pareciera que no tenemos nada en común con quien en este momento disfruta de un anochecer en África, o de un café en París, paisajes tan familiares y situaciones que no distinguen fronteras, sentimientos universales como la felicidad y el amor, porque después de todo al final del día todos nos enamoramos con la misma luna.


Las imágenes viajeras de Alejandra López Zaballa son por sí mismas una reflexión acerca de la vida en diferentes partes del mundo, rompen las barreras culturales y nos acercan con quienes cohabitan nuestros paisajes. Alejandra transmite lo poderosa que puede ser una fotografía para identificarnos con quienes pensamos erróneamente que son tan distintos a nosotros. Su obra es un homenaje a la empatía y un desafío a las distancias geográficas incapaces de alejar los corazones más valientes.




 



Alejandra López-Zaballa forma parte de la selección de Creativos 2016 de Cultura Colectiva, conoce más de su obra en:

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