14 fotografías que muestran el dolor de un hombre cuya esposa no lo dejó ir al Mundial

7 amigos decidieron hacer realidad el sueño de su vida: durante cuatro largos años, acondicionaron un autobús con todo lo necesario para viajar a Rusia y vivir de cerca el Mundial.



Algunos renunciaron a su trabajo y otros más destinaron el total de sus ahorros con un solo objetivo en mente, ver jugar a la Selección Mexicana en el torneo más importante del planeta. Después de días de planificación y cientos de horas de trabajo invertidas en su medio de transporte, el autobús conocido como La bendición cruzó el Atlántico en mayo pasado e inició un viaje de 18 días hasta Moscú, epicentro del planeta fútbol durante el próximo mes.





Decorado con caricaturas de la cultura mexicana y acondicionado con todo lo necesario para la travesía, el autobús anunció su llegada a la Plaza Roja con La cucaracha de claxon, con una peculiaridad: uno de sus pasajeros es un cartón de tamaño real, con la leyenda «Mi vieja no me dejó».


El guión es propio de una película mexicana (de las malas) y el tratamiento del tema en medios no hace más que reforzar un sinfín de estereotipos: el del macho fanático que deja todo por ir a un Mundial y ve su sueño frustrado porque su esposa –una mujer celosa y posesiva que detesta el futbol– no le dio permiso para ir. Su virilidad es cuestionada ante la sumisión a su esposa, pues inmersos en esta lógica decadente, la norma dicta que debería ser al revés. Al mismo tiempo, se le asignan características negativas a su pareja, una mujer de la que el público no conoce absolutamente nada y sin embargo, no escatima en insultos para ella.




Un sinfín de insultos como «puto», «maricón», «mandilón» y «pendejo» aparecen en las fotos de la página de Facebook que relata el viaje de sus amigos, Ingue su Matrushka, mientras las imágenes del cartón llaman la atención de mexicanos y extranjeros por igual:












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