Cómo entender el placer, la intimidad y el amor en 12 fotografías queer

Lunes, 5 de febrero de 2018 10:09

|Diego Cera

Fotógrafos como Robbie Sweeny utilizan su trabajo para realizar una celebración de la sexualidad queer con todo lo que ésta implica.


Las ciudades, como una madres amorosas, hablan de todos sus hijos como personas respetables y llenas de vida. Con la llegada del sol, los obliga a pararse frente al espejo y arreglarse para que nadie pueda ver su interior si es que se encuentran heridos o desesperados; porque a pesar del amor, las ciudades son orgullosas y en su intento por esconder los sentimientos negativos de las personas que en ellas habitan, terminan por reprocharles otras actitudes que no tendrían por qué permanecer ocultas.





El sexo y el placer, por mostrar la desnudez en su máxima expresión, son tan prohibidos como estar deprimido o enojado. Formar parte de una sociedad es sólo aparentar una humanidad nacida a partir de un molde que por ningún motivo puede romperse. Sin embargo, quienes en un principio se encargaron de crear esa medida olvidaron resanar algunas grietas por las que, afortunadamente, el cuerpo, la pasión y la sexualidad lograron escaparse para crear expresiones hermosas, cuya belleza reside en su clandestinidad.





La aparición de los primeros fanzines gays en la década de 1970 significó la emancipación de la creencia de que en la sociedad moderna era sexualmente binaria. ¿Qué tiene que ver todo esto con lo queer? Pues que para poder comprender su placer e intimidad es necesario remitirse al amor, uno que desarrolló en la clandestinidad y que lo convirtió casi en un elemento estético para expresiones artísticas que hoy han saltado a la luz para mostrar su verdadero rostro.





Fotógrafos como Robbie Sweeny utilizan su trabajo para realizar una celebración de la sexualidad queer con todo lo que ésta implica. No se trata sólo de cuerpos desnudos y un acercamiento sexual inevitable; dentro de estas fotografías existe un aire de confidencialidad como de quienes se mantienen unidos por la gracia de un secreto que, a pesar de no permanecer oculto, es la ciudad misma quien se encarga de relegarlo a la marginalidad, como si amar fuese un pecado y tener un cuerpo la peor falta de nuestras vidas.





Cada rostro y cada cuerpo en estas imágenes representa a uno de los hijos perdidos de Dublin, una ciudad que, aunque a los ojos del mundo es en sí misma un sinónimo de mentes despiertas y una total apertura hacia el cambio, continúa manteniendo a estas personas en un oscuro nicho en el que se les glorifica. Pero esa gloria ni siquiera alcanza para cubrir todos los años en que su figura fue enviada a un rincón oscuro para que pudiera "existir libremente". Por ello, trabajos como éste tienen que ser asumidos desde una perspectiva sentimental e histórica, para que su comprensión no se quede suspendida en una idea romántica acerca de lo queer y todo lo que ello implica.


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Para conocer más acerca del trabajo de Robbie Sweeny, puedes visitar su Instagram.


Diego Cera

Diego Cera


Articulista Senior
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