Qué es lo que se necesita cuando debes decidir entre ser real y ser bella
Fotografía

Qué es lo que se necesita cuando debes decidir entre ser real y ser bella

Avatar of Carolina Romero

Por: Carolina Romero

4 de abril, 2017

Fotografía Qué es lo que se necesita cuando debes decidir entre ser real y ser bella
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Por: Carolina Romero

4 de abril, 2017



“La historia de la fotografía podría recapitularse como la pugna entre dos imperativos diferentes: el embellecimiento y la veracidad”. Esta sentencia de Susan Sontag parece encarnar −o, mejor dicho, iluminarse− en la obra de la artista Rineke Dijkstra. Esta fotógrafa neerlandesa, ganadora de múltiples reconocimientos a nivel mundial, nos instala justo en el límite entre lo bello y lo real.

Dijkstra captura momentos de transición. Su trabajo fotográfico podría leerse desde el contraste; juega a tambalearse en una línea muy delgada entre puntos yuxtapuestos. Por ejemplo, los objetos de su lente son mujeres tras su reciente trabajo de parto, adolescentes y hasta toreros a punto de entrar en escena.  

fotografias de Rineke Dijkstra campo-h600

Además, nos enreda con contrastes visuales interesantes e inusuales; por ejemplo, jóvenes frente a una intensa luz artificial mientras un luminoso mar abierto posa tras ellos.

Al verlas, sus fotografías nos sacuden. Nos saca del lugar común. Son bellas, sí, pero también son siniestras. Hay cierto toque inusual tanto en sus modelos como en la composición de la propia fotografía.

fotografias de Rineke Dijkstra amarillo-h600

Y es que podemos atinar a percibir que en ellas existe un alto grado de realismo. No vemos filtros, poses, correcciones. Sin embargo, al mismo tiempo, hay un áurea casi espiritual en ellas y en las personas ante la cámara.

 Nos desconcierta. Juega con la belleza y la realidad a su modo, con un lenguaje que le es propio y que nos hace oscilar de un sentimiento a otro.

fotografias de Rineke Dijkstra niña

La fotografía concebida como un ejercicio de registro, buscaría dar cuenta de lo real, sea bello o no. Pese a que su intención pueda dirigirse a ser testigo de los acontecimientos, tal y como son sin un ápice de alteración, es difícil “esterilizar” una instantánea del propio fotógrafo. ¿Cómo capturar una realidad pura al margen de una visión particular?

En consonancia con Sontag, para quien la fotografía es “la más suave de las depredaciones, con el objeto de documentar una realidad oculta, es decir, una realidad oculta para ellos”, estas fotos nos dan elementos para abandonar posturas, suspenderse a la mitad de los contrarios.

fotografias de Rineke Dijkstra torero

Esos contrarios también pueden abrir un campo de batalla en nosotros mismos; a fuerza de ser bellos, censuramos parte de nuestra realidad.

fotografias de Rineke Dijkstra mar

Ejemplo fácil e inmediato son las instantáneas que decidimos compartir con nuestros contactos en cualquier red social. Elegimos la más bella, no la más real. ¿No es esto un ejercicio de autonegación? A la larga, esto puede ser perjudicial. Más cuando nos volvemos expertos en mentirnos a nosotros mismos.

fotografias de Rineke Dijkstra joven-h600

Por supuesto que esto no es un ataque a la belleza. Elegir ser bella implica un cuidado de sí que sólo un sano amor propio permite. Igual que en las fotografías de Rineke Dijkstra, todos los conceptos aparentemente  opuestos se desvanecen. La belleza en ellas, como en uno, puede ser proporcional a la realidad que estemos dispuestas a aceptar de nosotras mismas. 

Rineke Dijkstra vestido-h600

Volviendo a Susan Sontag, “las fotografías son un modo de apresar una realidad que se considera recalcitrante e inaccesible, de imponerle que se detenga. O bien amplían una realidad que se percibe reducida, vacía, perecedera, remota. No se puede poseer la realidad, se puede poseer −y ser poseído− por imágenes”.





Referencias: