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FOTOGRAFIA

3 fotógrafos que mostraron el verdadero dolor y la lucha de México y los americanos

Por: Abril Angel7 de septiembre de 2017

¿Tienes un recuerdo, una imagen o una fotografía que puedas dibujar en tu mente, que sea casi imborrable? ¿Una foto que te provoque una emoción tan fuerte que te lleve a una experiencia? Al recordar, quizá traerás a tu imaginación la escena de cuando eras niño y pasabas la tarde en la cocina con tu abuela, o cuando jugabas con tus primos a las orillas del río; quizá los más románticos podrán recrear la imagen de alguien entrañable; y muchos otros pensarán en aquellas fotografías que han marcado la historia del mundo y, por supuesto, de México. A continuación, te hablaremos de esos momentos históricos que quedaron enmarcados en una fotografía, y que aún años después nos siguen provocando emociones, porque se convirtieron en imágenes que marcaron generaciones, que reflejan movimientos e ideologías, y que cuentan la historia de distintos grupos sociales.

Una de esas imágenes es la de Tina Modotti: “Manos de pala”, de 1927. Esta fotografía se conoce gracias a la réplica que hizo en ese entonces el recién creado Partido Social Demócrata. Este grupo reprodujo varias fotografías icónicas del México de la época que reflejaban el dolor y la lucha de los habitantes. El partido se apropió de los simbolismos y la carga histórica que contenía la imagen para abanderar su organización. Aunque la imagen, por mucho, resultaba más auténtica que la causa.

Postales con esta imagen llegaban a los jóvenes; el blanco y negro enganchaba y los trasladaba a una época marginada y negada sistemáticamente. Las manos arrugadas, sucias, heridas por las brechas sociales construían un México en el que la guerra civil cumplía 11 años; una lucha con el propósito de obtener derechos que protegieran sus tierras y los liberaran de abusos. Tan sólo en esas manos se encerraban cientos de protestas, pancartas, poemas o discursos hechos a favor de un cambio social. Esas manos representaban a nuestros padres, a nuestros abuelos y de pronto se convertían también en nuestras propias manos. ¿Cómo fue posible que una imagen provocara tanto y hablara por todo un país? ¿Cómo era posible que ese momento clave quedara guardado en la memoria visual de millones de mexicanos?

La fotografía representa el medio para tomar un cuadro de la realidad que —a partir de la subjetividad del autor— llega a nosotros como un vendaval de verdad. Tal es el caso de la obra de Dorothea Lange, y su fotografía documental. A partir de la mayor crisis económica y financiera que sufrió Estados Unidos —conocida como la Gran Depresión—, Roosevelt concibió el poder que manifiesta una imagen en tiempos claves para persuadir e influir en el clima político. Creó un departamento dedicado exclusivamente a la fotografía; su objetivo: documentar y sensibilizar sobre la pobreza en las áreas rurales cuando se implementaron las tolvaneras y los campesinos se vieron obligados a migrar.

“The Migrant Mother” fue una fotografía icónica de aquella difícil situación de pobreza. Sumado al éxodo de los trabajadores agrícolas en 1936, mostró la fragilidad de una potencia mundial. Esta imagen mostraba la preocupación de miles de americanos ante un futuro incierto y desolador; los niños abrazando la angustiosa espera de su madre que no tenía respuesta, ni podía asegurar siquiera la comida de ese día era la escena de un futuro que los alcanzó. Sólo la fotografía pudo hacer evidente realidades sociales que no imaginábamos desde otras fronteras; y las manos que cimentaron una sociedad en México eran similares a la figura poderosa de una familia en decadencia.

Finalmente tenemos al fotógrafo Nacho López, quien —a diferencia de la decena de fotógrafos de la década de los 50— apostó por el México “de verdad”; retiró de su ojo el flamante discurso presidencial pronunciado a la par del estreno de la película “Los olvidados” de Luis Buñuel. Como esta película, Nacho López abordó el México desigual prevaleciente en esta época. Y lo hizo desde un día cualquiera en la vida de la ciudad, hasta sus mil caras, debajo de una carpa, en el Cabaret El Burro o el avasallador reportaje “Prisión de Sueños” en la cárcel de Lecumberri.

Dicho reportaje explora una de las cárceles más temidas del siglo XX, conocida como El Palacio Negro por las oscuras historias que encerraban sus barrotes, entre los que la violación de los derechos humanos predominaba. Mostró el panorama que prevalecía en el sistema carcelario del México de “Oro”: desigualdad, hacinamiento, suciedad, dolor, violencia e injusticia. A través de la fotografía de López pudimos replantear la historia o el discurso establecido a conveniencias políticas. El autor es quien otorga a la imagen el significado y los símbolos que experimentará el espectador. Esta interpretación modifica la percepción masificada de realidades, el otro lado de la historia, el que no puede ser claro en el medio oficial.

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