Fotografías de Omar Martínez Noyola de cómo viven los haitianos en Tijuana

Cientos de haitianos actualmente se encuentran varados en nuestro país. Éstas son sus fotos desde el lente del fotoperiodista Omar Martínez Noyola.



Los medios recientemente han mencionado que en Tijuana y Mexicali se vive una crisis migratoria desde hace años, originada desde que estas dos ciudades fronterizas se han vuelto puntos importantes de la concentración de todos los migrantes que provienen de centroamérica y el Caribe, con destino a los Estados Unidos. 



La migración haitiana aumentó dado que después del terremoto que destruyó casi toda la infraestructura de Haití en 2010, Estados Unidos implementó un programa migratorio que le otorga permisos extraordinarios a los ciudadanos de países que están en conflictos bélicos o desastres naturales. Sin embargo, a finales del año pasado se determinó que las condiciones de vida en Haití habían mejorado y no eran necesarios estos permisos, lo cual ha dejado a una gran cantidad de migrantes varados a mitad de camino. 



Son estas personas las que al verse imposibilitadas de entrar a los Estados Unidos con un permiso legal de residencia que han decidido permanecer en México e intentar comenzar de nuevo. Muchos de ellos lograron alcanzar un lugar en los múltiples albergues para migrantes, no obstante, no hay suficiente espacio ni recursos para todos. Según las cifras de Animal Político, hay cerca de 3 mil 700 migrantes repartidos entre Tijuana y Mexicali y el 80 % se concentran en la primer ciudad. La mayoría de esos refugios necesitan hacer colectas para suplirse de productos básicos, ya que no gozan del apoyo de instituciones gubernamentales. 



En ese contexto se inscriben las fotografías de Omar Martínez, quien ha sido testigo de la fusión de la cultura haitiana y la tijuanense. En la que ahora es posible ver no sólo a los adultos integrarse a la vida diaria de Tijuana, sino también ser testigos de cómo los niños y adolescentes que los acompañan comienzan a crecer regidos bajo estos dos códigos culturales y como lo dice el fotoperiodista:


«Yo estaba ahí cuando la primer niña haitiana nació en Tijuana, y quiero documentarlos cuando entren a las escuelas públicas, se conviertan en adolescentes hatianos-tijuanenses, tengo curiosidad de qué tipo de mezcla cultural traerán. Quiero estar ahí cuando el primer haitiano se convierte en dueño de su tienda; del ciclo total de la inmigración y cómo va a cambiar la cara de esta ciudad una vez más».


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Estas fotografías muestran a distintos refugiados hatianos trabajando, descansando, rezando en las iglesias que hacen las veces de refugio o en la simple espera de una noticia de la embajada estadounidense. Sus esperanzas y motivos detrás de viajar a otro lugar —así como muchos otros desplazados— están puestos en encontrar una mejor vida, sin importar que tengan que pasar meses de viaje, penurias, hambre, frío e incluso la muerte ya sea propia o de sus compañeros, amigos y familiares. Una de las refugiadas con la que Omar Martínez platicó explica sus motivos:


«a buscar una vida, mejor para mi familia. […] Para ganar comida, para poder tener una casa; estamos buscando eso».


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Conoce más testimonios y explora a fondo el trabajo de Omar Martínez en este video:



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