12 fotografías para ser un experto en shibari

Viernes, 29 de septiembre de 2017 12:30

|Diego Cera



Los niños de esta generación siguen siendo sometidos al tormentoso "no vas a aprender nada viendo tus caricaturas"; sin embargo, los padres que con poco o casi nada de criterio realizan este tipo de sentencias no saben que los únicos ignorantes en todo esto son ellos mismos. Si bien es cierto que no todos los programas que ofrecen las cadenas televisivas son cien por ciento educativos, también es verdad que muchas de ellas tienen referencias ocultas que, con un poco de curiosidad, pueden hacer que los niños comprendan cosas que ni siquiera el colegio más exquisito podría enseñarles.



En el capítulo "Tae Kwon Mortal" de la serie Regular Show, Rigby aprende un movimiento de artes marciales conocido como "el puño de la muerte", un golpe tan poderoso que no sólo podría asesinar a quien lo reciba, sino también a quien lo ejecuta; lo curioso detrás de todo esto es que, más allá de un simple elemento estético dentro de la caricatura, detrás de esta letal técnica hay de verdad toda una tradición del arte marcial coreano.



Gracias a las técnicas de lucha creadas por el samurái Shinra Saburō Minamoto no Yoshimitsu, basadas en los llamados puntos de presión, fue como se originaron los mitos de un movimiento llamado "el toque de la muerte", mismo que inspiró al movimiento empleado por Rigby en "Tae Kwon Mortal".





Así como los puntos de presión son capaces de generar dolor o inmovilidad en algunas zonas del cuerpo, hay otras zonas que, según la medicina oriental, al ser estimuladas correctamente producen un grado de placer inigualable en todo el cuerpo. Gracias a estos descubrimientos, en distintos sitios de Japón se han desarrollado técnicas de estimulación sexual que no necesariamente implican contacto físico para llegar al éxtasis total; el Shibari o Kinbaku, por ejemplo, se vale de cuerdas anudadas estratégicamente para que cada amarre estimule una zona de placer determinada.





Comúnmente es confundido con el BDSM; no obstante, a diferencia de éste, el shibari sólo se vale de cuerdas finamente tratadas para lograr su propósito; en fotografías como las de Nobuyoshi Araki esta técnica queda retratada con una fidelidad sorprendente, cada una de las tomas pone en evidencia no sólo el placer sino la sensualidad que se produce al conjugar dos elementos que en otro momento diferente al sexo ni siquiera tendrían relación.





Más allá del sexo y el erotismo, la complicidad que se crea entre quien anuda y quien es anudado, va creciendo conforme las cuerdas recorren sus cuerpos. La aparición de un fotógrafo en ese momento es incidental o pasa a un plano que no tiene tanta importancia como el vínculo que nace entre dos personas. Más que un voyeur, quien porta la cámara se convierte en un testigo que firmará por medio de su obturador el acta que unirá a dos personas con unas cuerdas que pueden o no, suspender a alguien del techo haciéndole creer que el verdadero placer no está en la tierra, sino que le pertenece únicamente al cielo.





En ese cielo ya no se puede pedir otra cosa más que encontrar el equilibrio perfecto entre todas las sensaciones que gobiernen al cuerpo; pues a pesar de las ataduras, cada movimiento hará que los nudos aprieten y aflojen hasta que la fricción se convierta en la mejor caricia que alguien pueda recibir en toda su vida.


Diego Cera

Diego Cera


Articulista Senior
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