Dolor, fragilidad e inestabilidad mental en 14 fotografías

Jueves, 27 de abril de 2017 11:17

|Diego Cera



El cuerpo humano promedio está diseñado para soportar 45 unidades de dolor aunque, en el momento del parto, una mujer llega a soportar hasta 57 unidades. Existen personas que, para alcanzar cierto grado de concentración, conducen a sus cuerpos hasta los límites del sufrimiento; lo faquires musulmanes, por ejemplo, dedican su vida al sufrimiento físico y a la meditación. No obstante, a través de la reflexión, estos ascetas son capaces de eliminar todo dolor físico y mental por completo; si pensamos en una persona común a quien el hecho de superar un trauma generado durante la niñez, puede llevarle toda su vida.

unas dolor y fragilidad

Anteriormente hablábamos de cómo el budismo aconsejaba a sus seguidores a olvidarse del sufrimiento mediante la inhibición del deseo; según esta sabiduría ancestral, todo lo que ambicionamos no nos deja ver lo afortunados que somos por el simple hecho de estar vivos, más aún, no nos deja percibir las sensaciones que llegan a nosotros; tanto así que, incluso en el punto más dichoso de nuestras vidas, estamos sufriendo por desear magnificar esa sensación de dicha. Pero volvemos siempre a la misma situación: una persona promedio, contaminada por toda la presión que surge de la vida mecanizada de las ciudades, es prácticamente incapaz de separar sus pensamientos de todo lo que le está haciendo daño, sobre todo si ese mal no se manifiesta de forma física.

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Tal vez por eso es que el trabajo de Klavdia Balampanidou nos causa una sensación de agrado, pero al mismo tiempo de incomodidad al presentar personas normales sometidas a situaciones de dolor e inestabilidad que no pueden ocultarse ni siquiera detrás de un rostro sin expresión. La fotógrafa, a través de sus imágenes, da fe de los momentos en los que el mismo cuerpo manda señales de esa inestabilidad provocada por el ajetreo cotidiano y la confusión de sensaciones.

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A partir de secciones específicas de la figura humana, Balampanidou retrata las múltiples posibilidades en las que una persona puede manifestar esa ira provocada por la imposibilidad de liberarse o por lo menos ignorar todo lo que le está causando daño, el mismo que, a pesar de ser más mental que físico, se manifiesta en una persona a través de tensión o lesiones autoinfligidas. 

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Cada una de las fotografías nos conduce a un enfrentamiento con nosotros mismos, pues es es imposible que no nos veamos reflejados en por lo menos una de esas tomas. Nos llena de terror el hecho de sabernos vulnerables a sensaciones tan terribles como el no saber qué hacer con nuestra existencia o de darnos cuenta de que hemos estado conduciendo nuestra vida a través de un camino de dolor que, al mismo tiempo, nos guiará a un momento de desesperación al no poder encontrar la cura para ello.

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Sin importar la forma en la que sean dispuestas, las fotografías de la serie "From Hand to Mouth", crean una especie de oda al dolor y a la manera en la que este se manifiesta en cada persona, retratando cada uno de los caminos que la gente sigue tratando de liberar sus cuerpos de esa presencia dañina que no les deja vivir en completa comodidad. 

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Liberarse del dolor o aprender a vivir con él, es un pensamiento constante en la obra de Klavdia Balampanidou, es difícil aceptar la idea de que a este mundo vinimos a sufrir, sin embargo es más complicado separarnos de toda sensación negativa que pueda invadir nuestro cuerpo o mente; después de todo sólo conociendo lo que es el sufrimiento tendremos la posibilidad de alcanzar la felicidad y disfrutarla cada minuto antes de que una sombra oscura regrese para apoderarse de nuestro interior.

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REFERENCIAS:
Diego Cera

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