INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Joan Fontcuberta, el artista catalán que demuestra cómo la fotografía es una gran mentira

31 de octubre de 2017

David Daza

La obra artística del fotógrafo catalán Fontcuberta presenta imágenes ficticias como si fueran reales.



Es sabido que algunos medios de comunicación fabrican historias ficticias que, sin embargo, se difunden como verídicas. Irónicamente, el episodio "Radio Bart", de la serie de televisión Los Simpsons, nos recuerda cómo se manipula a la población falseando hechos noticiosos. Al respecto, el politólogo italiano Giovanni Sartori —en su notable ensayo Hommo videns. La sociedad teledirigida (2015)— desarrolla los conceptos de video-poder y video-política en referencia a la manera en la que los medios —especialmente la televisión— ejercen control sobre las sociedades modernas.

 

Ahora bien, la obra del ensayista y artista visual catalán, Joan Fontcuberta, emerge como crítica hacia la video-política y el video-poder; cuestiona fuertemente la veracidad de la imagen fotográfica:

 

...toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera. Contra lo que nos han inculcado, contra lo que solemos pensar, la fotografía miente siempre, miente por instinto, miente porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa

 

Lo peculiar en la obra artística de Fontcuberta es que presenta imágenes ficticias como si fueran reales. Con su trabajo tiende redes para atrapar la ingenuidad del hommo videns: el sujeto típico de nuestra época que ha sido educado por la televisión y el video, a quien la palabra escrita le provoca repulsión; éste acepta la veracidad de las imágenes presentadas en los medios sólo por su calidad visual hiperrealista. La fuerza de la veracidad inherente a la imagen hace la mentira más eficaz y, por tanto, más peligrosa.

 


Joan Fontcuberta, “Sirena del Tormes”, fotografía, del proyecto Sirenas, 2006.

 


Por ejemplo, encontramos Fauna; un proyecto colaborativo fotográfico-literario de Joan Fontcuberta y el escritor catalán Pere Formiguera, “con ánimos de vagabundear por los confines entre la realidad y la ficción, entre la naturaleza y lo imaginario”. Es una obra de naturaleza narrativa, focalizada en las expediciones de un científico imaginario, Peter Ameisenhaufen —una mezcla de Von Humboldt con Indiana Jones—, que viaja “en sus expediciones a los parajes más recónditos del planeta persiguiendo híbridos, mutaciones y monstruos.”

 

Lo anterior se tradujo en una propuesta museográfica; una instalación colectiva y multidisciplinaria, similar a las que se encuentran en los museos de historia natural. En la exposición se encontraban esqueletos, piezas de taxidermia, fotografías, radiografías, dibujos de campo, mapas de viajes, fichas zoológicas, registros en audio, videos, instrumentos de laboratorio, entre otros elementos tan bien montados que llegaron a convencer de la farsa incluso a miembros de la comunidad científica.

  



Joan Fontcuberta, “Centaurus Neandertalensis”, Fotografía, del proyecto Fauna, 1987.

 


Herbarium, otro de los proyectos de Fontcuberta, retoma la estética característica de la investigación botánica, para desarrollar una obra fotográfica que cuestiona los discursos oficialistas —con su característico toque de humor sarcástico. Para ello, el artista catalán realiza una sesión de registro fotográfico típica de una investigación científica, un catálogo: fotos en blanco y negro con un fondo gris, la iluminación adecuada, sobria y clara, etcétera. Cada imagen se acompaña por el nombre científico del espécimen que representa, en letra pequeña.

 

El único detalle que evade el rigor científico, minimizado por Fontcuberta hasta hacerlo prácticamente imperceptible, es que las supuestas “plantas” que aparecen en el catálogo en realidad no pertenecen al reino Plantae. De hecho, varios de los modelos fotografiados ni siquiera son de origen vegetal, sino objetos diversos, como cables telefónicos, plumas, cabezas de aves o restos óseos de mamíferos, entre otros.


 

Joan Fontcuberta, “Guillumeta polymorpha”, fotografía, del proyecto Herbarium, 1982.

 


Encontramos otro buen ejemplo en el proyecto Sputnik. Con un tono paródico, invita a reflexionar sobre la credulidad del público frente a la divulgación científica-fotográfica. También recuerda polémicas como la que gira en torno a la veracidad de la misión espacial Apolo 11, cuando el hombre llegó a la Luna. Se trata de una crónica ficticia sobre la primera iniciativa de la fundación Sputnik, una organización dedicada a la investigación y remembranza histórica del programa espacial soviético. Narra la trágica y misteriosa desaparición del cosmonauta Ivan Istochnikov en la misión Soyuz 2 de 1968.

 

Para esto, Fontcuberta emula una publicación periodística. Lo logra con imágenes que recrean minuciosamente la estética visual de documentos históricos, especialmente fotografías. El proyecto cubre cada detalle que pudiera poner en duda la rigurosidad científica de la investigación, salvo la misteriosa desaparición del protagonista de esta odisea y su simpática perrita, por supuesto. Las imágenes son tan convincentes que habrá que poner mucha atención para notar que, de hecho, los múltiples retratos del cosmonauta Ivan Istochnikov en realidad son autorretratos del artista catalán.



Joan Fontcuberta, “Retrat oficial d'Ivan Istochnikov”, fotografía, del proyecto Sputnik, 1997.

 

El video-poder y la video-política se erigen como piedras angulares en las estructuras políticas de los Estados modernos, así sean democráticos o dictaduras. El pueblo “opina sobre todo en función de cómo la televisión le induce a opinar”. Las imágenes reproducidas en los medios masivos de comunicación —capitalmente de calidad fotográfica— se presentan de tal modo que aparecen con verosimilitud ante los ojos del hommo videns.

 


Joan Fontcuberta, Fotografía, del proyecto Fauna, 1987.



En los contextos actuales, habitados por insaciables consumidores de imágenes, los medios audiovisuales de comunicación masiva difunden información diseñada para tornar convincentes los discursos políticos, aun cuando perjudican a la comunidad que representan. “La ciudad perversa nos encarcela, nos hace poco o nada libres; y la mala política —que obviamente incluye la política económica— nos empobrece” (Sartori, 2015, p.71). Con los medios masivos como herramienta, la mala política fabrica información noticiosa que le permite legitimarse, justificar sus acciones. Por ejemplo, hoy el proceso independentista de Cataluña frente al Estado español es un hecho noticioso asiduo en el que cabe preguntarse cuán verídica será la información que se nos presenta en las agencias de noticias españolas.


**


Si quieres recorrer el mundo a través de la Fotografía, te recomendamos ver las 100 fotografías más influyentes en la Historia según la revista Time. Además te recomendamos este artículo con las 40 fotografías que la Historia olvidó.



TAGS: arte contemporáneo españa serie fotográfica
REFERENCIAS: Joan Fontcuberta Sartori, Giovanni, 2015, Homo videns. La sociedad teledirigida, México D.F. editorial Debolsillo. Sartori, Giovanni, 2010, La política. Lógica y método en las ciencias sociales. Fondo de Cultura Económica. México D.F.

David Daza


  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Is Blue The Warmest Color?: How "The Unsent Project" Shows The Pigments Of Closure El niño que luchó contra el VIH e inspiró una canción de Michael Jackson Here's Why Claudia Romo Edelman Believes You Can Change The World 4 consejos para convertirte en viajero si tienes un trabajo muy demandante Pinturas de Philip Barlow que demuestran cómo ve el mundo la gente con miopía Ideas para tus selfies cuando no sabes cómo posar

  TE RECOMENDAMOS