La historia del hombre que fotografiaba animales bebé en ropa de humanos
Fotografía

La historia del hombre que fotografiaba animales bebé en ropa de humanos

Avatar of Alejandro I. López

Por: Alejandro I. López

14 de mayo, 2016

Fotografía La historia del hombre que fotografiaba animales bebé en ropa de humanos
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Por: Alejandro I. López

14 de mayo, 2016



Seguramente has visto antes alguna de estas fotografías en tarjetas, cuentos o revistas:

Harry Free perrito uno

Harry Free gatos pastel

Harry Free perrito telefono

Harry Free gato ropa   

La primera opinión es un gesto de ternura, ¿no es cierto? ¿Cuál es la gracia que encontramos en las fotografías de animales tomando actitudes humanas? ¿De dónde viene esa risa bobalicona que se manifiesta al ver estas imágenes?

El hombre, desde que adquirió conciencia de sí, tomó una ventaja definitiva del resto de los animales respecto a su inteligencia: el mundo dejó de ser el sitio instintivo que sólo proveía de los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades materiales y se transformó en un sitio excitante. Reconocido por sí mismo como tal,  el hombre desató su curiosidad infinita sobre un territorio inhóspito que entonces se creía interminable. Se inauguró un misterio inescrutable que data de hace millones de años cuyas dudas y consecuencias se alargan hasta el presente.

Todos parecen cooperar con una voluntad decidida, con el deseo pasmoso de participar en la composición con su mejor cara. La obra de Harry Whittier Frees escapa del sitio común: sus fotografías no solamente son tiernas, adorables y capaces de sacar una sonrisa hasta al más estoico. Viéndolas más de cerca, examinándolas con detenimiento, la razón se topa con una composición, por decir lo menos, grotesca. Cachorros actuando con toda naturalidad como humanos, inmersos en los quehaceres contemporáneos, vestidos, en dos patas.


harry free carroza

harry free muneca


La mirada que los dueños de mascotas interpretan como dulce y noble, transparente en toda su naturaleza animal, de repente se torna profunda y presente, señal inequívoca de que ya no es manipulada por los instintos primitivos, sino por una conciencia posiblemente tan diversa como la de cualquier persona.

Entonces las imágenes controlan la escena y el espectador pasa a ser visto y descubre que no es el único inteligente. Las tiernas mascotas no lo son más. Las fotografías incluso pueden resultar espeluzantes. Es el miedo tan racional del hombre por encontrar a otro ser, cualquiera que sea su naturaleza, dotado de una conciencia similar a la suya, incluso superior, que pueda acabar con la concepción y la materialidad del mundo que el humano ha creado en su mente y en la realidad e inagurar una nueva, propia de su percepción.

Los modelos de Frees eran todos rentados, ya sea de la tienda de mascotas o entre sus amigos, vecinos o conocidos. El trabajo de Frees no era nada fácil: la herramienta indispensable no era la cámara, ni siquiera los vestidos, sino la paciencia. Frees acomodaba casi religiosamente a cada animal para las sesiones fotográficas. La exposición de 1/5 segundos con la intención de captar más luz, es lenta en comparación con la velocidad a la que se mueven los animales, dificultando aún más el trabajo. De cada 100 fotografías, sólo 30 funcionaban para el gusto del artista. De esas 30, escogía únicamente las que consideraba perfectas. De entre las elegidas, se quedaba con menos de la mitad.

Fees tenía intensas temporadas de trabajo. Acostumbraba pasar tres meses trabajando para conseguir unas cuantas buenas fotografías y el resto del año se olvidaba del oficio. El agotamiento al que se sometía, dada su exigencia perfeccionista, era mayúsculo.


Harry free perrito cociendo


harry free vela


harry free gato vacio


A pesar de que su trabajo fue reconocido en vida y publicó calendarios, postales, tarjetas, revistas e incluso historias infantiles escritas por él, Frees no acumuló riquezas, ni siquiera se ocupó en formar un patrimonio propio para los tiempos venideros. A pesar de que estuvo relacionado sentimentalmente con un par de mujeres, nunca se comprometió, dedicando su vida a la fotografía y al cuidado de sus padres. Cuando ellos murieron, en 1940, Frees se marchó a Florida, donde pasó los últimos años de su vida en soledad. A los 74 años, víctima de la desesperación por el cáncer terminal que lo acosaba, decidió quitarse la vida provocando una fuga de gas en su vivienda, dejando un trabajo que actualmente es resguardado por el Archivo Histórico de los Estados Unidos y que a la gente, curiosamente, le sigue pareciendo muy tierno e inocente.


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Referencias: