Fotografía

La subjetividad animal de James Mollison

Fotografía La subjetividad animal de James Mollison

Para Jean-Luc Nancy en su libro La mirada del retrato, el retrato no es una representación, sin un “develamiento”, no es una reproducción sino una producción en su sentido etimológico: Pro-ducirlo, es decir, conducirlo hacia adelante, sacarlo de donde quiera que se encuentre.

La serie de retratos James and other apes de James Mollison de 2004, pareciera explorar dicho postulado sobre la subjetividad expuesta con uso de la fotografía, una subjetividad que primero se descubre y luego se documenta en 50 planos del rostro de una misma cantidad de primates.

James Mollison describe el motor de su trabajo a partir de preguntarse sobre la identidad entre los gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes, centrando su punto de atención en el rostro, no porque el retrato de cuerpo completo no pudiera darle un resultado semejante, sino porque es en el plano facial donde hemos depositado culturalmente nuestro principio de lectura para reconocer la semejanza de quien lleva una identificación como credencial, carnet o pasaporte.

Katie-Subjetividad animal James Mollison
Katie

Para este trabajo el fotógrafo nacido en Kenia que creció en Inglaterra, viajó a Camerún, República democrática del Congo, Indonesia, Alemania y Estados Unidos buscando no sólo monos que hubieran estado en cautiverio sino también algunos rescatados del tráfico de carne y habitantes de refugios, tuvo que apoyarse en quien como él intuía dicha personalidad en los primates, algo que, por referir el trabajo de Rupert Sheldrake, no es tan complicado pues los trabajadores en zoológicos no tienen el mismo vínculo con los animales que la industria de los alimentos.

Subjetividad animal James Mollison
Lavielle

Al final del día lo más escalofriante fue esa búsqueda por la subjetividad que se revela desde la primera impresión. Pues pareciera que el mundo de los mamíferos es un mundo de lo intercambiable, que da lo mismo un simio que otro o una mascota en casa, sin embargo la duda ha estado siempre presente: ¿existe la personalidad en los animales? A su vez, el trabajo de Mollison pone el dedo sobre quien considera en el ámbito de las ficciones filmes como El planeta de los simios. Valdría la pena interrogarnos, una vez que hemos notado las diferencias del rostro entre los primates, si ellas son el calco de un razonamiento interno, si nos bastan estos rostros que caracterizamos desde nuestros parámetros para decir que Kudel, Achille y Tatango sonríen ante la cámara; que el gesto de Katie genera confianza o que Lavielle es sabio.

Tal vez el camino para la subjetividad animal empieza desde poco antes de una definición en el rostro, lo hace desde la asignación de un nombre.

Subjetividad animal James Mollison
Tatango


Referencias: