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La historia de los ladrones menos conocidos

Fotografía La historia de los ladrones menos conocidos


De frente. Flash. De perfil. Flash. Del otro lado. Flash. El interno parece un tanto desubicado después de tres flashazos y duda de si podrá ver de nuevo. El ritual de tomar una fotografía a todos aquellos sentenciados se remonta hasta el año de 1860 cuando los oficiales de policía comenzaron a hacerlo en aras de llevar un registro de la fisionomía de cada delincuente. Originalmente, las fotografías se tomaban de cara completa y de perfil y una vez sentenciados, los delincuentes eran rapados y rasurados para evitar una plaga de piojos. Una nueva fotografía era tomada para conocer rasgos distintivos del delincuente. De este modo, el delincuente no podría ocultar su identidad por mucho tiempo antes de ser reconocido por la gente, a pesar de disfraces o cambios de imagen. 


Las fotografías expuestas a continuación pertenecen al departamento de policía del estado de Nebraska y presentan una pequeña muestra de la variedad de historias detrás de los sospechosos y sentenciados. Si bien no se trata de personajes ilustres de la historia criminal, las historias nos cuentan el detrás de profundos retratos de hombres y mujeres "comunes" que desafiaron a la autoridad mientras seguían sus propias reglas. Desde un interno que tiempo después se supo que era mujer hasta algunos de los criminales que hicieron temblar al estado por su fama delictiva. Los retratos, donde podemos adivinar la personalidad del interno a través de la mirada y el lenguaje corporal, se prestan a una excelente retrospectiva del ayer y así entendemos que algunas cosas nunca cambian. 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Fuente: Mashable






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