'La Naranja Mecánica' narrada en 21 fotografías

lunes, 19 de junio de 2017 9:31

|A Martinez



Cuando "La naranja mecánica" se estrenó en cines hace más de 45 años, el público estaba indignado. Personas en múltiples salas de cine decidían salirse para no apoyar el espectáculo de sexo, violencia y locura que se presentaba en la pantalla. La historia era extraña, no parecía ir a ningún lado y se asemejaba a algo creado por una mente enferma. Anthony Burgess, el autor original de la obra, integró el lenguaje nadsat para evitar ser censurado por las editoriales, ya que quería contar su historia, mostrar su visión del futuro; de lo que podría suceder si los jóvenes continúan viviendo sin interés y con nihilismo en una época decadente.

¿Qué tenía de interesante?, preguntaban aquellos que se rehusaban a verlo. La respuesta es: el comentario político-social, la profundización en la mente de los adolescentes, pero además, la insólita visión de Stanley Kubrick para contar una historia. Su tacto para el cine era tan claro y sofisticado, que con tan sólo ver una still de una de sus películas es posible identificar la escena y recordar el diálogo. Así de impactante es su trabajo.

Como forma de recordar por qué tanto la obra cinematográfica como la novela son excelentes trabajos que valen la pena (y no merecían ser ignorados sólo porque tienen violencia y sexo). Este es un pequeño homenaje a la visión de Kubrick y la genialidad de Burgess.

Dividido en tres partes, con siete capítulos cada uno (al igual que el libro) aquí tenemos un repaso de la cinta:

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Primera Parte

Capítulo 1

naranja mecanica en fotografias

«¿Y ahora qué pasa, eh?. Estábamos yo, Alex, y mis tres drugos, Pete, Georgie y el Lerdo, que realmente era lerdo, sentados en el bar lácteo Korova, exprimiéndonos los rasudoques y decidiendo qué podríamos hacer esa noche en un invierno oscuro, helado y bastardo aunque seco».

♦ Uno de los inicios más hipnóticos en la historia del cine y uno de los más fieles a la obra original. La mirada de Alex (Malcolm McDowell) inmediatamente inserta en la locura y los escenarios de Kubrick resultan insólitos. Retratan a la perfección el sofisticado futurismo que pensó Burgess para su obra.

Capítulo 2

naranja mecanica en fotografias kubrick

«Nunca pude soportar la vista de un cheloveco roñoso, tumbado, eructando y borracho, fuera la que fuese su edad, pero muy especialmente cuando era de veras starrio como éste. Estaba como aplastado contra la pared, y tenía los platis en un estado vergonzoso, arrugados y en desorden, cubiertos de cala y barro, de roña y alcohol. Bueno, lo agarramos y le encajamos unos pocos tolcochos joroschós, pero siguió cantando».

♦Kubrick es recordado por cambiar los libros para ajustarse a su visión cinematográfica, pero casi no transforma la novela original, sino que le aporta el aspecto visual que los lectores imaginaban: las sombras que nos muestran la oscura personalidad de las pandillas y la música perturbadora que acompaña los bailes sádicos de los protagonistas.

Capítulo 3

naranja mecanica en fotografias kubrick stanley

«El viejo Lerdo, apenas slusó el pedazo de canción como un lontico de carne roja arrojado sobre el plato, soltó una de sus vulgaridades, que en este caso fue un trompeto labial, seguido de un aullido perruno, seguido por un doble silbido con los dos dedos en la boca, y rematado por una risotada de payaso. Sentí que me atacaba la fiebre, como si me ahogara en sangre roja y caliente, slusando y videando la vulgaridad del Lerdo y dije: –Bastardo. Inmundo bastardo sin modales–.  Me incliné para evitar a Goergie, que estaba entre el horrible Lerdo y yo, y scorro descargué un puñetazo en la boca del Lerdo».

♦ Los cambios que hace Kubrick son ligeros y los adapta para mantener la sofisticación visual y darle aún más relevancia a los movimientos súbitos de sus personajes. Ésta es una de las mejores escenas adaptadas del cine.

Capítulo 4

naranja mecanica en fotografias pelicula

«Basta de esa charla sobre los militsos –dijo P. R. Deltoid con voz cansada, pero siempre meciéndose– El mero hecho de que la policía no te haya atrapado últimamente no significa, como tú lo sabes muy bien, que no hayas estado cometiendo algunas fechorías. Hubo una peleíta anoche, ¿no es cierto? Un encuentro con nochos y cadenas de bicicleta, y cosas por el estilo. Uno de los amigos de cierto joven gordo fue recogido por la ambulancia cerca de la central eléctrica y hospitalizado, y tenía heridas bastantes desagradables, sí. Se mencionó tu nombre. La noticia me llegó por las vías usuales».

♦ La fidelidad del director es increíble, pero la narrativa descriptiva de Burgess con su lenguaje extraño es aún más sorprendente. El hombre bien pudo ser un guionista, ya que Kubrick no necesita exagerar ni agregar elementos para causar impacto, tan sólo la interacción entre los personajes resulta perturbadora. Este pequeño still es un ejemplo del detalle y de cómo el visionario tenía el talento de integrar páginas enteras de novelas en unos cuantos segundos de película.

Capítulo 5

naranja mecanica en fotografias pelicula libro

«-Se trata de esa casa– dijo Georgie–. La que tiene las dos lámparas afuera. La del nombre glupo.
–¿Qué nombre glupo?
La Mansión o la Manse, o cualquier otra idiotez así. Donde vive una ptitsa muy starria con los gatos, y todas esas vesches muy starrias y valiosas.
–¿Por ejemplo?
–Oro y plata y joyas. Fue lo que dijo Will el Inglés.
Video –comenté. Video joroschó».

♦ Vale la pena observar el fondo de los personajes. Mientras que los hogares son hermosos, algunos espacios externos están completamente destrozados. El contexto habla sobre la personalidad del protagonista y su desarrollo como un hombre violento. El problema con Kubrick es que su protagonista parece mayor de 25 años, mientras que el joven de la novela, apenas tiene 15 años –elemento relevante para el final de la cinta–.

Capítulo 6

naranja mecanica en fotografias libro

«Y cuando yo estaba aullando y tratando de videar y aguantar el terrible dolor, el Lerdo dijo–: No me gustó que hicieras lo que hiciste, viejo drugo. No fue justo que me trataras de ese modo, brato.– Y luego le slusé las botas bolches y pesadas que se alejaban mientras hacía juh juh juh juh en la oscuridad, y apenas siete segundo después slusé el coche de los militsos que venía con un roñoso y largo aullido de la sirena que iba apagándose, como un animal besuño que jadea».

♦ Posiblemente uno de los mejores settings en la historia de las películas de Kubrick. La paleta de colores va entre lo surrealista y lo pop-art, y sin embargo, no parece ser falso, sino una premonición de cómo se verá la moda del futuro (o de la misma actualidad).

Capítulo 7

naranja mecanica en fotografias libros

«Será tu propia tortura– dijo con aire serio–. Quiera Dios que te torture hasta volverte loco.
Y ahí comprendí, antes que me lo dijeran. La vieja ptitsa de los cotos y las cotas había pasado a mejor vida en uno de los mejores hospitales de la ciudad. Parece que se me había ido un poco la mano. Bien, bien, eso era todo. Pensé en los cotos y las cotas que pedían molosco, y ya nadie les haría caso, ya no por lo menos la forella starria. Eso era todo. La había hecho buena. Y yo apenas tenía quince años».

♦ Aquí el elemento relevante. En la novela, la edad del joven se revela hasta el final de la primera parte y se convierte en un tema importante para el resto de su historia. Su mente es más frágil y puede cambiar súbitamente. Sin embargo, la época no permitía que un adolescente apareciera en pantalla realizando actos de violencia, o inclinándose para una revisión anal.

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Segunda Parte

Capítulo 1

naranja mecanica en fotografias filme

«¿Y ahora qué pasa, eh?– dijo el chaplino de la prisión por tercera vez–. ¿Se estarán la vida entera en instituciones como ésta, entrando y saliendo, entrando y saliendo, aunque la mayoría estará más adentro que afuera, o se proponen escuchar la Divina Palabra y comprender los castigos que esperan al pecador recalcitrante en el más allá así como también en este mundo? Un montón de condenados idiotas, todos ustedes, vendiendo el derecho de primogenitura por un plato de lentejas. La emoción del robo, de la violencia, las tentaciones de una vida fácil».

♦ «¿Y ahora qué pasa, eh?», es una frase recurrente en la novela que no aparece en el filme, sin embargo, Kubrick comienza en espacios abiertos con tomas centradas durante los momentos relevantes, aquellos donde la línea se menciona en el libro. Es de esos pequeños detalles que nos invitan a seguir viendo y, efectivamente preguntar: ¿ahora qué pasa?

Capítulo 2

naranja mecanica en fotografias alex

«Con todo respeto, señor, me opongo firmemente a lo que acaba de decir. Señor, no soy un delincuente común ni soy repugnante. Los otros pueden ser repugnantes, pero no yo.
El jefe de los chasos se puso púrpura, crichando: –Cierra esa maldita trampa, ¿no sabes a quién le hablas?
–Está bien, está bien–dijo el veco importante. Luego se volvió al director y continuó–: Empezaremos con este joven. Es audaz y perverso. Lo pondremos mañana en manos de Brodsky, y ustedes podrán observar también. El sistema funciona, no se preocupen. Lo cambiaremos tanto a este joven y maligno granuja que no podrán reconocerlo».

♦ Ésta es una de las tomas tradicionales de Kubrick y sirve como un preámbulo para la tortura de Alex. El diálogo, mezcla entre el trabajo de Burgess y el mismo Kubrick; uno de los mejores de la década.

Capítulo 3

naranja mecanica en fotografias alex delarge

«Algunas veces no es grato ser bueno, pequeño 6655321. Ser bueno puede llegar a ser algo horrible. Y te lo digo sabiendo que quizá te parezca una afirmación muy contradictoria. Sé que esto me costará muchas noches de insomnio. ¿Qué quiere Dios? ¿El bien o que uno elija el camino del bien? Quizás el hombre que elige el mal es en cierto modo mejor que aquel a quien se le impone el bien. Son problemas profundos y difíciles, pequeño 6655321».

♦ Dostoievski, Jean-Luc Godard, Hitchcock y Burgess en la misma escena (o capítulo). La sofisticación del diálogo y la exageración de la jerga de Alex le aportan a la historia cierto sentido maniaco que evoca a una serie de violencia psicológica. Tan sólo la mirada de Alex en el still indica que sus intenciones aún no son honestas.

Capítulo 4

naranja mecanica en fotografias escena

«El siguiente lontico de película mostraba una vieja que tenía un negocio y un montón de málchicos que la pateaban entre risas groncas y después destrozaban el negocio y lo incendiaban. Se podía videar a la pobre ptitsa starriatratando de arrastrarse fuera de las llamas, gritando y crichando, pero como le habían roto una pierna a patadas, no podía moverse. Así que las llamas la envolvían, y uno podía videarle el listo doloroso como pidiendo ayuda entre el fuego, y que después desaparecía tragado por las llamas, y entonces se slusaba el más gronco, doloroso y doliente grito que haya lanzado nunca una golosa humana. Y entonces supe que iba a vomitar».

♦ Las escenas clásicas que el mundo rememora. No hay demasiado qué decir. Kubrick trasladó a la perfección la locura y tortura de las experiencias del criminal.

Capítulo 5

naranja mecanica en fotografias escenas

No quiero explicarles, oh hermanos, qué otras horribles vesches me obligaron a videar esa tarde. Las mentes de este doctor brodsky y el doctor Branom y los otros de chaquetas blancas, y recuerden que estaba esta débochca manejando las llaves y mirando los medidores, deben haber sido más calosas y sucias que cualquier prestúpnico de la propia staja. Porque no me parece posible que a un veco se le ocurriese siquiera hacer películas con lo que me obligaban a videar, atado al sillón y los glasos abiertos a la fuerza».

♦ Los sueños de Alex para evitar su locura son otro elemento dulce. En la época fue visto como pornografía, pero prueba que su mente retorcida y nihilista necesita más esfuerzo para ser destruida.

Capítulo 6

naranja mecanica en fotografias escena violencia

«Todos los días, hermanos míos, pasaban películas parecidas, todas con patadas y tolchocos y el crobo rojo que goteaba de los litsos y los plotos y se derramaba sobre los lentes de la cámara. Los personajes eran casi siempre málchicos sonrientes y smecantes vestidos a la última moda nadsat; o dientudos torturadores japoneses, o nazis brutales que se libraban de las víctimas a tiros y patadas. Y todos los días empeoraban el deseo de querer morir y las náuseas y los dolores y calambres en la gólova y los subos, y la sed terrible, terrible».

♦ Malcolm McDowell tuvo que soportar el aparato en los ojos durante múltiples tomas. Al final, creía comenzar a perder la cabeza, justo como el personaje principal.

Capítulo 7

- naranja mecanica en fotografias violencia

«–Será nuestro auténtico cristiano –estaba crichando el doctor Brodsky– dispuesto a ofrecer la otra mejilla, dispuesto a dejarse crucificar antes que crucificar, que se enfermará ante la mera idea de matar siquiera a una mosca. –Y era cierto, hermanos, porque cuando dijo eso pensé en matar una mosca y comencé a sentir una ligera náusea, pero ahogué la sensación imaginando que yo alimentaba a la mosca con pedacitos de azúcar, y la cuidaba como a un animalito regalón y toda esa cala».

♦El final del tercer acto, posiblemente tiene la narración visual más brillante de toda la cinta. La luz y oscuridad, la actuación frente al escenario y su caída de rodillas al no poder tocar a una mujer se reducen a unos cuantos cortes que revelan que hemos perdido a Alex. «¿Ahora qué pasa, eh?».

Tercera Parte

Capítulo 1

naranja mecanica en fotografias padres

«Ya video todo –dije–. Ustedes se acostumbraron a un poco de paz y aun poco de dengo extra. Así son las cosas. Y el hijo que tuvieron no es ni fue otra cosa que una molestia terrible. –Y entonces, hermanos míos, créanme o bésenme los scharros, me eché a llorar, y a sentirme muy compadecido de mí mismo».

♦ Alex pasa dos años en prisión pero no lo mencionan en el filme, lo que resulta aún más impactante cuando su familia lo rechaza. Sin embargo, esta es sólo una parada en una serie de tragedias para el protagonista.

Capítulo 2

naranja mecanica en fotografias vagos

«Ahora una multitud de viejos sucios, agitados y vonosos trataba de alcanzarme con las débiles rucas y las viejas y afiladas garras, crichando, y jadeando, y un tolchoco tras otro. Y yo no me atreví a hacer una sola y solitaria vesche, oh hermanos míos, porque era mejor recibir golpes que enfermarse y sentir ese horrible dolor; aunque, por supuesto, la violencia de los vecos me hacía sentir como si la náusea estuviera espiando desde la esquina, para videar si había llegado el momento de salir al descubierto y dominar la situación».

♦ Su segundo juicio llega a manos de un grupo de vagabundos. La escena se traslada de la luz a la oscuridad, referenciando el momento al inicio de la cinta en que Alex era quien generaba violencia, no quien la recibía. Afortunadamente un par de policías lo salvan.

Capítulo 3

naranja mecanica en fotografias vagos drugos

«Bueno bueno bueno bueno bueno bueno bueno. El pequeño Alex en persona. Tanto tiempo que no nos videamos, ¿eh, drugo? ¿Cómo te va?–Yo estaba aturdido y el uniforme y el schlemo me impedían videar quién era, aunque el litso y la golosa me parecían conocidos. Entonces volví los glasos hacia el otro, y sobre ese de litso sonriente y besuño, no tuve dudas. Entonces, todo entumecido y cada vez más aturdido, volví los ojos al que decía bueno bueno bueno. Reconocí nada menos que al gordo y viejo Billyboy, mi antiguo enemigo. El otro, por supuesto, era el Lerdo, que había sido mi drugo, y también el enemigo del gordo cabrón Billyboy, pero que ahora era un militso con uniforme y schlemo».

♦ La obligatoria venganza de sus drugos. No hay demasiado qué decir. La historia avanza, Alex sufre, Kubrick provee.

Capítulo 4

naranja mecanica en fotografias drugos

«Hogar, hogar, hogar, un hogar era lo que yo quería, y a un HOGAR llegué, hermanos. Caminé en las sombras, no hacia la ciudad, sino buscando el lugar de donde venía el chumchum de una máquina agrícola. Así llegué a una especie de aldea, y se me ocurrió que ya la había videado antes, pero es era tal vez porque todas las aldeas se parecen, principalmente en la oscuridad. Aquí había casas, y una especie de mesto para beber, y justo al final de la aldea una malenteca casita odinoca, y entonces pude videar el nombre brillando en la oscuridad. HOGAR, decía».

♦ La última trampa del roedor.

Capítulo 5

naranja mecanica en fotografias cine

«La música seguía brotando de todos los bronces y tambores y violines, a kilómetros de distancia, a través de la pared. La ventana del dormitorio estaba abierta. Me acerqué, y vi que había bastante altura hasta los autos y los ómnibus y los chelovecos que caminaban abajo. Criché al mundo: –Adiós, adiós, que Bogo los perdone por haber arruinado una vida–. Me subí al reborde, y la música seguía sonando a mi izquierda, y cerré los glasos y sentí el viento frío en el litso, y salté».

♦ Este still le pertenece a otra de las tomas tradicionales de Kubrick en las que hace un zoom out con una sola expresión para hacer que el sentimiento que aparezca en pantalla se haga más fuerte. Basta con ver para notar la insania del anciano con sus guardianes, esperando a que la víctima pierda la cabeza.

Capítulo 6

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«Oh, qué suntuosidad, que yumyumyum. Cuando llegó el scherzo pude videarme clarito corriendo y corriendo sobre nogas muy livianas y misteriosas, tajéandole todo el litso al mundo crichante con mi filosa britba. Y todavía faltaban el movimiento lento y el canto hermoso del último movimiento. Sí. Yo ya estaba curado».

♦ Aquí acaba la película. Kubrick no sabía que la obra tenía 21 capítulos, ya que la edición norteamericana contaba solo con 20 y se olvidó de agregar el final, provocando así, que "La naranja mecánica" se convirtiera en el filme más incomprendido. La historia no era acerca de violencia, sino de la locura que provee la adolescencia y cómo una vez que la juventud se va, todos los pensamientos infantiles se alejan de nuestra mente. Todo se revela en el último capítulo.

Capítulo 7

naranja mecanica en fotografias final

«Eso es lo que va a pasar ahora, hermanos, ahora que llegó al final de este cuento. Habéis acompañado a vuestro drugito Alex allá donde ha ido, habéis sufrido con él y habéis videado algunas de las acciones más brachnasgrasñas del viejo Bogo, todas sobre vuestro viejo drugo Alex. Y todo se explicaba porque era joven. Pero ahora, al final de esta historia, ya no soy joven, ya no. Alex ha crecido, oh sí.

Pero donde vaya ahora, oh hermanos míos, tengo que itear odinoco, no podéis acompañarme. Mañana es todo como dulces flores y la tierra vonosa que gira, y allá arriba las estrellas y la vieja luna, y vuestro viejo drugo, Alex, buscando odinoco una compañera. Y toda esa cala. Un mundo grasñovonoso, realmente terrible, oh, hermanos míos. Y por eso, un adiós de vuestro druguito. Y para todos los demás en esta historia, un profundo chumchum de música de labios: brrrrr».

♦ La violencia de Alex sólo era causada por su adolescencia, y el entorno en que fue criado. Si cada generación es peor que la anterior, Alex pertenece a una del futuro distante en que los jóvenes piensan que asesinar es divertido. Aunque después puede volver a pensar con gusto en sexo y sangre, decide alejarse, pues ha cambiado, ya es maduro. Ya no es un niño.

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Este repaso literario, fotográfico y cinematográfico, permite mirar de nuevo la genialidad de Kubrick, entender por qué la obra es tan relevante y por qué la gente la malinterpretó durante décadas (incluso el mismo Kubrick). Es una gran obra maestra pero sin el último capítulo sólo es una oda a la locura sin demasiado sentido. Alex es un hombre mayor y debería perturbarnos, sin embargo, se convirtió en el héroe de todos los que lo vimos en la pantalla cuando éramos jóvenes. Pero eso fue hace mucho tiempo. Ya hemos crecido «Oh, sí».

¿Quién sabe? Quizá la próxima generación será fanática de la ultraviolencia.

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Referencias

Traducción de "A Clockwork Orange" de Anthony Burgess, Ediciones Minotauro, España.

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