Niños del Reclusorio: Fotografías de la infancia que vive y crece en Santa Martha Acatitla

miércoles, 12 de abril de 2017 12:36

|Eduardo Limon



La invisibilidad no necesariamente nos conduce a ignorar las cosas que son dominadas por el sentido de la vista. Ésta, por extraño que resulte, posibilita que nuestros ojos se posicionen sobre ese algo que no tiene forma definida. Así, valiéndonos del arte como ejemplo primordial para esta aseveración, podemos decir que la acción artística, aún cuando aparezca en términos de representación o imaginativa, dada su naturaleza indicial, apunta a una realidad que se configura no sólo a partir de lo que se muestra, sino de lo que se ha mantenido oculto o silenciado en su producción. Esa ausencia ficticia –aludiendo a la ficción en dos vías, la de un vacío que en realidad no existe y la del acontecimiento imaginario en la estética– dice Foucault que “consiste no en hacer ver lo invisible sino en hacer ver hasta qué punto es invisible la invisibilidad de lo visible”.

ninos del reclusorio rejas

En esta misma línea, el trabajo fotográfico de Nahuel Berger es un arte que deja lugar para el vacío, para darle exposición. Su anuario titulado “Los niños invisibles” es muestra de dicho esfuerzo en obviar lo evidente dentro de lo invidente. La mencionada serie fotográfica fue realizada en coordinación con la ONG, Reinserta México, y la Agencia Leo Burnett México, la cual busca advertir las precarias condiciones en que cientos de niñas y niños mexicanos nacen, crecen y conviven dentro de  las cárceles junto a sus madres.

ninos del reclusorio retratos

El escenario: Santa Martha Acatitla, considerado el reclusorio más grande de América Latina. El procedimiento: un camuflaje de acción en que se simuló una fiesta infantil con tal de retratar a estos niños sin levantar sospechas o escándalos en el sistema penitenciario. La finalidad: capturar de manera sensible y lejos del amarillismo la difícil y omitida realidad que viven los hijos de las reclusas.

ninos del reclusorio duo

Pensando en una idea que permitiera sin restricciones el ejercicio en las instalaciones de Santa Martha, Berger y el equipo involucrado organizaron la mencionada fiesta y lograron el shooting. En las imágenes que componen al anuario, los niños aparecen interactuando en ese espacio que llaman hogar, con una máscara que cubre su rostro y, ya en curaduría editorial del proyecto, acompañados de un texto o dibujo que los mismos niños hicieron para describir su vida en el sitio. La idea de las máscaras, volviendo a la invisibilidad con que abrimos este texto, fue sugerida por Berger con el fin de proteger la identidad de los infantes, porque la intención no es comprometer a nadie, sino mostrar su cotidianidad.

ninos del reclusorio dos

En entrevista con Cultura Colectiva, Berger nos platica sobre la habitual condición de quienes protagonizan esta serie. “Estos niños están totalmente familiarizados con el lugar, sin duda es lo único conocen… Ahí nacieron y no saben lo que es vivir fuera de esas paredes.  Ahí están sus mamás, y otros niños iguales a ellos. No creo que encuentren extraño su contexto, simplemente porque no conocen otro. La información la deben asimilar como pueden, con naturalidad como suelen hacer los niños…. Esa es su realidad, su forma de vida”, opina el artista.

ninos del reclusorio brazos

Cabe mencionar que en ese registro de su vida, en ese intento por generar empatía con estos chicos, podría pensarse que las máscaras utilizadas alienan el proyecto en vez de acercarlo; sin embargo, Nahuel nos narra que dicho recurso fue visto como algo atractivo entre los involucrados. Bajo la idea del juego, fueron ellos mismos quienes pintaron estas máscaras, ayudaron a proteger su identidad y el resultado entonces fue positivo.

ninos del reclusorio verde

“Pasando un rato con los niños no se ve ninguna consecuencia de violencia; al contrario, el ambiente fue muy bueno, lúdico y muy tranquilo. Durante el tiempo que estuve dentro de la cárcel, la verdad es que me olvide donde estaba. El lugar estaba lleno de niños jugando y pintando, nada violento. Los niños están su casa, con su madre…. Nosotros somos los que sabemos que la privación de libertad en un menor inocente es una forma de violencia, ellos simplemente viven ahí”. Así responde Nahuel al preguntársele si el entorno que acoge a estos niños ha tenido consecuencias de violencia u hostilidad en su formación; la respuesta es claramente negativa. Santa Martha Acatitla es el mundo que les recibió y el comienzo de su vida.

ninos del reclusorio naranja

Presentado ante senadores y diputados, el anuario logró que se aprobara un dictamen para reformar la ley de ejecución penal vigente. Reinserta, con el apoyo de senadores de diversas facciones políticas, redactó un apartado en el que se establece que los niños serán contemplados dentro del presupuesto penitenciario a partir de ahora –antes, estos eran sostenidos sólo por sus familias y muchas veces desconocidos por el registro civil– y se fijó que dejarán la prisión al cumplir los tres años de edad, contrario a lo que sucedía hasta hace poco, que podían cumplir hasta los 6 años viviendo en el reclusorio.

En cuanto a su trabajo más allá de “Los niños invisibles”, Berger comenta: “Reinserta logró y sigue logrando cambios con este proyecto. Mi tarea es dar a conocerlo, no solo para que la gente se enteré de las realidades que existen… También para demostrar que a través de mi trabajo, la fotografía, se pueden hacer visibles otras realidades que aún siguen ocultas”.

ninos del reclusorio azul

El anuario sigue su curso; cada día abriendo más perspectivas y presentando la posibilidad de continuar, ahora, con la documentación visual de aquellos infantes ya liberados y la propia realidad construida tras este éxito obtenido en la legislación mexicana a partir de la serie. No se sabe.

ninos del reclusorio nahuel berger

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Para conocer el trabajo completo de Nahuel Berger, dirígete a su página oficial.

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Eduardo Limon

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