INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

La vida de los trabajadores sexuales de Los Ángeles en 11 fotografías de Philip-Lorca diCorci

6 de noviembre de 2017

Andrea Fischer

Conoce la serie fotográfica de Philip-Lorca diCorcia que muestran la prostitución masculina en Los Ángeles:


Al caer la noche, en la ciudad de Los Ángeles pulula un sentir distinto. El sol se deshace en la línea de la costa, las aves del mar encuentran su refugio en las olas y las criaturas de la ciudad impregnan de su esencia las calles. El fotógrafo sale a buscarlas, a darles nombre: quiere encontrar una historia articulada entre luces neón. Porque sí, la gente de la noche tiñe su piel con el entorno: rojo vivo, verde que se desvanece, azul fosforescente. Y él quiere verlos, quiere mostrar sus narrativas más profundas: hay una poética entumida y triste en la vida nocturna de California.



           

Con esta intención, el fotógrafo Philip-Lorca diCorcia se inmiscuyó en los barrios menos prestigiosos de Los Ángeles para tomar instantes de la prostitución masculina en Estados Unidos. Se armó del equipo suficiente para realizar encuadres precisos, y sin pensarlo mucho más se volvió a los seres que las sombras esconden, más allá de las boutiques de lujo y las luces estridentes de Hollywood. Él era neoyorkino: no podían contarle nada de los peligros de las calles menos concurridas, de los callejones cerrados, de la pestilencia de las cloacas abiertas, o de los corazones carcomidos por la miseria.




La estrategia de diCorcia fue sencilla: escogería a algunos trabajadores sexuales masculinos y les pagaría las horas de trabajo con su tarifa normal, con la única condición de que le permitieran arreglar el escenario a su manera. Eran los 90, y el color era una parte fundamental de la narrativa de cada imagen: más allá de las luces naturales al entorno —sin importar que fueran neón, o las del semáforo de la esquina—, el objetivo era enmarcar una historia de personajes semificticios que pudieran retratar la esencia de Los Ángeles después de la puesta del sol.



Los límites de la realidad y la ficción se desdibujan en las fotografías de diCorcia: si bien es cierto que muchas están montadas, los personajes que participan también son personas con un accionar cotidiano real. En su obra más temprana es común encontrar a sus amigos en dinners estadounidenses, o a integrantes de su familia que buscan comida en el refrigerador en medio de la madrugada; sin embargo, el juego de la luz es un eje rector de su propuesta artística: es en esto que encuentra los límites entre la narrativa y la crónica, entre la vigilia y el ensueño, entre lo que es y lo que podría ser.



           

Con el trabajo que hizo en las calles de Los Ángeles quería explorar otra faceta de lo que es ya la esencia californiana: la playa, las mujeres, la cerveza, etc., aunque esto no lo era todo. La noche también ofrece otro tipo de escenas, de palpitares, de vidas y eran justo esas las que quería sacar a la luz. Es por esto que decidió enfocarse en los servidores sexuales masculinos: hay algo en sus pieles que comparte el asfalto que barren las llantas de los carros, algo originario y primigenio de la ciudad del espectáculo.



De esta manera, se adentró en las avenidas menos conocidas por los medios y frecuentadas por los locales necesitados de servicios especiales. El acontecer contemporáneo menos integrado al diálogo artístico podía expresarse muy bien en los lugares de trabajo de estas personas, y con esto en mente Philip-Lorca diCorcia tomó cada una de las fotografías de esas noches. A pesar de que no era una situación a la que estuvieran acostumbrados, los hombres con los que trabajó apoyaron el proyecto e hicieron lo que el fotógrafo les pedía.  



Una de las intenciones del proyecto era humanizar a ese grupo de personas que la sociedad considera marginado, según el status quo. Con esta premisa diCorcia pidió permiso a sus modelos de usar su nombre de pila para titular las fotografías, así como su edad y la cantidad que le cobraron por hora. A muchos de ellos no les importó, y de esta manera, el fotógrafo neoyorkino juntó una serie de instantáneas que conformarían su primera serie que se volvió un éxito. Después de dos años —entre 1990 y 1992—, la serie se terminó. La nombró Hustlers, que significa Buscavidas. No necesitó más.



Si reformulamos el paradigma del instante decisivo a través del uso de la luz artificial, en conjunción con la luz intrínseca del lugar en el que sitúa sus composiciones, el fotógrafo logra un compendio interesante a través de esta serie: no sólo explora de nuevo los límites entre la cotidianidad y la ficción, sino que confiere una textura distinta —tal vez más elevada, reivindicadora— a los escenarios que la sociedad deslinda del diálogo. Con un enfoque particular en Santa Monica Boulevard, este artista denuncia las fallas del sueño americano y las implicaciones sociales de quienes han luchado por conseguirlo, aunque no logren mucho en su búsqueda, tal como la soledad que se muestra en cada una de sus fotografías.





**


Existen más artistas que exploran y combinan otras técnicas para darle un nuevo significado a las obras de arte de otros siglos, por ello, conoce los collages eróticos de Naro Pinosa que harán cuestiones tu sensualidad más íntima.


TAGS: Estados unidos fotografía histórica serie fotográfica
REFERENCIAS: Exposición - Philip-Lorca diCorcia Philip-Lorca diCorcia, el maestro de la luz artificial y su master class en Alcobendas Philip-Lorca diCorcia Entre el sueño y la vigilia: las fotografías de Philip-Lorca diCorcia

Andrea Fischer


Colaboradora

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Fotografías de John Moore de la migración en la frontera entre Estados Unidos y México 8 pasos para identificar si eres egoísta durante el sexo Fotografías de Omar Martínez Noyola de cómo viven los haitianos en Tijuana Las 10 ciudades con más infieles en México Gisella Perl usó el aborto para salvar a las mujeres de los nazis 22 fotos de Cecilia Suárez que demuestran es una gran actriz

  TE RECOMENDAMOS