8 sencillos trucos para mejorar tus fotografías instantáneas

Jueves, 14 de diciembre de 2017 17:26

|Eduardo Limón

Descubre qué hacer con la famosa "nubesita" o por qué no debes agitar una instantánea, y toma cada día mejores imágenes con tu cámara clásica.



Con una larga historia impregnada por momentos de bochorno junto a padres orgullosos y situaciones extremadamente hípster al lado de amigos que se creen extremadamente alternativos, la cámara instantánea es uno de esos clásicos que, de hecho, nunca nos dejó. Un invento que se desarrolló para cambiar nuestras vidas y mantenerse por siempre vigente. Sí, la fotografía digital hace cosas que jamás podrá ofrecernos la análoga, propone resultados que un rollo o cartucho nunca podrán darnos, pero también nos empuja a experimentar hasta donde sea posible el ejercicio de la mirada y su reproducción técnica. Es allí donde se sitúa una renovada fascinación por las fotografías instantáneas, por conjugar las prácticas contemporáneas de la imagen con las tradiciones de su ejecución y materiales de trabajo.



En un ardid por sentirnos cool y participar de esta revisión casi histórica de la fotografía, muchos se han aventurado –o nos hemos arrojado– a comprar una cámara instantánea pensando que su uso será fácil, que sólo basta con presionar un botón para obtener imágenes hermosas. Dejando de lado que, en realidad, ése es un trabajo bastante complicado, un fin que requiere información previa y algo de paciencia-ensayo-error; porque no es un smartphone de lo que estamos hablando y mucho menos de un cartucho con películas infinitas.


Por ello, toma en cuenta los siguientes “trucos” para ser cada día mejor con tu pequeña cámara vintage.


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Considera una característica obvia de la cámara que suele pasarse por alto: si haces una fotografía en un plano muy pequeño, y haces el encuadre guiándote por el visor, lo más probable es que “te comas” gran parte del objeto que quieres fotografiar –puesto que el objetivo no está enfocando el objeto–.



60 centímetros; recuérdalo. Ésa es la distancia que necesitas para un buen primer plano.



Si haces una foto de algo muy cercano y con poca luz, el flash rebotará y arruinará todo; pero basta con que lo tapes con el dedo y detengas tanto brillo.



En un paisaje gris, a pesar de estar nublado, es mejor indicar que hace sol o mucho sol aun a riesgo de que la foto quede algo oscura; de otra manera, el fondo se perderá por el exceso de luz.



Para interiores, en primeros planos no debemos seleccionar esta opción porque habrá demasiada luz y la foto se arruinará; asimismo, si la habitación está bien iluminada, usa el modo nublado y así obtendrás buena luz sin resultados blancos en la imagen.



Cuando fotografías espacios estrechos, calles encerradas o edificios altos, es mejor utilizar la nube (nublado) para no cometer errores en la toma.



Hacer fotos de noche es casi imposible; más si hablamos de espacios abiertos. En estos casos es mejor utilizar el modo interiores y no alejarte mucho de lo que quieres fotografiar.



Por último, no agites las fotografías como maníaco; eso no sirve de nada. Es mejor colocarlas contra la piel o el pecho, aplicando calor corporal por un par de minutos, y así obtener colores más intensos.



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A esto le puedes sumar viejos trucos como poner un celofán de color en la lente y jugar con las iridiscencias de la imagen, acercar o pegar un figurín de papel para generar un “desenfocado” muy creativo o practicar un poco de barridos o desenfoques.

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REFERENCIAS:
Eduardo Limón

Eduardo Limón


Editor de Fotografía y Moda
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