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Sexo, placer y deseo: 28 fotografías de lo que pasa en un cuarto oscuro en la CDMX

14 de julio de 2018

Natalia Lomelí

"The Dark Book" es un proyecto del fotógrafo mexicano Omar Gámez que registra lo que pasa cuando la clandestinidad se convierte en el mejor afrodisiaco en un cuarto oscuro.


Un cuarto oscuro es un lugar para encuentros sexuales casuales entre hombres, donde entre el anonimato, la "inmoralidad" y el pudor desaparecen y simplemente se dejan guiar por la debilidad y el deseo, el instinto más natural que poseemos. ¿No es el deseo el motor de todo lo que hacemos? Es la búsqueda del placer instantáneo que provocan las relaciones sexuales fugaces y las aventuras que permanecen en el silencio y la complicidad de dos desconocidos que no esperan volver a encontrarse.


Las fotografías de Omar Gámez retratan esos encuentros en blanco y negro, quizá como expresión de esas dualidades que nos cuestionan, como el blanco y negro de la moral que nos obliga a esconder en un cuarto con las luces apagadas aquello que ocurre cuando la clandestinidad se convierte en el mejor afrodisiaco y la oscuridad en la aliada para encontrarse con cuerpos desconocidos que se intuyen y descubren poco a poco a ciegas, experimentando la sensualidad de dejarse llevar por las descargas eléctricas de la piel.





Estos testimonios del erotismo y la libertad sexual quedaron registrados en las 28 fotografías que componen "The Dark Book" , una recopilación de encuentros casuales entre parejas de hombres homosexuales en la Ciudad de México que Omar Gámez realizó durante varias en visitas a esos cuartos oscuros. Una labor realizada entre los límites de lo prohibido que alimentan de adrenalina al género documental, sin olvidar el poder narrativo del lenguaje del erotismo para observarlo como fenómeno social, en espacios que aprisionan el deseo y lo esconden de la cotidianidad.


Esta serie fotográfica es una mirada a esas dinámicas de socialización entre identidades homosexuales y la relación que han construido en torno al tabú.





Al dejar de lado la preocupación por la nitidez en la imagen, Gámez logra capturar la tensión sexual de un encuentro inminente, cuando la capacidad de discernir se confunde con la excitación que nubla la mente y las sensaciones provocadas por movimientos aparentemente sutiles pueden desencadenar fuertes gemidos cuando el cuerpo se estremece y la frecuencia cardíaca aumenta hasta el éxtasis.


Ahí, entre las sombras de los cuerpos desnudos, Gámez retrata el acto sexual en un espacio que mantiene su anonimato en las fotografías desenfocadas que nos remiten a esas historias que se convierten en recuerdos borrosos de momentos que la noche, y a veces las grandes cantidades de alcohol provocan.





La ambigüedad es un elemento clave del discurso de Gámez, la cual se refleja en su composición visual, pues el lugar donde se sitúa podría ser cualquiera donde la oscuridad se combine con el deseo inevitable para que el lenguaje del cuerpo cobre vida. Una fiesta, el baño de un bar, una habitación de hotel, un antro: habitaciones que conservan su ilegalidad.


Además está presente en sus imágenes una insinuación a la carnalidad, aunque no de manera cruda, sino con el mismo misterio que excita a los protagonistas de esos encuentros, pues el espectador es tentado a imaginar e interpretar lo que se oculta en las sombras. Convirtiendo la experiencia del espectador en un cuestionamiento de la propia sexualidad y de esas pulsiones en las que inevitablemente se piensa al mirar detalladamente esta serie de imágenes, mientras llega a la mente todo aquello que callamos y preferimos mantener en la oscuridad.





Más que un proyecto fotográfico, esta idea surgió de una ambición editorial de Omar Gámez para narrar visualmente las historias de estas dinámicas que suelen permanecer ocultas o que son negadas en pos de un "orden público". Exponer, visualizar y retratar la realidad desde lo prohibido es también una postura política y una crítica a la hipocresía social que prefiere no hablar de lo que lo incomoda y lo relega a la confidencialidad de un cuarto oscuro.





¿Por qué esconder aquello que nos da placer? ¿Será acaso que la experiencia erótica necesita un elemento prohibido como detonante para saciar el deseo sin pudor entre las sombras del secreto?





Esa es la pregunta que se responden los cuerpos fantasmagóricos en los instantes fotográficos de Gámez, en relatos de promiscuidad y amores frustrados que ocurren en contextos a veces violentos, donde se libera de manera catártica el deseo. Se reconoce en este relato documental la labor del artista para investigar lo que ha permanecido invisible y darle visibilidad sin que pierda su esencia anónima.


Estas estructuras poco evidentes de la sociedad son rastreadas por la lente de su cámara, y transformados en fragmentos de la realidad contenidos en imágenes barridas, sin rostros: escenas sugerentes donde el acto sexual se funde con la propia atmósfera y el sexo, el placer y el deseo se encuentran, por fin, sin restricciones.













Conoce más de su trabajo en su cuenta de Instagram: @gamezomar_

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La mirada documental de los fotógrafos contemporáneos los impulsa a buscar estos contextos en donde el erotismo se muestra sin restricciones, como los chacales: fotografías del machismo que se acuesta con hombres retratados por Zuriel Bustamante o las 23 fotografías de Ellen von Unwerth que revelan las fantasías sexuales de todas las mujeres.


TAGS: fotografía de desnudo fotografía erótica serie fotográfica
REFERENCIAS: Omar Gámez/ The dark book Anormal Mag Omar Gámez

Natalia Lomelí


Coordinadora Cultural

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