Tenemos que hablar de Tilda Swinton en 15 fotografías

Viernes, 14 de julio de 2017 13:57

|Diana Garrido

El cura jesuita Jake Martin escribió en 2011 una crítica sobre “Tenemos que hablar de Kevin”, película dirigida por Lynne Ramsay. El también crítico de cine es un objetivo, pero fiel creyente de su religión, interponiéndose ésta, a veces, sobre la razón. Las personas esperaban una crítica negativa a la narrativa del filme que protagonizaran Tilda Swinton y Ezra Miller. Sin embargo, no sólo los elogió sino que encontró una similitud entre el mensaje de la cinta y el objetivo de su religión: «casarse con los componentes más oscuros y más nihilistas del cine contemporáneo con un mensaje de redención es revolucionario». 

Elogiando principalmente el papel de Tilda Swinton, el cura asegura que la genialidad de la película recae en los personajes quienes con solo un gesto, una mirada o un movimiento corporal logran atrapar al público, logran darle al espectador todo un contexto de lo que quieren decir sin pronunciar una sola palabra. No por nada, Swinton estuvo nominada en múltiples ocasiones a grandes premios y fue elogiada por crítica y el público. Al finalizar el filme, la mayoría de los espectadores salía de las salas de cine realmente conflictuados, con un sentimiento extraño dentro de sí y con la contradicción de correr a los brazos de mamá o alejarse un poco de ella... Dependiendo el caso.

Su papel se basa en el sufrimiento de una madre ante su hijo y no precisamente porque sea una abnegada madre que tenga que sacarlo adelante sola o que necesite de él para sentirse viva. Más bien, ese sufrimiento al que referimos es la desdicha que representa para ella ser una madre. El rechazo hacia un bebé que se interpretaría como odio y que terminaría por formar una relación poco amigable entre ambos, es el hilo conductor de este filme que le valió a Swinton la nominación como mejor actriz al Globo de Oro, a los premios BAFTA y el del Sindicato de Actores.

Su papel es complejo, lleno de matices que probablemente pasen un tanto desapercibidos, pero que son una de las claves para entender la película. Por ello, presentamos a continuación una secuencia de fotografías que muestran como es que la evolución del personaje de Tilda Swinton es lo que marca el tiempo en la cinta de Ramsay.

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Un fondo rojo, ella pasando entre las manos de cientos de adultos jóvenes que disfrutan de la vida. Ella lo hace también, ríe, disfruta y vive. Se siente completa, no necesita de nada más para poder ser feliz. La vida la trata bin y ella siente que el mundo es suyo. El contraste entre el color de su piel y el rojo efusivo de La Tomatada hacen que el espectador se quede prendado ante tal escena.

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El rojo es un color importante en la película. De pronto vemos a Swinton recostada, llorando, recordando, probablemente sus mejores días. Aunque hay presencia de lo que en realidad le acongoja. Su hijo, su familia, su vida.

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Una mujer triste, sin esperanza alguna y con deudas evidentes que pagar, Tilda se muestra frente a la cámara con un semblante cansado, frente una mujer que le da empleo más por compasión que por otra cosa. De estar sumamente contenta al iniciar el filme, su rostro cambia completamente, ahora está más bien desolada. La película no tiene ni 20 minutos y ella ya muestra un sufrimiento del que no tenemos idea de donde viene con certeza. Su rostro pálido y sus ojos tristes con una gama de colores sombríos propician al espectador “pistas” para ir descifrando lo que ocurre con el personaje.

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Pintura roja en un rostro pálido con el fondo más frío hasta el momento. Ella se encuentra frente a un espejo en su casa, la cual, en los flashbacks que tiene para irnos dando el panorama de la película, era amarilla, con tonos cálidos que proporcionaban la sensación de un hogar tranquilo, con altibajos como todos los hogares, pero finalmente, lejos de problemas grandes. En cambio, en la “actualidad”, la casa es un espacio que representa su vida, tal cual. Triste, vacía y gris. Ella se mira al espejo y se asusta al ver pintura roja, no por el hecho de que sea pintura, sino por lo que representa esa línea en el su cara: la gente de su vecindario la odia, incluso, le teme.

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Un rostro que expresa tristeza y desamparo, ese es el semblante de la mujer que va en camino a algún lugar, llena de tristeza y nervios. No sabe qué hace o hacia donde se dirige su vida; se muestra resignada.

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Su caminar lo dice todo, esa preocupación y medio que emite es sólo comparable con la sensación que le dio al saber que estaba embarazada de Kevin, su primogénito. Ella intenta quererle y amarlo como cualquier madre; sin embargo siente un rechazo genuino que recae en una relación de odio entre ambos y que lleva a Kevin a convertirse en un ser perverso, lleno de rencor y miedos que expresa a través de violencia y cinismo. En esta ocasión, ella va a visitarlo a la cárcel y sigue sintiendo la misma culpa por no sentir del todo un cariño nato.

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En esta escena vemos una gran paradoja que refleja la tristeza de la mujer mucho más evidente, ya que ahora se encuentra en una situación poco favorecedora. La película comienza con ella envuelta en tomate y siendo feliz en un festival. Ahora, sin dinero, sola y en decadencia a lo más que puede aspirar es a latas de sopa de tomate en las que no puede envolverse, lógicamente. Su rostro asustado y deprimido es contrastan con la primera imagen. Su vida es artificial.

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Tres escenas plasmadas en diferentes tiempos, en todas se muestra un rechazo entre madre e hijo. Al principio el niño no quiere jugar con la pelota, luego, más grande, se rehusa a convivir con su mamá y al final, aún en la cárcel, ya vulnerable, Kevin no se muestra cercano a ella. Eva (Swinton) va perdiendo el interés en agradarle al chico debido a la falta de cariño natural que ambos se tienen.

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Una de las pocas sonrisas que veremos a lo largo de la película es cuando Kevin se muestra cariñoso frente a su mamá. Por primera vez, el chico le da amor y por consiguiente ella se muestra feliz ante semejante acción. No obstante, esto no dura más que una noche. Al día siguiente vuelven a la cotidianidad del rechazo.

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Poco a poco descubrimos en qué termina la historia y qué desencadenó la relación de “odio” entre los dos. Kevin ha asesinado a los chicos de su escuela y también a su papá y hermana. Eva se da cuenta cuando hay un “sismo” en su escuela. Otra vez el color rojo se hace presente evidenciando la desesperación de la mujer y por supuesto, el desamparo que comienza a hacerse presente en su vida, mismo que ya estaba, pero no era tan profundo puesto que en el fondo (quizá) amaba profundamente a Kevin.

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Angustia, soledad y tristeza extrema, son lo que Tilda Swinton representa en esta escena. Montada en su auto conduciendo lentamente, sufre en silencio, llora internamente y su desesperación ha llegado al límite, tan es así que se ha resignado a vivir una vida hueca y aislada, con más desilusiones que esperanzas.

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El encuentro cuerpo a cuerpo por fin se da con Kevin, es el único momento en el que ambos se pueden abrazar sin intentar sabotearse. Las tonalidades oscuras, el rostro de desesperación del chico y la resignación de la madre, se conjugan en una escena apabullante, delatora y con mucho más significado que otras. Ella sufre internamente, tanto o más que su hijo, pero sabe que el chico merecía una lección y quizá la distancia termine por unirlo más.

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La escena final es Tilda caminando tranquilamente, pero angustiada, con miedo y tristeza al mismo tiempo. La desolación de haber dejado a un hijo y el malestar que siempre sintió al tenerle a un lado, la hacen una mujer quizá sin sentimientos evidentes, pero que sufre internamente. Algo que notamos cuando ella, vestida en tonos sombríos, camina por un pasillo en el que apenas hay luz. Empieza una etapa de redención en la que probablemente pueda afianzar una relación estable con su hijo.

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Tilda Swinton hizo de esta película un objeto de culto. En el Festival Cannes fue tan bien recibida que hizo de Ezra Miller un actor consagrado y por supuesto, convirtió a la británica en una de las actrices con más matices por mostrar. Swinton no decepciona y "Tenemos que hablar de Kevin" es uno de los mejores ejemplos para descubrir que quedan pocas actrices como ella, capaces de convertir un personaje complejo en la verdadera trama de un filme.

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Tilda Swinton es tan enigmática como cualquiera de sus personajes, conoce su evolución a través de estas fotografías. Si te gustó esta evolución, conoce los secretos de "La naranja mecánica" en 21 fotografías.

Fuentes

IMDb



REFERENCIAS:
Diana Garrido

Diana Garrido


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