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HISTORIA

¿Sabías que el Ángel de la Independencia no es un ángel? Es una diosa

Por: Jesùs Cruz Lòpez18 de octubre de 2021

El monumento que se alza en medio de Reforma conmemora la independencia de México, y a pesar de que lo conocemos coloquialmente como 'El Ángel', la estatua que se erige en la cima es, de hecho, una diosa griega

El monumento más emblemático de la Ciudad de México, y quizás de todo el país, es sin duda el Ángel de la Independencia. La columna junto con la estatua que se alzan en Reforma son parte del colectivo mexicano, punto de reunión para celebraciones y protestas, un verdadero símbolo del país.

Sin embargo, ¿te has preguntado por qué también se le conoce como la ‘Victoria Alada’? Quizás no lo sepas, pero esto es porque la estatua en la cima en realidad no es un ángel cualquiera, ni siquiera es un ángel, sino Niké, la diosa griega de la victoria.

¿Quién es Niké?

Niké, con acento al final para no confundirla con los tenis, es la representación griega de la victoria. De hecho, el mismo nombre de Victoria proviene de la interpretación romana de esta diosa, quien estuvo al lado de los dioses más poderosos del Panteón griego.

A pesar de que no hay muchos mitos centrados en esta diosa, jugó un papel importante en las historias de los otros dioses, pues en las representaciones siempre aparecía volando por el campo de batalla, trayendo con ella la victoria, la gloria y la fama. De la misma forma, solía aparecer al lado de Zeus, Atena y otros dioses griegos.

Para lograr tal tarea, Niké contaba con alas y una habilidad nata para correr rápidamente, y siempre iba con una hoja de palma o una corona de laurel que representaba la victoria. En ocasiones también llevaba el personal de Hermes como alusión a su papel de mensajera de la victoria.

El Ángel de la Independencia

Al leer estos atributos no podemos evitar pensar en nuestro Ángel de la Independencia. Sin duda alguna Enrique Alciati, el autor de la escultura se basó en la diosa griega para crear el monumento, no sin ponerle su propia cosecha al agregarle eslabones rotos en una mano para simbolizar el fin de la conquista.

Además de la Victoria Alada, el monumento cuenta con una columna de 36 metros construida por Antonio Rivas Mercado y unas estatuas en la base que representan la justicia, la paz y la guerra.

Juntas, columna y estatua, el Ángel de la Independencia se alza a unos 45 metros de altura, y durante más de 100 años ha sido el emblema por excelencia de la victoria y la independencia.

Un monumento que siempre se levanta

México vio por primera vez al Ángel de la Independencia de pie en 1910 por decreto de Porfirio Díaz en celebración del Centenario de la Independencia, y durante sus más de cien años ha vivido de todo.

Por ejemplo, en 1920 se convirtió en monumento y mausoleo cuando se llevaron los restos de los héroes de la Independencia a su interior por decreto presidencial.

También ha recibido sus daños, como el 28 de julio de 1957 cuando se cayó de su pedestal por el movimiento de un temblor de 7.7 grados que sacudió toda la ciudad. A pesar de ser reconstruido, el Ángel perdió su cabeza original, y esta ahora se encuentra en la entrada del Archivo Histórico de la Ciudad de México.

Ya más recientemente el Ángel ha estado en constantes remodelaciones debido a las intervenciones que sufre durante diversas protestas: apenas se le quitaron unas vallas protectoras que nos impedían verlo en su totalidad.

Es cierto que mientras La Victoria Alada siga en pie, seguirá recibiendo intervenciones y daño por mano humana o de la naturaleza, pero la Victoria que representa a través de la diosa Niké no se dañará tan sencillo, está vigente desde el tiempo de los griegos y parece que no se va a ir a ninguna parte.


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