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Aspirar chile y otros 5 crueles castigos que sufrían los niños aztecas

28 de febrero de 2018

Carolina Romero

Punzadas con espinas de maguey, pellizcos y golpes con palos... ¿cuáles eran los castigos que sufrían los niños mexicas?



Madres: tienen el superpoder de encontrar cosas que nosotros no —a pesar de haber buscado ahí miles de veces—; la capacidad de leer la mente y saber qué excusa estamos tramando para salir de fiesta; el poder de convencerte de que uses suéter aunque mueras de calor y una sobrehumana destreza para lanzar una sandalia que recorra metros enteros e impacte exactamente en tu cuerpo.



Los “castigos” por parte de las madres son algo que en nuestra cultura no sólo se ha normalizado, sino que incluso son objeto de hilarante nostalgia. En la actualidad existe la controversia sobre qué tan cierto es el axioma de “más vale un golpe a tiempo” y qué tan sano es castigar a los niños y adolescentes con dosis de adoctrinamiento físico.


No obstante, para los mexicas esto no estaba a discusión, ni siquiera era algo que se dudara. La conducta moral de los más jóvenes era supervisada por los mayores, y cuando las palabras no alcanzaban, venían los crueles castigos.



Los padres se hacían cargo de los varones y las madres de las hijas. Los roles no son difíciles de adivinar: mientras que a los niños se les enseñaban las artes de la pesca, la caza y las técnicas de recolección en el campo, las niñas eran criadas para que aprendieran a tejer, moler maíz y otras actividades.


La preocupación de nuestros antecesores no versaba sólo en las cuestiones prácticas de la vida; también —y sobre todo— en el aspecto moral de los seres humanos. Por medio de enseñanzas propias, eran los mayores quienes educaban a los jóvenes.



Los
huehuetlatolli
, que significa en náhuatl “los dichos de los antiguos”, eran compendios morales que las personas mayores transmitían a las nuevas generaciones, y es ahí donde, según
José María Kobayashi en
La educación como conquista, se encuentran los siguientes castigos:


6. Azotes con ortigas


Estas plantas cuentan con filamentos urticantes que al contacto producen ardor, escozor e inflamación en la piel.


5. Punzadas con espinas de maguey hasta sangrar


Estas espinas son especialmente largas y gruesas. Imagina cuántos pinchazos deben suceder para sangrar.



4. Pellizcos hasta provocar moretones en la piel


Pequeñas punzadas por todo el cuerpo tan intensas y recurrentes que causaban hematomas.


3. Golpes con palos


La rama de cualquier árbol era la única herramienta necesaria.



2. Horas en el suelo mojado atados de pies y manos


No podían moverse hasta que aprendieran la lección y fueran liberados.


1. Obligar a respirar chile quemado


Esto les provocaba fuerte tos y una sensación de asfixia insoportable.



Y cuando la conducta seguía...


Las pequeñas almas más necias, ingobernables y rebeldes colmaban la paciencia de los adultos y éstos tenían que tomar actitudes más “drásticas”, tanto así que daban a sus hijos en “adopción” para que fueran esclavos —
tlatlacotin
—.


Si con sus nuevos dueños tampoco obedecían eran vendidos o donados para ser sacrificados.



Los motivos


En realidad, no existe un estudio exhaustivo sobre todos los motivos de estos crueles castigos. Sin embargo, la observancia moral era vital para los mexicas, quienes ponían todo su empeño en crear ciudadanos virtuosos y libres de vicios y almas ruines.


Si los niños mentían, no hacían caso a sus mayores, respondían de manera agresiva, robaban, bebían o tenían conductas fuera de lo correcto, desobedecían, injuriaban o especulaban sobre la vida de los demás,
eran merecedores a estas reprimendas correctivas.
¿Quién pasaría hoy la prueba?



-

En la actualidad el tema de los golpes a los menores está replanteándose con más sensibilidad. Hay quienes no ven en ello ningún problema y otros que lo condenan enérgicamente. Pero sea como sea,
los castigos actuales
no se comparan en nada con la
crueldad de nuestros antepasados.


Referencia: La educación como conquista, José María Kobayashi.


TAGS: Datos curiosos historia de méxico
REFERENCIAS: México Desconocido

Carolina Romero


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