Barbanegra: el hombre que fue llevado a la horca por convertirse en un símbolo de terror

Lunes, 29 de agosto de 2016 8:32

|Alejandro I. López
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Barbanegra el pirata más emblemático de todos



El arquetipo de pirata, referencia para un sinfín de relatos literarios, teatrales o  cinematográficos se debe a Edward Thatch, un hombre que nació en la comunidad de Bristol, Inglaterra y durante su juventud se unió al ejército británico en la Guerra de la Reina Ana por el control de las Trece Colonias contra los franceses. Después de la campaña, fue parte de los inmensos recortes de efectivos que llevó a cabo la Royal Navy y a partir de entonces, el hombre desapareció del registro de las fuentes históricas y abrió paso a la leyenda.

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Las primeras acciones de contrabando de Thatch fueron bajo las órdenes de Benjamin Hornigold, un capitán de la marina inglesa que desertó para dedicarse a la piratería. Durante al menos una década, Barbanegra logró el asedio exitoso de las Bahamas, Las Bermudas y La Habana, hasta que decidió trabajar por su cuenta. En 1716, el inicio de su control de las rutas marítimas en el Hemisferio norte y su primera acción como pirata fue apropiarse del Concorde, un navío francés que originalmente funcionaba como fragata para el tráfico de esclavos. Barbanegra se apropió del barco y lo equipó con cuarenta cañones de largo alcance, cambiando su nombre a Queen Anne’s Revenge.

A partir de entonces, el mito del pirata cobró fuerza por todo el Atlántico y tanto la Marina inglesa como la española, holandesa y portuguesa giraron instrucciones a cada uno de sus navíos de evitar las rutas desconocidas o peligrosas, donde entre la niebla se aparecía el veloz Queen Anne’s Revenge y asaltaba a los tripulantes, saqueando dinero, alimentos, joyas, obras de arte y armas por igual.

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En menos de dos años, la bandera negra que ondeaba con un corazón y una calavera se convirtió en un símbolo de terror para todos los navegantes que desesperados, buscaban otras rutas para evitar encontrarse con la mítica figura de Barbanegra. La parafernalia alrededor de su escalofriante figura no era más que una producción elaborada por el pirata: su físico alto y fornido, combinado con un sombrero negro de ala ancha y abundante vello facial, contrastaba con las mechas de lento ardor que incorporaba a su abundante barba y que encendía en llamas antes de iniciar un asedio.

>>Tal era el poder y reconocimiento de Thatch, que pactó con el gobernador de Carolina del Norte, Charles Eden para operar en territorio circundante sobre navíos ingleses y no ser perseguido por la flota local, a cambio de una parte del botín para sanear las arcas del estado.<<


Desde 1717 y hasta el fin de sus días, el pirata se aprovechaba de la rivalidad entre colonos e ingleses para atacar los navíos que no recibían ayuda cerca de la costa. Durante su apogeo, el pirata logró hacerse de una flota de seis barcos completamente operativos, más de 400 hombres a su servicio y un centro de operaciones en algún lugar de Martinica.
Tal era el poder y reconocimiento de Thatch, que pactó con el gobernador de Carolina del Norte, Charles Eden para operar en territorio circundante sobre navíos ingleses y no ser perseguido por la flota local, a cambio de una parte del botín para sanear las arcas del estado.

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El acto más distintivo de Barbanegra fue el asedio a Charleston, Carolina del Norte en mayo de 1718, cuando el pirata hizo su aparición a bordo del Queen Anne’s Revenge y otros cuatro buques que rodearon el puerto exigiendo una recompensa, mientras el barco de guerra flanqueaba en posición de ataque.
Para sorpresa de la población, el capitán solamente exigió medicinas para su tripulación enferma y liberó el puerto luego de que le fueron entregadas.

Para finales de 1718, el control de Barbanegra en las aguas de Virginia era insoportable, tanto para los colonos como para la Marina Británica. El gobernador del estado, Alexander Spotswood, giró instrucciones para preparar un ataque coordinado por el coronel Robert Maynard.
Los dos barcos avanzaron hacia la posición de Barbanegra y la astucia del pirata más temido falló por única ocasión. El Queen Anne’s Revenge quedó varado en un canal y ya en tierra, la tripulación de la marina que doblaba en número a los efectivos de Thatch superó con facilidad a los piratas.

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Barbanegra fue uno de los últimos hombres en caer y se dice que recibió cinco descargas de los fusiles antes de enfrentarse aún consciente a Maynard, quien intentó desarmarlo con la espada pero recibió un puñetazo del pirata. El coronel no tuvo piedad y disparó de nuevo a quemarropa.
Mientras Thatch agonizaba en el suelo, un marinero cortó su cara con el filo de su espada y finalmente, Maynard decapitó al pirata más famoso de la historia, colgó su cabeza al frente de su embarcación y volvió victorioso a Virginia.

A pesar de su derrota, el nombre de Barbanegra sigue presente en la cultura popular como el astuto y terrorífico pirata que impuso su ley en el Atlántico y dominó al Caribe. De la misma forma que Maynard vengó todos los actos de piratería de Thatch sin ningún remordimiento, descubre algunas de las venganzas más frías y letales de la historia.
A veces la historia es necesaria para no olvidar aquellos hechos que por su crueldad, mostraron lo más bajo de la humanidad. Entérate de lo qué pasó en la tragedia del Congo, la cruel historia que no debe excluirse de la memoria.




REFERENCIAS:
Alejandro I. López

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Editor de Cultura
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