Cómo era la vida para un bufón de la corte durante la Edad Media
Historia

Cómo era la vida para un bufón de la corte durante la Edad Media

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Por: Beatriz Esquivel

24 de abril, 2019

Historia Cómo era la vida para un bufón de la corte durante la Edad Media
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Por: Beatriz Esquivel

24 de abril, 2019

De entretenimiento ocasional a un bromista que vivía de sus múltiples talentos con la música, malabares y ágiles comentarios burlones, así eran las vidas de los bufones.

El entretenimiento de las masas es una tradición de largo alcance en la historia de la humanidad y fácilmente podemos analizar el rol de aquellas personas con múltiples talentos, cuyo sustento de vida provenía de dar diversión.

Bajo estos mismos preceptos se configuran los bufones de las cortes hacia finales de la Edad Media y durante la posterior dinastía Tudor en el siglo XVI. Aquel que ejercía este oficio se vio obligado a desarrollar todo tipo de talentos: Debían cantar, contar chistes, tocar instrumentos, bailar, hacer algún tipo de acrobacia, hacer malabares u otro tipo de juegos. De no tener un amplio repertorio, sus posibilidades de adquirir popularidad –y por lo tanto mejores pagos– disminuían. Cómo era la vida para un bufón de la corte durante la Edad Media  1Foto: HistoryExtra

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Sin embargo, esto no siempre fue la regla. En un principio, los bufones de la corte sólo se presentaban ocasionalmente, mientras que el resto del tiempo llevaban a cabo otro tipo de funciones en el hogar de sus señores. Del mismo modo, existían aquellos que eran tratados como atracciones o fenómenos, particularmente debido a deformaciones o alguna enfermedad. Este tipo de bufones no recibía otro pago que no fuera en especie de vivienda y comida.

Pero aquellos que sí eran contratados por los nobles por lo general solían ser hombres educados, cuestión necesaria para mostrarse hábiles y astutos a la hora de realizar bromas sobre los propios aristócratas de la corte. Sin embargo, existía una contraparte cuya imagen se popularizó, la de los bufones “locos” —fools en inglés— en mallas y un sombrero de tres picos en telas coloridas que llamaban la atención y solían ser identificados como amateurs, aunque esto no impidió que su figura se afianzara y quedara perpetuamente ligada al papel de la nobleza y la corte. Cómo era la vida para un bufón de la corte durante la Edad Media  2Anthony Van Dyck, Queen Henrietta Maria with Sir Jeffrey Hudson. Jeffrey Hudson sería uno de los bufones más prominentes de su época. / Foto: Wikimedia Commons.

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En ocasiones, éstos también eran los encargados de figurar como mensajeros, ya fuera en el campo de batalla o entregando malas noticias a los aristócratas y reyes que otros no se atrevían a dar por miedo a las represalias. En un extracto del libro Fools are Everywhere. The Court Jester Around the World de Beatrice K. Otto se explica cómo eran vistos los bufones: 

«En un sentido, el bufón está del lado del regente. La relación generalmente era muy próxima y amigable e, invariablemente, el bufón era una presencia querida en lugar de tolerada. […] podían ser mordaces en sus ataques, pero generalmente había un grado de bondad y comprensión en sus palabras. Si convencían al rey de no cortar la cabeza de un inocente, no sólo era para salvarlo de la ira del rey, sino también para salvarlo [al rey] de sí mismo; sólo ellos [los bufones] pueden ser los que le dirán que sufre de halitosis moral.  
Se percibe que el bufón está del lado de la gente, el pequeño hombre peleando contra la opresión de los poderosos. Al engañar sabiamente […], el bufón generalmente se ganaba el favor de la gente[…]». 

Cómo era la vida para un bufón de la corte durante la Edad Media  3Atribuido a Jacob Cornelisz van Oostsanen, Laughing jester, c 1500. / Foto: Wikimedia CommonsEl peligro de perder el favor de los aristócratas y reyes era constante en su oficio, en particular cuando la mayoría de los bufones solían tener en su futuro el mismo destino: el de la inmundicia y el desempleo. Ya fuera porque sus empleadores se cansaban de su entretenimiento o porque los bufones ofendían a toda la corte, éstos podían verse rápidamente en situación de calle y en casos más extremos sólo bastaba que su mecenas muriera para perder su vivienda, comida y pago. 

Por otro lado, los bufones no son figuras exclusivas de la aristocracia europea: el fenómeno se ha repetido en todo el mundo, incluso en latitudes tan lejanas como China, India, Persia, en algunos países africanos y entre tribus norteamericanas. En todos estos lugares la figura fue esencialmente la misma; se trataba de un hombre con múltiples talentos que podía brindar entretenimiento, ya fuera al servicio de un rey o de una tribu entera. Es esa misma figura la que ha mutado e inspirado otro tipo de actos circenses y destinados a la diversión que perduran hasta nuestros días.

En portada: Jan Metjko, Stańczyk, 1862.  

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