¿Cómo es la vida dentro de la Mara Salvatrucha?
Historia

¿Cómo es la vida dentro de la Mara Salvatrucha?

Avatar of Diego Cera

Por: Diego Cera

26 de mayo, 2017

Historia ¿Cómo es la vida dentro de la Mara Salvatrucha?
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26 de mayo, 2017




Al pensar en la expresión "pandillas de alto riesgo" las gente suele crear en su mente la imagen de mafias bien organizadas que buscan enriquecerse a través de la violencia; aunque para personas como Juan Martínez d'Aubuisson, esa errónea concepción cambió después de haber pasado un año con la Mara Salvatrucha, uno de los grupos más temidos de América Latina. 

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La decisión de adentrarse a una de las clicas de la MS 13 —una célula de la Mara— nació a partir de su trabajo de tesis. Al darse cuenta de que todos sus compañeros trataban sus temas desde un punto alejado del objeto de estudio, Martínez d'Aubuisson pensó que lo mejor para abordar cualquier asunto social era formar parte de él con el fin de conocer sus costumbres y analizar sus comportamientos , sin intervenir directamente en el estilo de vida de los sujetos a quienes estudiaría. Sólo de esta manera podría llegar a una conclusión firme y libre de todo prejuicio; aunque ni siquiera esa apertura de mente lo prepararía para todo lo que estaba a punto de presenciar. 


Antes de siquiera adentrarse de lleno a la vida de los Guanacos Criminals Salvatrucha, tuvo que ponerse en contacto con un sacerdote encargado del centro juvenil que se encuentra en la colonia dominada por esta clica. Al conocer sus intenciones, mostrándose un poco incrédulo y sorprendido de que alguien deseara con tanto ímpetu convivir con los pandilleros, lo único que el padre pudo decir fue que si deseaba seguir con vida, para continuar con su trabajo antes debía comprender y seguir una serie de reglas. Las dos más importantes eran:

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Nunca caminar solo. Al ser un desconocido, cualquiera podía confundirlo con un enemigo y terminar con su vida al instante.

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No portar nada con el número 18. Los años de enemistad de la MS 13 con la pandilla del Barrio 18 hacen que ese número, justo como lo describe Martínez, atraiga a la muerte justo como un imán. 

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Miembro del Barrio 18

«Nos escanean con la mirada y vuelven a su puesto sin responder al saludo. A guardar, como viejas beatas, a su santo de tinta». -Juan Martínez d'Aubuisson al entrar por primera vez a un barrio controlado por la MS 13



Cuando por fin logró adentrarse a la vida de estas personas, se dio cuenta de lo equivocada que la sociedad está en cuanto a las pandillas. Acostumbrados a pensar que todo tipo de violencia que aparece en las calles tiene una relación directa con intereses monetarios, las personas tienden a confundir a la Mara con un cártel o una mafia; no obstante, en su libro "Ver, oír y callar", Martínez d'Aubuisson trata de aclarar la diferencia entre ambos conceptos.

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Mientras la mafia utiliza la violencia para ajustar cuentas y advertir a sus enemigos de sus capacidades; pandillas como la Mara Salvatrucha la ocupan como un medio de supervivencia. Al estar en guerra constante con los del Barrio 18, sus agresiones van encaminadas a marcar territorio y demostrarle a sus rivales de lo que son capaces si deciden actuar en su contra.

«Las pandillas obtienen dinero, cada vez más, pero sería erróneo decir que son pequeñas mafias que buscan enriquecerse. Si fuese así, sería más fácil controlarlas y los ridículos programas para prevenir la violencia, que buscan sacar a los pandilleros de esos grupos dándoles trabajo, tendrían éxito».

Si bien la mayoría de los miembros no rebasan ni siquiera los 20 años de edad, la organización dentro de las clicas es admirable. Al no tratarse de un sistema vertical de sucesiones, cuando uno de los líderes falla, inmediatamente surgen candidatos para ocupar su lugar. No se trata sólo de saber dirigir un grupo: el líder de una clica debe ser alguien que sepa controlar sus emociones personales y se enfoque en las prioridades del resto. De modo que, para el antropólogo que vivió un año con ellos, estas personas dejaron de ser niños hace mucho tiempo. Nacieron con mentalidad de hombres y crecieron estando muertos.

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Las mujeres cumplen un papel muy importante dentro de las pandillas. Además de ser madres y esposas, una de las tareas que se les encomienda es la de "cazar" a los enemigos: los atraen a lugares estratégicos a base de engaños —generalmente con la promesa de sexo— y justo cuando llegan al punto pactado, ellas se apartan para que los otros miembros de la clica hagan lo suyo. Esa es la razón por la que ellas no llevan tatuajes (o al menos no los tienen a la vista).



Aunque  el trabajo de Juan Martínez d'Aubuisson no es el primero que se realiza en torno a la MS 13, es considerado por muchos el mejor de ellos. Al no adoptar una postura moral acerca de lo que vio y vivió el año que estuvo dentro de la pandilla, pudo ofrecer una visión objetiva de cómo se vive dentro de ella. 

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Finalmente, todos los jóvenes que llegaron a esta agrupación no lo hicieron por gusto, fueron empujados por la injusticia social y las dificultades educativas que el mismo gobierno de El Salvador les ha impuesto, al estigmatizarlos como la causa de un problema y no como la consecuencia de las malas decisiones que el sistema ha tomado desde antes de 1980, década en que se fundó esta pandilla.


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Referencias

BBC
Letras Libres
El Confidencial




Referencias: