Historia

Crímenes atroces que no fueron resueltos

Historia Crímenes atroces que no fueron resueltos


Conocer la historia de criminales es complicado. Muchas veces juzgamos sin saber qué pasa por sus mentes o sin conocer por qué decidieron asesinar a alguien. Sin embargo, cuando podemos entender que probablemente lo hicieron porque están enfermos y comprender su historia familiar para darnos cuenta de todo lo que tuvieron que pasar en su infancia, nos hace ser un poco más empáticos con aquellos que no lo fueron con alguien más.

Existen atroces crímenes que nos pasman el corazón y nos hacen cuestionar la humanidad de una persona. La crueldad de psicópatas y homicidas a veces es extrema. Los crímenes más atroces pueden ocurrir muy cerca y nosotros sólo podemos pensar que pudimos ser las víctimas de lo que ocurrió.

Muchos asesinatos aún no han sido resueltos y aquellas personas que cometieron esas locuras, escaparon sin ningún tipo de castigo. Pensar cuántas veces nos hemos cruzado con alguien que oculta un oscuro secreto podría parecer siniestro, pero en la realidad, ¿cómo podemos estar seguros que nuestro vecino no es el más buscado del país? Aquí algunos de los crímenes más atroces sin ser resueltos hasta la fecha.



El asesino del Zodiaco


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Quizá sea, después de Jack el destripador, el asesino en serie más popular de todos los tiempos. En California, Estados Unidos un criminal acechó a la población casi un año entre diciembre de 1968 y octubre de 1969. En una carta que supuestamente envió a la policía, confesó el asesinato de 37 personas, sin embargo, sólo hubo siete víctimas confirmadas: 4 hombres y 3 mujeres. De ellos, dos sobrevivieron e hicieron un retrato hablado del asesino: alto, robusto, de 20 a 30 años, extremadamente inteligente y con conocimientos en criptografía y con gusto por la astrología.

Este asesino se relacionó profundamente con los policías al enviarle decenas de cartas y llamadas telefónicas, pero de todos los sospechosos que fueron detenidos, a ninguno se le pudieron atribuir los crímenes.



Jack el destripador

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En el condado de Whitechapel, Jack el destripador atormentó a los pobladores con sus crímenes. Aunque oficialmente sólo son cinco mujeres las que asesinó, se cree que en realidad sus víctimas fueron más de una decena. Whitechapel era uno de los distritos más descuidados y peligrosos de Londres en 1888.

Las víctimas eran brutalmente golpeadas, casi decapitadas y sus cuerpos fueron diseccionados, por lo que el asesino dejó vísceras regadas por el suelo. La policía buscó al asesino sin obtener ningún resultado, así que Jack decidió escribir postales a la policía en las que se jactaba de su habilidad: “Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha detenido, pero en realidad todavía no me han pescado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a chillar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguito…”



El asesino Tylenol

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En los años ochenta, la preferencia por Tylenol aumentaba mientras que menos personas consumían aspirinas. Para Johnson and Johnson todo iba de maravilla y las ventas se duplicaban semana tras semana, sin embargo, las ganancias y el éxito publicitario de la marca fueron mermadas por un horrible crimen.

El 30 de septiembre de 1982, fue encontrada una víctima con un frasco de pastillas de esta marca al lado. En las autopsias se demostró que las cápsulas habían sido abiertas con anterioridad y el analgésico se había cambiado por cianuro. En octubre hubo otras seis víctimas de las pastillas con cianuro, tres de ellas pertenecían a la misma familia y todas pertenecían a Chicago.

Luego de los crímenes, Johnson and Johnson envió medio millón de telegramas a farmacias y doctores para reclamar la devolución de las cajas de Tylenol para que fueran investigadas. Según la policía, el supuesto asesino era un hombre frío, con conocimientos científicos y meticuloso. 


La Dalia Negra

La Dalia Negra

En Los Ángeles, California, un crimen impactó a la sociedad después de que finalizó la Segunda Guerra Mundial. La actriz Elizabeth Short fue asesinada cruelmente. Su cuerpo fue encontrado partido a la mitad. Su rostro estaba destrozado, casi irreconocible; al parecer lo habían golpeado con un bate de béisbol.  Habían cortado las comisuras de sus labios con un cuchillo y sus pechos tenían quemaduras de cigarrillos. Pero, eso no era todo. La sangre había sido drenada y las marcas en las muñecas indicaban que había sido torturada por días.

Más de 250 policías tocaron las puertas de hogares cercanos para obtener información. Pero el resultado no fue positivo y hasta la fecha, no se sabe quién asesinó a la joven.



El monstruo de Florencia

florencia
En Italia se vivieron una serie de crímenes atroces. Aquellas parejas que se disponían a pasar un momento íntimo en algún automóvil, eran cazadas por este asesino. Cuando la pareja se comenzaba a quitar la ropa, el asesino salía de la nada, les disparaba, los apuñalaba y se llevaba un seno y la vagina de la mujer como trofeo.

En 18 años cometió 16 crímenes que nunca realizó en el mismo lugar, pero sí con la misma arma: una Beretta calibre 22. La investigación duró ocho años, y después de ese tiempo, se inculpó a Pietro Pacciani porque le gustaba cazar y había cometido el asesinato de un hombre años atrás, sin embargo, fue absuelto años después porque nunca tuvieron pruebas en su contra.



Evelyn Foster

evelyn foster
Nació el 20 de noviembre de 1901 y tenía un negocio de alquiler de autos que ella misma conducía. En uno de sus trayectos debía transportar un pasajero, quien al final del viaje le hizo proposiciones sexuales. Ella lo rechazó, por lo que él la golpeó y manejó el auto. Cuando Evelyn recobró la conciencia se dio cuenta de que el auto ardía en llamas.

Cecil Johnstone y Tommy Rutherford encontraron el auto ardiendo y reconocieron que se trataba del de la hija de su jefe. Inmediatamente le ayudaron, y notaron que el cuerpo de la joven tenía llagas. Evelyn pudo describir a su agresor como un hombre muy bajo, moreno, de constitución mediana y con un acento del Norte de Inglaterra. Logró hacer su confesión y después de unas horas, sus últimas palabras fueron “madre, me han asesinado”.

Mientras buscaban al culpable del crimen, la policía comenzó a realizar conjeturas y, en ocasiones se culpó a la misma Evelyn por tratar de defraudar a la compañía de seguros, pero todo se salió de control. Muchos culparon a un hombre llamado Ernest Brown, quien cumplía con muchas de las características descritas por Dorothy, pero para la ley, no hubo culpable y nadie pagó por el asesinato de la joven.



El hombre del hacha

hacha
El 22 de mayo de 1918 en Nueva Orleans, un asesino atacó a Catherine y Joseph Maggio, quienes fueron acribillados con un hacha en su cama y degollados con una navaja de barbero que dejó a los pies de la cama.

 Atacó otras ocho veces por lo menos. Su patrón era atacar sujetos que poseían almacenes y eran inmigrantes italianos. El modus operandi también era el mismo: el hacha en el baño y la navaja a los pies de la cama.

El asesino envió una carta al periódico Time en la que le decía a la policía que nunca lo atraparían y así pasó. El caso no se esclareció y la gente de Nueva Orleans comenzó a crear leyendas de espíritus a su alrededor.


Referencias: