El hedonismo en las bacanales romanas

El hedonismo en las bacanales romanas

Por: Daniel Morales Olea -


Uno de los diálogos platónicos más famosos es conocido como El Banquete, en el que muchos de los participantes discutieron sobre el origen, la idea y la necesidad del amor. Este texto creado por los pensadores más famosos de la historia surgió después de una fiesta llamada Leneas, en la que la comida, la bebida y las representaciones dramáticas eran lo más importante. La idea de amor que tenemos desde hace más de 2 mil años surgió entonces del deseo de los filósofos por tener una plática tranquila para apaciguar todo lo que sucedió una noche antes en esta especie de bacanal.
 banquete platon

Son estas fiestas las que llaman la atención. Su existencia en el mundo contemporáneo se compara con las grandes fiestas de pueblo que llegan a durar días, pero los romanos (y anteriormente los griegos), con una mentalidad diferente, supieron equilibrar la gran celebración entre la fiesta, el rito, el arte y el espectáculo.

Las Bacanales surgieron en la antigua Grecia, organizadas por mujeres en un marco de clandestinidad. Esta fiesta religiosa originalmente se llamó “Bacante” y era organizada en honor al dios Pan. La celebración se llevaba a cabo una vez al año los días 16 y 17 de marzo. Pronto esta idea fue tomada por quienes hicieron de ella un evento fastuoso, de forma ritual pero hedonista a más no poder y cuya celebración pronto rompió la barrera del género pero no la social, pues a estos eventos sólo acudían hombres libres, prostitutas y la clase baja que podía acudir se limitaba a los hombres que eran seleccionados para los favores sexuales que fueran requeridos.

 bacante bacanal

Fue gracias a las fiestas, a Baco y Dionisio que el teatro comenzó. La idea de la representación surgió cuando los invitados usaban máscaras de animales para imitarlos. Entraban en un estado catártico debido a la música, el vino, la comida y la celebración. Tiempo después el arte se mezcló con la fiesta. A diferencia de las bacantes griegas, las bacanales, que llegaron a Roma aproximadamente en el año 200 a.C se hicieron tan populares que se organizaron hasta cinco en un mes.

 baco caravaggio

El sexo, arma poderosa a lo largo de los siglos, herramienta de censura y práctica tabú en los últimos siglos, fue común en las bacanales. El vino, a pesar de que era rebajado con agua y miel para que rindiera más y de paso embriagara menos, se convertía en el catalizador que rompía las inhibiciones de la gente y daba rienda suelta a fantasías sexuales, orgías y prácticas que comúnmente se reservaban para la confidencialidad de la habitación.

 Bacanal Andrios iziano

Estas celebraciones fueron prohibidas por el Senado Romano en 186 a.C. debido a que se sospechaba que entre el inmenso caos de la fiesta algunas personas aprovechaban para conspirar en contra de los poderosos. Esto no fue suficiente para los romanos, quienes habían disfrutado de los placeres, la sexualidad y glotonería. En medio de la clandestinidad, quizás otra característica llamativa de estos eventos, los amantes de la fiesta, el amor libre, la comida y el teatro continuaron realizando estas celebraciones sobre todo en el Sur del imperio romano.

bacanal rubens 

La trascendencia no viene solamente del imaginario que estas fiestas pueden tener sobre nosotros. Su producción respondía a tradiciones simbólicas y un pensamiento religioso que favorecía el cuerpo y el placer, no como es actualmente, sino más bien como una imagen de exceso y transgresión. Las bacanales han llegado a nosotros gracias a textos históricos y muchas representaciones pictóricas durante el siglo XVI y XVII con artistas como Tiziano, Rubens o Bellini.

 bacanal belini

Incluso ahora tenemos ciertas alegorías o parodias de lo que fueron y de cómo nosotros como sociedades aceptamos eso como parte de nuestra naturaleza escondida. Películas como Le Grande Bouffe que de forma un tanto exagerada muestra la idea contemporánea de una bacanal mortal o The Meaning of Life de los legendarios cómicos pertenecientes a Monty Python muestran los excesos de la gula de una forma peculiar, como si fuera algo normal comer por placer sin importar las consecuencias.

 Las bacanales se convirtieron en una idea más que una fiesta. Es lo que esperamos del placer festivo, el ideal inalcanzable del hedonismo, pero siempre lejano, pues nadie sabe qué podría pasar en un evento ancestral traído a la época contemporánea.


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Fuente:

Mujerespacio
Un surco en la sombra

Referencias: