El Museo Franz Mayer como Casa de las Mujeres Arrepentidas (1865-1914)

Lunes, 20 de abril de 2015 6:04

|Museo Franz Mayer



Franz MayerPoblanas, “Viaje pintoresco…”, Carl Nebel, litografía coloreada, 1836. 



Museo Franz Mayer: antigua Casa de las mujeres arrepentidas

Por: Asael Arroyo Re

Un edificio con más de cuatro siglos de antigüedad como lo es el Museo Franz Mayer ha tenido, por supuesto, distintos nombres y múltiples funciones. El periodo del que hablaremos va de 1865 a 1914, y abarca el Segundo Imperio, la República restaurada, el Porfiriato y los primeros años de la Revolución mexicana.

   El Hospital de San Juan de Dios[1], nombre con el que se conoció al edificio durante la mayor parte del siglo XIX, a partir de 1844 se encontró bajo la administración de la orden francesa de las Hermanas de la Caridad. Para el año de 1865, se especializó en atender mujeres con enfermedades venéreas, y sólo cuatro años después, en 1869, fue también un asilo conocido como la Casa de mujeres arrepentidas, que acogió a mujeres del centro de la ciudad que trabajaban como prostitutas y a gente que, según la moral de la época, vivía una vida disoluta.

  La ciudad de mexico
La Ciudad de México , 1864, México D.F,, Imprenta Litográfica Decaen. Casimiro Castro, dibujo y litografía.

   
Durante el Segundo Imperio Mexicano, con el ejército francés instalado en tierras mexicanas, el mariscal francés Aquiles Bazaine en 1865 promulgó el establecimiento de un reglamento para el control de la prostitución en México[2]. El emperador Maximiliano de Habsburgo aprobó el decreto de Bazaine, pues esta medida protegía a los soldados franceses que radicaban en México del contagio de enfermedades venéreas
 —la otra posible acción, que las tropas dejaran de frecuentar los burdeles, nunca fue considerada.


Das Heutige Mexiko
Das heutige Mexiko: Land und Volk unter Spaniens Herschcraft, Leipzig, 1868, Otto Spamer

La prostitución como mal necesario en el siglo XIX

En el siglo XIX, las prostitutas eran vistas como “un mal necesario, por ser las hijas de la alegría, la salvaguardia de las mujeres honradas” o bien, como “seres que se entregan a las caricias lujuriosas, a besos lascivos, a gustar los placeres del cuerpo, [quienes] organizan orgías donde la moral y la higiene huyen avergonzadas”[3]. La historiadora Guadalupe Ríos de la Torre nos habla de un vocabulario decimonónico vasto —sibien no cortés para hablar de las trabajadoras sexuales, en el argot se hallaban “innumerables epítetos como ramera, buscona, prostibularia, coscolina, bagaza, perdida, piruja, changa, huila, zorra, cusca, puta, leperuza, rabiza, mesalina[4].  

     El sociólogo Francesco Alberoni, ilustra en tres líneas la noción de la prostitución como un “mal necesario”, al afirmar que los clientes “a cambio del pago, satisfacen su deseo erótico, sacian su soledad y tal vez evaden temporalmente a su pareja sin poner en peligro el modelo conyugal o el de la institución”.[5] La creencia que subyace, pareciera ser, es la de que el modelo conyugal en el siglo XIX era frágil y a su vez asfixiante, y por lo tanto requería de válvulas de escape que saciaran, evadieran y satisficieran al hombre en miras de la pervivencia de esta institución; se vale preguntar si en pleno siglo XXI esta concepción ha cambiado.

 

Escalera del hospital morelosEscalera del Hospital Morelos, México D.F, Fototeca Nacional del INAH, Fondo Casasola.


Últimos años de la Casa de las mujeres arrepentidas

La administración del Hospital cambió a manos de la Comisión de Hospitales cuando la orden de las Hermanas de la Caridad fue expulsada a raíz del decreto de Benito Juárez, pues en 1874 se suspendieron las comunidades religiosas. En el artículo II de esta ley se estipula que “los conventos ahora destinados a la clausura de las señoras religiosas, habrán de obtenerse en una parte considerable los recursos que necesita el tesoro de la Federación y podrán establecerse varios hospitales de sangre”[6].

La vocación del recinto no cambió, y continuó dando asilo y atención médica. No fue sino hasta 1914, en medio de la naciente Revolución mexicana, cuando las “mujeres públicas” -como se les llamó durante el siglo XIX- fueron desalojadas por decisión de la Cámara de Diputados en función de recibir a niños desamparados. Este proyecto no perduró, ya que en 1916 el lugar se ocupó para albergar a las oficinas del Diario Oficial de la Federación, y transcurrido sólo un año, el templo se utilizó como depósito de la Administración General de Correos. 

   En la literatura el Hospital Morelos —nombre del ex Hospital de San Juan de Dios por motivo de la estatua de José María Morelos y Pavón instalada en 1865 en la Plaza de la Santa Veracruz, frente al museo— quedaría retratado por siempre: “¡Hipo, Hipo! ¡Esto no parece hospital...! Es tan bonito que hasta creo que voy a sanar”[7], pues en las páginas de la novela Santa de Federico Gamboa (1903), este es el lugar donde fallece Santa, el personaje principal.


Franz MayerMujeres en el Hospital Morelos, México D.F, Fototeca Nacional del INAH, Fondo Casasola.

 
Un recinto de vida tan longeva como lo es el Museo Franz Mayer posee una gran riqueza no sólo por su colección por la cual es conocido en la actualidad, sino también por las innumerables vicisitudes que conforman su identidad. Por lo tanto, ahondar en el pasado de este museo no es una búsqueda de una “preciosa superfluidad del conocimiento” sino por el contrario, el hambre de un “alimento vigorizante”[8]. Pues como lo dijo el mismo Nietzsche, sólo cuando la historia sirva a la vida, es cuando nosotros serviremos a la historia.



Franz Mayer

*** 

Referencias:


[1]
Nombre del edificio hasta 1875, cuando es bautizado como Hospital Morelos, en referencia a la estatua de Morelos situada en la plaza de frente al edificio proveniente de la Plaza Guardiola.

 [2] Éste se basó en el sistema francés cuyo creador fue el médico Alexandre Paret Duchalet.

[3]La Jornada, Ríos de la Torre, Guadalupe, “Burdeles modernos y mujeres públicas. El trabajo sexual en México”, visto en: http://www.jornada.unam.mx/2008/09/04/ls-jovenes.html 17/04/15.

[4]Ídem.

[5] Ídem.

[6] Memoria Política de México,  “1863 Se extinguen en toda la República de las comunidades religiosas” visto en: http://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/4IntFrancesa/1863ECR.html  17/04/2015.

[7] Gamboa, Federico, Santa , Colección Biblioteca universitaria de bolsillo, FCE,  México, 2006.

[8] Nietzsche, Friedrich, Sobre la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida (II Intempestiva),  Ed., y trad., German Cano, Biblioteca nueva. 

TAGS: Arte
REFERENCIAS:
Museo Franz Mayer

Museo Franz Mayer


  COMENTARIOS