Historia

El origen de las tarjetas de amor de San Valentín

Historia El origen de las tarjetas de amor de San Valentín


Lo que muchos detestan por representar un despilfarro de dinero y una falsa –y aparentemente necesaria– muestra de amor inició hace más de 16 siglos, exactamente en el año 496 d.C., cuando el Papa Gelasio estableció el 14 de febrero como el día en que se honraría a San Valentín. 

Valentín arriesgó su vida por contradecir la voluntad del emperador Claudio II, en el siglo III. Se reveló para que los jóvenes romanos no dejasen de casarse solo para poder ser mejores soldados.

tarjetas de amor

 Por sus actos fue condenado a la horca, pero antes de morir escribió una carta a Julia –llamémosle “su amada”– y ésa fue la primera carta de San Valentín. Sí, así nació la tradición por la cual, sólo en el Distrito Federal, según un análisis realizado hace dos años, se gasta más de 1 millón de pesos en todo tipo de regalos y detalles.

Sin embargo, en el famosísimo Día de San Valentín pocos piensan en el sacrificio del patrón de los enamorados. Ni siquiera el hecho de que las aves –de las cuales el 90% de las especies son monógamas, cifra que parece casi inalcanzable en los seres humanos– elijan pareja en esta época del año pasa por nuestras cabezas.

Pero en un inicio no todo era así. De hecho, en el siglo XVIII ya existían las clásicas tarjetas de San Valentín. Y no fue hasta 1840, cuando una mujer norteamericana, oriunda de Massachusetts decidió revolucionar este mercado. Su nombre: Esther A. Howland. La primera persona en América que hizo tarjetas de San Valentín.


Gracias a su familia vivió entre papeles y libros; su padre era dueño de una gran librería y de una cadena de papelerías, lo cual fue de gran ayuda para conseguir papeles importados, listones y demás enseres para crear delicadas tarjetas que lograron ser tendencia por más de treinta años. 

Todo comenzó cuando recibió una tarjeta por parte de un socio de su padre, la cual era de origen inglés. Así las tarjetas que eran más frecuentes en países como Alemania e Inglaterra, llegaron a Estados Unidos y fueron modificadas por Esther, quien decidió mejorar la técnica de manera artesanal e incluirlas en el mercado americano.

Envió una docena de ellas con su hermano, quien comerciaba los productos del negocio de su padre por varios puntos de Estados Unidos. Cuando regresó con las ganancias, las expectativas fueron superadas y entonces Esther Howland decidió producir más. Así nació su negocio, al cual llamó: "New England Valentine Company".

Howland, creó todo un sistema de producción; al inicio con sus amigas y después con un gran número de mujeres. Hizo propia una tradición extranjera, tanto que hoy el Día de San Valentín es una de las festividades que más mueve a los estadounidenses. También diseñó un catálogo para que los clientes pudiesen elegir entre más de 130 frases distintas.

https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/quepasoconsanvalentin2.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/quepasoconsanvalentin4.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/quepasoconsanvalentin5.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/quepasoconsanvalentin6.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/quepasoconsanvalentin1.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/quepasoconsanvalentin3.jpg


Sin darse cuenta, formó parte del primer movimiento feminista de Norteamérica. Ya que después de lograr la abolición de la esclavitud –a mediados del siglo XIX– las mujeres norteamericanas continuaron luchando por una sociedad en la cual la equidad de género fuese una realidad.

La primera ola de feminismo nació por el pensamiento ilustrado; el abolir la jerarquía en cuanto diferencia de género. De hecho, en 1848 se reunieron más de 300 mujeres para llevar a cabo la primera convención en favor de los derechos de la mujer en Nueva York; la Convención de Seneca Falls.

Esto puede parecer sumamente lejano a la vida de Esther Howland, sin embargo, su aportación es verdaderamente importante. Puede que no haya participado en foros con motivo de la equidad de género, pero sí logró que las mujeres formaran parte del sector laboral de manera independiente. Le dio la oportunidad a un gran número de mujeres para trabajar con ella, con comodidades y privilegios que parecían inalcanzables para el género.

Howland murió en 1904 después de vivir en una eterna historia de amor. Antes de que la idea del Día de San Valentín se transformara hasta pintar –casi instantáneamente– nuestra cabeza de color rojo, llenándola de regalos, chocolates, globos, flores, cenas, canciones y demás.

***

Te puede interesar:

10 películas para ver en San Valentín

San Valentín: ejecutado por amor


Referencias: