El origen de la figura más seductora del terror

Viernes, 14 de julio de 2017 5:00

|Aglaia Berlutti



El vampiro siempre ha representado una mirada hacia el miedo a la muerte inherente en los seres humanos. La huella  sobre su mítica figura puede rastrearse a través de Oriente Medio y las regiones meridionales de Asia. En la tablilla de la diosa babilónica Ishtar, “Descenso al país inmutable”, se describe a un tipo de criatura “capaz de tomar la vida de otros para perpetuar la suya”. En Grecia, hombres y mujeres capaces de beber sangre para conservar la juventud fueron los protagonistas de todo tipo de leyendas rurales; se hablaba de espíritus errantes, que consumían la sangre de los vivos para lograr regresar a la carne.

La carga simbólica del vampiro llegó casi intacta al paisaje infernal de la Europa asolada por la peste. El creciente número de muertos obligaba a los sepultureros a reabrir las fosas con cierta frecuencia para arrojar nuevos cadáveres. Las tumbas y osarios públicos se creaban en plena emergencia, con frecuencia tan cerca de poblados que la muerte se convertía en una experiencia cotidiana y con fronteras poco claras. A pesar de las amenazas y admoniciones de la Iglesia, y sobre todo de las advertencias médicas, era frecuente que parientes y amigos de los recién fallecidos acompañaran las tumbas para evitar que “sus cadáveres regresaran poseídos por el demonio”. De las largas noches de duelo junto a las fosas comunes de la época proceden las narraciones sobre cadáveres que “volvían a la vida” y criaturas malditas que surgían de entre la muerte para invadir el mundo de los vivos.


brad pitt vampiro


Por supuesto, se trata de una anatomía de la muerte mal comprendida. Abrir y cerrar las fosas provocaba que los cadáveres sufrieran procesos de putrefacción a diferente ritmo y con variables ambientales completamente distintas. Las evidentes diferencias  que podían variar desde el rigor mortis hasta el aspecto del cuerpo dieron lugar a todo tipo de rumores sobre la supervivencia de algunos cadáveres. Esa percepción distorsionada sobre el proceso de descomposición fue la que dio origen a una idea del vampiro tan realista que supuso rituales colectivos para combatir su existencia. Desde los baños de brea que consistían en arrojar capas de la sustancia ardiente sobre cuerpos y osamentas hasta la estaca clavada en el pecho, la transición desde las prácticas pseudocientíficas hasta una percepción religiosa sobre el vampiro abarcó buena parte del Medioevo tardío. Para finales del siglo XVI, toda clase de relatos corrían de boca en boca a través de Europa.

¿Qué hizo que una leyenda oral europea se transformara en una icónica figura de la Literatura y la Cinematografía tal y como la conocemos en la actualidad? Resulta complicado analizar el trayecto histórico y cultural del vampiro como alegoría del mal, de la violencia y de la lujuria; sus orígenes se pierden entre cientos de ramificaciones distintas de mitos parecidos. Con el correr de las décadas, el bebedor de sangre encarnó no sólo lo maligno sino algo más cercano a la tentación. La lóbrega figura del inmortal parece otorgar forma y significado al profundo terror por la vejez, el deterioro físico y la muerte. Un monstruo capaz de sintetizar los temores de una época descreída.


pelicula-vampiros


El relato “La familia del Vurdulak” de Aleksei Tolstoi primo de León es quizás el origen inmediato de la mayoría de las narraciones posteriores sobre vampiros. Con su aire enigmático, violento y casi seductor, la narración dotó al vampiro de personalidad, además dio cierto peso en la imaginería popular. Luego vendría “El Vampiro” del escritor inglés John William Polidori, que añadiría una rara humanidad al comportamiento de una criatura de indescriptible apetito y maldad. También lo haría “Carmilla” de James Sheridan Le Fanu, que sumaba un erotismo evidente y letal que más adelante sería un elemento imprescindible en cualquier otra historia de este género. El trío de obras no sólo mostró un nuevo rostro del vampiro, sino que además le otorgó una rara profundidad simbólica.

El 26 de mayo de 1897 se publicó “Drácula”, del escritor irlandés Bram Stoker, la novela definitiva de vampiros. De pronto, la misteriosa criatura de fábulas y leyendas rurales tomó la arrogante forma de un noble misterioso que llegó al Londres contemporáneo para asolar la virtud de las jóvenes desvalidas. De la misma manera que Le Fanu, Stoker supo jugar con la visión de la sangre como metáfora del deseo sexual y creó un relato estremecedor en el que subyace cierta mirada crítica a la férrea moral de la época. En medio del relato de horror, el escritor creó un nuevo tipo de mal. Uno tan comprensible e incómodo para los lectores de su época que convirtió el libro en todo un escándalo literario.


kate beckinsdale underworld


La figura del vampiro ha sido tallada y reconstruida por la Historia. El vampiro medieval que surgió en las fosas comunes —pero sobre todo en la imaginación del hombre aterrorizado— es muy distinto a la concepción actual sobre el mal en estado puro que se enfrenta a la muerte. Las primeras descripciones sobre vampiros muestran a campesinos atacados e infectados por un tipo de padecimiento incomprensible, que morían en cuestión de días y que regresaban de la muerte para infectar del mismo mal misterioso a su familia. No se trata de una figura sofisticada ni mucho menos exquisita, las primitivas descripciones de vampiros insistían en la fealdad de la criatura, en su violencia y, sobre todo, en su dimensión animal. Tampoco bebían sangre exclusivamente, en la tradición eslava los vampiros devoran cosechas y las vísceras de animales de granja, para luego vagar por la noche como espectros terroríficos que encarnaban un tipo de horror más relacionado con la superstición que con ideas filosóficas sobre la vida y la muerte.

Cualquiera que sea el verdadero origen del vampiro, una cosa es bastante clara: su figura elegante, creada a partir de la idealización de la muerte y la búsqueda de respuestas a la incertidumbre, continúa siendo invencible, poderosa e inmutable, trastocada por la visión que tiene el hombre de su propia fragilidad y la incapacidad para otorgar sentido al temor.


origen del vampiro


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El vampiro es una figura que oscila entre lo real y la ficción. Si quieres conocer la explicación científica detrás de este monstruo, te recomendamos leer este artículo. En cambio si lo tuyo es la ficción, aquí te compartimos una lista de las mejores películas de vampiros que no te debes perder.


REFERENCIAS:
Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti


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