El símbolo de orgullo gay que nació en los campos de concentración nazis
Historia

El símbolo de orgullo gay que nació en los campos de concentración nazis

Avatar of Alejandro I. López

Por: Alejandro I. López

12 de diciembre, 2018

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12 de diciembre, 2018



Después de la Primera Guerra Mundial, el avance en la lucha de las personas homosexuales por su reconocimiento en Alemania alcanzó resultados sin comparación con el resto del mundo occidental. A pesar de que la legislación vigente castigaba la "fornicación y los actos contra natura", el Comité Científico Humanitario (la primera organización civil que trabajó en favor de la diversidad de preferencias sexuales) empujó con fuerza sobre la rigidez y el conservadurismo del código penal alemán y si bien no consiguió la derogación del artículo 175, logró una libertad de facto sin precedentes en las calles de Berlín.

Los bares y tabernas de las principales ciudades alemanas contaban con presencia homosexual y algunos barrios eran conocidos por su especial apertura a los miembros de la comunidad. El Instituto para la Ciencia Sexual creado por el mismo Comité, jugó un papel preponderante en la investigación de los temas relacionados con el pleno ejercicio de la sexualidad y durante su operación, reunió estudios e investigaciones científicas que servían de contrapeso al tabú de la sociedad y el rigor de las leyes contra la diversidad sexual.


símbolo de orgullo gay

Sin embargo, este clima de progreso se desvaneció cuando el Partido Nacionalsocialista ascendió al poder. A través de las teorías pseudocientíficas del Tercer Reich y el determinismo biológico en que se basó la ideología nazi para crear una supuesta "superioridad aria", la discriminación racial impulsó la persecución de enemigos y disidentes del régimen y en el caso de los gays, el estigma se centró en reconocer tal preferencia sexual como una "enfermedad degenerada", que debía combatirse bajo los más rigurosos métodos.

En 1936, el alto mando de la estructura nazi impulsó la creación de un organismo encargado de perseguir y criminalizar a todos quienes se encontraban fuera del "acto natural": la Oficina Central del Reich para la lucha contra la homosexualidad y el aborto inició una política de persecución, detención y tortura hacia los gays. Las "listas rosas" especificaban a los individuos que debían ser arrestados y enviados a campos de concentración, mientras que una minoría era asignada a terribles experimentos con el objetivo de "curar la enfermedad de raíz".

triangulo rosa campos de concentracion

Nada más entrar a un campo de concentración, la maquinaria nazi se ponía en marcha al cruzar las rejas que custodiaban uno de estos sitios de muerte y exterminio. El primer filtro era la pérdida de identidad: atrás quedaban todas las particularidades que hacían a cada persona única. El nombre, la historia propia y familiar, el origen, las creencias religiosas, la cultura y la preferencia sexual de cada individuo desaparecían ante la tecnología de tortura y olvido puesta en práctica durante el régimen nacionalsocialista. 

El uniforme –tal y como ocurre en los centros penitenciarios modernos– no sólo era una señal que diferenciaba a los prisioneros de los militares y demás encargados del funcionamiento de un campo de concentración, también contribuía a fortalecer la disociación definitiva entre el conjunto de características que crean la identidad y la condición que, según el Tercer Reich, los hacía prisioneros.

triangulo rosa uniforme

No importa si se trataba de un niño judío, una mujer comunista, un adulto mayor gitano o un joven homosexual: todo se reducía a la cualidad de prisioneros, expresada en las "razones" que los nazis encontraban para identificarlos como tal. Con los primeros campos de concentración, se creó un sistema oficial de marcado que funcionó hasta la caída del Tercer Reich.

El marcado diferenciaba las "razones" entre colores y triángulos invertidos, que denotaban la condición que los convirtió en prisioneros. Para los judíos, correspondía un triángulo amarillo, mientras los prisioneros políticos eran señalados con uno rojo. Los enfermos mentales llevaban uno negro, mientras los homosexuales eran marcados con la figura en rosa. Esta marca era bordada sobre el uniforme a rayas y acompañada por un número que identificaba a los detenidos. 

triangulo rosa prisioneros nazis

La tecnología del poder atravesaba los cuerpos y al mismo tiempo que coercionaba, mantenía su lógica de disciplina a través de un sistema de castas alimentado desde la autoridad vigilante, del que los mismos prisioneros eran partícipes: dentro de los mismos prisioneros, algunos gozaban de más privilegios que otros, por considerarse su delito menor. De esta forma, un testigo de Jehová poseía más derechos y un trato distinto a un criminal común, mientras un preso político valía más que un migrante.

En el último eslabón de la cadena, los judíos y homosexuales sufrían el maltrato no sólo de los militares, también de los demás prisioneros que ostentaban más "derechos" que ellos. Eran el blanco favorito de tortura, humillación y abuso sexual entre el grueso de quienes conformaban la estructura viva de un campo de concentración.

triangulo rosa gays

Una vez que la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin, las atrocidades del Tercer Reich salieron a la luz poco a poco ante la pasividad internacional. Los derechos de los judíos se reestablecieron, los disidentes, migrantes y otros prisioneros trataron de rehacer su vida entre el desastre que dejó el fascismo en su paso por Europa, pero las condiciones apenas mejoraron para la comunidad gay: la discriminación, criminalización y las etiquetas conservadoras que concebían a la diversidad sexual como una enfermedad mental se mantuvieron presentes en Alemania, donde la homosexualidad fue criminalizada hasta junio de 1994, fecha en que se eliminó el artículo 175 del código penal bávaro.

Así nació el triángulo rosa, uno de los símbolos más visibles y reconocidos del orgullo gay alrededor del mundo. En cada marcha, manifestación, barrio y trinchera que defiende el derecho a la diversidad sexual, la figura rosa vuelve a salir a las calles, a protagonizar desfiles y a alzar la voz contra todos aquellos que se oponen y aterran de descubrir que el amor, la sexualidad y el erotismo tienen formas tan distintas como los colores del arcoiris, el otro símbolo que identifica la lucha por la libertad y la causa que hasta hoy es necesaria y urgente en la sociedad.


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Referencia:

"Persecution of Homosexuals In The Third Reich", United States Holocaust Memorial Museum.



Referencias: