Historia

La triste historia de las mujeres que se matan para liberarse de los hombres

Historia La triste historia de las mujeres que se matan para liberarse de los hombres


Hermanas mías, anudaos los velos como cinturones,
tomad los fusiles y partid al campo de batalla.
Anónimo


En Afganistán, la vida para las mujeres no es vida: e
s un tormento que las acompaña desde que nacen. El régimen talibán, bajo una interpretación ultraconservadora del Islam, provoca que las más pequeñas sientan vergüenza por su condición de mujer sin saber porqué, sin siquiera haber aprendido a leer o escribir, pues lo tienen prohibido. Sólo entienden que son mujeres, y como tal, no tienen derechos ni dignidad, ni siquiera alcanzan la categoría de bestias o de objetos. Las bestias tienen control sobre su cuerpo y los objetos son útiles para quien los necesita. Ellas no.

Muchas mujeres deciden quitarse la vida y morir ahogadas en el río, lejos de la esclavitud que supone contraer matrimonio con uno o con distintos hombres. Lejos de los rifles y armas de fuego que utilizan los hombres y con los cuales sería más fácil y menos doloroso quitarse la vida. El suicidio como forma de rebelión supone la reconquista de las afganas de su cuerpo, de su voluntad; significa sacudirse el yugo opresor y machista de un presente que se niega a cada instante y un futuro que no existe. Al final, sus cantares se van con el viento, y sus lágrimas, mezcladas con las aguas del río, desaparecen bajo el más ensordecedor grito de rebeldía a la vida: la muerte.

nina de pashtun

Durante un corto tiempo, la situación fue distinta para las jóvenes afganas, lo que les permitió soñar: a partir de la Revolución de abril que triunfó en 1978 y trajo consigo la llegada al poder de Nur Mohammed Taraki, un militante con ideas marxistas cuyo gobierno organizó la producción y legalizó sindicatos, inició con una campaña de alfabetización que incluyó a las mujeres y logró cambios a pasos agigantados en una nación en la que la gran mayoría de la población era analfabeta. 

Durante el régimen de Taraki, la libertad de las mujeres experimentó un crecimiento por medio de las reformas llevadas a cabo que separaban al Estado del Islam; sin embargo, este avance encontró una férrea resistencia por parte de las costumbres y los grupos más tradicionalistas. La incipiente oposición conservadora promovía una interpretación radical del Islam que (apoyada por Estados Unidos y Arabia Saudita, quienes ponían los recursos y las armas) hizo estallar un conflicto armado respondido por la Unión Soviética, que envió tanques y soldados a combatir en los frentes orientales con la intención de defender al gobierno revolucionario de Mohammed Taraki.

pasthun ninas
La situación se tornó insostenible y en medio de una lluvia de balas, una multitudinaria manifestación de mujeres convocada de voz en voz y organizada por RAWA (Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán), se oponía a la entrada tanto de tropas estadounidenses y aliadas, como soviéticas en su territorio. La marcha se dirigía al centro de la ciudad cuando el ejército soviético bloqueó las principales entradas. Entonces, una joven estudiante de nombre Nahid, se paró frente a un soldado y le gritó indignada. Éste apuntó su fusil y sin siquiera entender lo que había dicho, terminó con su vida.

chica pasthun soldado

El inicio de la guerra supuso el éxodo del pueblo afgano y Nahid se convirtió en un símbolo de rebeldía para toda la nación. El conflicto armado se prolongó hasta 1996, cuando los talibanes se hicieron de nuevo con el poder, un triunfo para el plan estadounidense. Inmediatamente, los medios occidentales inundaron la red y los espacios con información, fotografías, crónicas y noticias miopes que festejaban la liberación de Afganistán y con ella, la de sus mujeres, jóvenes que se mostraban con el rostro descubierto, desprendiéndose de la burka.

Lo que ocurrió realmente fue la sustitución de la dominación de la mujer por medio de la religión, a la dominación a través de un régimen militar y colonial que más tarde controlaría completamente la región, so pretexto del 11-S.

mujeres de afganistan ninas

Así, las mujeres volvieron a un periodo de oscuridad que se alarga hasta el presente, en el que la guerra fue el prólogo que las introduciría a un infierno de muerte y explotación, de sumisión y violencia, donde el papel femenino se relegaba a lo que el hombre, su dueño, dispusiera para ellas. Niñas, adolescentes y adultas jóvenes vieron coartadas las pocas libertades con las que nacieron, que terminaron tan fugazmente como habían llegado. El régimen talibán no tardó en denigrar de nuevo a la mujer y ubicarla en un papel secundario y completamente dependiente por medio de la sharia, ley del Islam que se interpretó de la forma más conservadora posible.

mujeres de afganistan golpeadas

pashtun cubiertas

 
Las mujeres encuentran su único medio de expresión en los landays, una composición poética, corta y anónima tradicional del pueblo pastún. Los landays suelen abordar temáticas sexuales, de liberación y autonomía. A través de ellos, las mujeres externan su sentir y los difunden por medio de la expresión oral. 

Un landay es una forma de rebeldía, un grito ensordecedor a un sistema machista que la relega y la explota, a unas sagradas escrituras que golpean tan fuerte en la dignidad como los cañones lo hicieron en sus hogares, a un régimen que las castra de su potencia creadora, de su voluntad transformadora y de ese deseo sexual que todo ser lleva consigo.

La otra forma, es el suicidio


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Fuente:
Diagonal Periódico






Referencias: