El tabú hacia la mujer: Feminicidios (parte 1)
Historia

El tabú hacia la mujer: Feminicidios (parte 1)

Avatar of I Solis

Por: I Solis

16 de septiembre, 2014

Historia El tabú hacia la mujer: Feminicidios (parte 1)
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16 de septiembre, 2014

Al consultar en un diccionario la palabra “violencia” se encuentra definida como acción y efecto de violentar o violentarse. O sea, se consideran violentos aquellos actos donde se denota una naturaleza agresiva y una densa brusquedad(1). Por ello, se piensa la violencia es parte de la desigualdad social, de la exclusión, de la marginación y encuentra sus bases en las sociedades injustamente estructuradas(2).

Esta conducta juzgada por una sociedad patriarcal, tiene demasiadas vertientes. Como consecuencia de la violencia se ve el maltrato físico y/o verbal tanto para hombres y mujeres, sin importar edad ni raza; por otro lado, los homicidios y asesinatos que, igualmente, no hacen distinción de sexo y raza pues hay muertes causadas tanto por ambos. Sin embargo, estos dos contienen sus clasificaciones. Por ejemplo, el asesinato a niños se denomina infanticidios; el asesinato en masas se considera genocidio; o el asesinato de mujeres es llamado “feminicidios”.

Desde tiempo atrás, la sociedad tiene sus fundamentos en el patriarcado, por ello, no es raro que el asesinato de mujeres se convierta en una situación habitual. En un contexto histórico, en el siglo XX se dio un cambio, una nueva forma de conocer el crimen contra las mujeres: ahora se incluía la tortura, mutilación, violación y el asesinato contra mujeres y niñas(3).

¿Qué son los feminicidios o femicidios? Este término deriva de la traducción de un concepto inglés, “femicide”, se refiere al homicidio de mujeres por cuestiones directamente involucradas al género(4). También el feminicidio puede ser visto como el genocidio de las mujeres considerando que el genocidio es el exterminio o erradicación de alguna raza, etnia o algún otro tipo de grupo social(5).
Manifestacion en contra de los feminicidios

A lo largo de los años se han barajado un sinfín de estadísticas de cuántas víctimas, mucho se ha dicho que las cifras son exorbitantes. En total, se han perpetrado 144 casos de feminicidio sexual sistemático (término aplicado en el libro “Trama de una injusticia: feminicidio sexual sistemático en Ciudad Juárez” de Monárrez Fragoso) desde 1993 hasta el 2004(6).

Las víctimas de este fenómeno social, feminicidio sexual sistemático, tienen ciertas características de manera general. Primero, ser mujeres, ya que como su nombre lo indica, se trata de un problema de género bajo un paradigma patriarcal. Segundo, la edad de estas mujeres reside en un rango de 16 a 24 años de edad. Tercero, gran parte de ellas son  migrantes. Cuarto, la mayoría eran obreras de la obra donde el pago era poco, pero hay casos donde eran estudiantes(7). En general, en Cd. Juárez los “códigos” con los que identifican a las víctimas son: mujeres predominantemente jóvenes, algunas estudiantes y el resto obreras y todas económicamente marginales. 

Gran parte de las víctimas eran originarias de otro estado de la República. De los 144 cuerpos identificados, hay que considerar que 53 cuerpos no fueron identificados, eran provenientes de un ambiente rural o no urbanizado.

DATOS

PORCENTAJE

Víctimas de otros países

2.1%

Víctimas de otros Estados

22.2%

Víctimas de Chihuahua

6.9%

Víctimas de Cd. Juárez

19.4%

Víctimas sin identificar su origen y nombre

49%

Víctimas sin saber sólo su origen

10.4%

*Tabla propia en base a datos mostrados en el libro “Trama de una injusticia: feminicidio sexual sistemático en Ciudad Juárez” de Monárrez Fragos8[1]

En el transcurso de este fenómeno social se ha percibido que existe una recurrencia en el margen de edad. Según la base de datos creada por Julia Estela Monárrez Fragoso dice que el 3.5% representan mujeres de 0 a 9 años; el 47.2% son de 10 a 19 años; el 27.8% figuran las edades de 20 a 29 años de edad; un 11.1% constituyen a mujeres de 30 a 39 años; un 2.8% representa a las mujeres víctimas de 40 a 49 años de edad; el 1.4% son mujeres de un rango de edad que va de los 50 a los 59 años de edad; un escaso 0.7% son mujeres de 60 a 69 años; y el 5.6% restante son mujeres de una edad no especificada(9). Estas cifras recalcan que las principales víctimas son las mujeres de 10 a 19 años de edad para a su vez confirmar las características existentes: mujeres que por su escaso nivel económico dejan la escuela para conseguir trabajo y así tener un sustento semisólido para sustentar su hogar. Por lo tanto, representan un sector marginado de la sociedad haciéndolas más vulnerables.

A parte de la edad, estas mujeres ejercían una ocupación: la mayor parte de ellas, un  31.9%, eran mujeres alcohólicas, drogadictas, indigentes o indígenas; el 20.8% son mujeres que trabajaban como obreras de maquiladoras, algunas estudiaban y trabajan al mismo tiempo mientras otras únicamente trabajan; un 13.2% son féminas que se dedicaban a estudiar o eran estudiantes en busca de empleo; un 10.4% eran amas de casa, trabajadoras domésticas y empleadas con un trabajo no especificado; el 10.4% son mujeres que eran bailarinas, empleadas de bares y trabajadoras sexuales; un 5.6% son mujeres desempleadas o menores edad; y un 4.2% son un sector de mujeres que eran pequeñas empresarias, profesionistas o universitarias(10).

Evidentemente estas frías e inamovibles cifras no logran transmitir la cantidad de casos impunes y del sufrimiento que los más allegados a estas muertes pueden padecer.

Las víctimas residían en zonas del norponiente, surponiente, centro y suroriente de la ciudad. Ninguna de ellas eran residentes de la zona noriente de la ciudad. Esto quiere decir que el noriente, una zona de mayor desarrollo urbano y de un flujo continuo de ingresos económicos, no paría víctimas(11). Por otra parte, las zonas del norponiente, surponiente, centro y suroriente de la ciudad son sectores donde el desarrollo urbano es escaso y el flujo económico es aún más escaso, es decir, son sectores rurales o en vías de desarrollo. [1]

Mucho se ha comentado si se trataba sobre un asesino serial o no el responsable de estos asesinatos sistemático, ya que las víctimas manifestaban el mismo modus operandi: mutiladas, violadas, torturadas, violentadas y asesinadas. El criminólogo Óscar Máynez Grijalva baraja la opción existencial de un asesino serial(12).
Cruces_Lomas_del_Poleo

Los asesinos, a pesar de que Óscar Máynez Grijalva no descarta la opción de un asesino serial, no se descarta la opción de sean varios y no uno solo.  Existen dos categorías en las que se pueden clasificar a los feminicidas: “Feminicidas desorganizados” y “Feminicidas organizados”.

Los primeros, “Feminicidas desorganizados”, son aquellos que matan únicamente una vez, en cierta época determinada y existe la posibilidad de que sean parientes o personas cercanas a la víctima(13).

Los segundos, “Feminicidas organizados”, son aquellos asesinos que actúan en una red organizada de feminicidas sexuales donde emplean un método, y es empleado de manera consciente y sistemática, a través de un largo tiempo y por ello sin un indeterminado periodo(14)

“Modus operandi” es una palabra en latín que significa manera especial de actuar para conseguir un fin(15). Específicamente los feminicidas organizados, y también los feminicidas desorganizados, tenían el mismo modus operandi en que llevaban a cabo el asesinato de mujeres. [1] 

Las acciones que el/los agresor(es) se manifiestan en el cuerpo de sus víctimas son variadas: golpes, estrangulamiento, heridas producidas por un arma o cualquier

objeto que pueda ser utilizado como tal o que puedan utilizar con la función de un pene para ultrajarlas, mutilaciones, torturas, violación e incineración. También otros agravios son perpetrados pero no son dados a conocer en las autopsias pues son maltratos psicológicos y verbales: los insultos, la intimidación, el acoso sexual y el abuso infantil, entre otras manifestaciones(16). Actos que enaltecen la supremacía masculina donde el hombre se plantea manifestar su poder sobrepasando a las mujeres.

Estos asesinos tienen un sello distintivo el cual expresan en los cadáveres: cuerpos desnudos o semidesnudos, la ropa que los cadáveres traen puesta no corresponde a la ropa que portaban el día que desaparecieron; tampoco coincide el tiempo que permanecen abandonas en baldíos con el tiempo que estuvieron sujetas a tortura antes de ser asesinadas(17). Es decir, se maneja la posibilidad de un presunto tema de tratante de blancas.

Después de que son mutiladas, torturadas, violentadas sexualmente y asesinadas, el siguiente paso es abandonar sus cuerpos inertes en zonas desérticas. El cadáver, como ya se mencionó, es depositado en lugares desérticos, pero también en baldíos, en las vías del tren, en los tubos del drenaje y en los basureros. El cuerpo se exhibe desnudo o semidesnudo, según sea cada caso, con manos atadas y estranguladas con alguna correa o cinta. Algunos casos con penetración, es decir, presunta violación(18).

 Los escenarios más sonados de Ciudad Juárez, donde los cuerpos son abandonados, son: Lote Bravo, Lomas del Poleo, Granjas Santa Elena, el cerro Bola, las vías del ferrocarril, el cerro del Cristo Negro, el lote algodonero. Tan sólo  por citar algunos de estos lugares donde han arrojado y encontrado a estas mujeres asesinadas(19). [1]


Referencias

1 LAROUSSE. México: Larousse, 2005
 2 MONÁRREZ FRAGOSO, Julia Estela. Trama de una injusticia: feminicidio sexual sistemático en Ciudad Juárez. 1era edición. México, Porrúa, 2009. P. 79
  ibid. p. 47
 DEFINICIÖN ABC. México: Definición ABC, 2007
5UNAM.Feminicidio, una historia de asesinos seriales.
 http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/2010/11/25/754628/feminicidio-historia-asesinos-seriales.html. Fecha de consulta: 9 de septiembre de 2014 
6 MONÁRREZ FRAGOSO, Julia Estela. Trama de una injusticia: feminicidio sexual sistemático en Ciudad Juárez. 1era edición. México, Porrúa, 2009. P.97
 7ibid. p. 90
8ibid. p. 102-103 
9MONÁRREZ FRAGOSO, op. cit. p. 105.
 10ibid. p. 107
11 ibid. p. 119
12MONÁRREZ FRAGOSO, op. cit. p. 98.
13 ibid. p. 97
14 idem.
15 WORD REFERENCE. USA: Word Reference, 2005
16 MONÁRREZ FRAGOSO, op. cit. p. 37.
17 ibid. p. 49
18 ibid. p. 96
19 ibid. p. 51

Referencias: