Ernesto Che Guevara, hasta la victoria ¿siempre?

Ernesto Che Guevara, hasta la victoria ¿siempre?

Por: Luz Espinosa -

“Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante; vuelvo al camino con la adarga al brazo... Muchos me dirán aventurero, y lo soy; sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades”.

Ernesto Che Guevara

Con estas palabras Ernesto Guevara de la Serna se despide de sus padres para convertirse en el Che, el símbolo de la libertad y la lucha contra la opresión. Revolucionario y líder político latinoamericano, el Che es hoy una leyenda para los jóvenes revolucionarios de todo el mundo, un ejemplo de fidelidad y total devoción a la unión de los pueblos subyugados.

Ernesto Guevara de la Serna nació en la ciudad argentina de Rosario el 14 de junio de 1928, en el seno de una familia aristocrática, pero con ideas socialistas. Desde chico sufrió ataques de asma y por esta razón, en 1932, junto a su familia se mudó a las sierras de Córdoba. Su educación primaria la hizo en su hogar, de las manos de su madre, quien compartió con él  obras de Marx, Engels y Lenin, lecturas con las que se familiarizó en su juventud.

Ernesto Che Guevara

En 1947, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, interesado en el estudio de la lepra. Durante su estadía en la universidad, surgió su primera jornada por Latinoamérica, en la que recorrió, junto a Alberto Granados, Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Al regresar, en 1953, recibe su título de médico y ese mismo año inicia su segunda jornada, esta vez visita Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala. Cuando Ernesto recorre los países del litoral pacífico de América del Sur, al visitar las minas de cobre, los poblados indígenas y las clínicas para leprosos, es allí donde da muestras de su profundo humanismo, se va creciendo y agigantando su modo revolucionario de pensar y su firme posición  antimperialista.

Convencido de que la revolución era la única solución posible para acabar con las injusticias sociales existentes en Latinoamérica, en 1954 marcha a México, donde se une al movimiento integrado por revolucionarios cubanos seguidores de Fidel Castro. Allí ganó el sobrenombre Che, naturalmente debido a su acento argentino.

Ernesto Che Guevara

A finales de la década de 1950, cuando Fidel y los guerrilleros invaden Cuba, el Che los acompaña, primero como doctor, para después convertirse  en el comandante del ejército revolucionario, aquél  que derrocó el dictador cubano Fulgencio Batista, el 31 de diciembre de 1958.

Al triunfo de la Revolución, Che Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba. Fue nombrado ministro de Industria y posteriormente Presidente del Banco Nacional, aunque realizaba, también, tareas de carácter militar, político y diplomático.

Opuesto a la influencia estadounidense en países en vía de desarrollo, las decisiones de Guevara fueron decisivas en la configuración del régimen de Castro y en el acercamiento del régimen cubano al bloque comunista, abandonando los tradicionales lazos que habían unido a Cuba con Estados Unidos.

En 1966, junto a Fidel, preparaba una nueva misión en Bolivia, como líder de los campesinos y mineros bolivianos contrarios al gobierno militar. El intento resultó en su captura y posterior ejecución el 9 de octubre de 1967; sus restos descansan en el mausoleo de la Plaza Ernesto Che Guevara en Santa Clara, Cuba.

Las revoluciones, claro está, siempre serán juzgadas con mayor benevolencia que las contrarrevoluciones. Hay razones sólidas para que esto sea así. En las revoluciones el horror puede coexistir con la grandeza y en las contrarrevoluciones se tachará de antipatriotas a quienes no se atrevan a hacer algo por la “libertad”. Diferentes artistas, sobre todo escritores,  quisieron ser contrarrevolucionarios  dentro de la Revolución de Che, la que liberaría del imperialismo y las injusticias sin importar que mutilaran la dignidad humana de algunos.

Ernesto Che Guevara

El ejemplo más claro es, quizá, la biografía de Reinaldo Arenas, El poeta y escritor cubano quien nunca encontró lugar en su propio país, dejó en Antes que anochezca uno de los testimonios más tristes sobre la persecución de los intelectuales en “La Cuba Revolucionaria”. Su autobiografía muestra que ninguna dictadura es capaz de tolerar a un verdadero artista, a un hombre entregado al culto de la belleza y no a la pura acción revolucionaria, así como se lo dijo su amigo Lezama Lima, el también poeta.

En la naciente Cuba revolucionaria ser escritor,  homosexual y  anticastrista era el delito contrarrevolucionario por excelencia. Los inicios de esta Cuba contaban con campos de concentración destinados a homosexuales, drogadictos y otras "lacras sociales". En estos se reintegraba a los “enfermos” mediante trabajos de construcción de escuelas y la quema de caña, acciones que llevarían a Cuba a ser una nación libre y autosuficiente.

Quizá los resultados de aquella Revolución son bueno, quizá no, pero conocer diferentes puntos de vista será una buena partida para dar opiniones. 

En la frontera última, prófugo del mar y la muerte inminente, Reinaldo Arenas logró escapar a Estados Unidos, donde, después de sufrir los estragos del SIDA, decidió quitarse la vida frente al mar, el único cómplice fiel que tuvo durante su vida fugitiva. Una vida que nunca quiso escribir odas a la Revolución que le robó el alma, la libertad y lo sumió en la desesperanza de, primero la opresión de ser homosexual, y después en las cuatro paredes del Moro... las puertas del infierno.

Referencias: